jueves, 26 de octubre de 2006

Los monasterios de Bucovina


20 de octubre. Sobrevivi al tren nocturno desde Brasov (Kronstadt para los alemanes) a Suceava, en el noroeste de Rumania. La temperatura afuera rondaba los 5 grados pero en el vagon debia hacer como 25 grados.
Abro la ventanilla pero el tipo que viaja en el mismo compartimento no parece muy alegre. A los 2 minutos la cierra y vuelvo a cocinarme a fuego lento. Peor que la calefaccion esta' situada justo debajo del asiento. Por suerte en una de las paradas se baja bastante gente y puedo pasarme a un compartimento vacio y abrir la ventana a piacere.
En la estacion de Suceava me pasa a buscar Monika, la administradora del unico hostel de la ciudad, que de hecho queda en el medio del campo. Es una linda casa con jardin, rosas y gallinas. El desayuno incluye leche de vaca recien ordeñada, yogurt natural, queso de oveja y otros productos campestres.
Apenas llego aprovecho para comer y dormir, y a la tarde doy una vuelta por la ciudad. No hay mucho para ver, salvo un par de iglesias con frescos, un bosquecito muy lindo y una fortaleza.
21 de octubre. En Bucovina es dificil visitar todos los monasterios. Se necesita mucho tiempo y mucha paciencia. En primer lugar, por la cantidad. Al parecer son como dos mil. El otro problema son los medios de transporte rumanos, bastante escasos y bastante lentos.
Con Acier, un periodista vasco, vamos hasta el convento de Dragomirna, a unos 8 Km de Suceava. Es un convento de monjas ubicado dentro de una fortaleza de inicios del siglo XVII. Empezamos a caminar hasta que nos levanta un auto. Hacer dedo en Rumania es facil y seguro. El conductor generalmente pide una modica contribucion para pagar el combustible, asi que hay que ir bien provisto de cambio.
El problema es que en Dragomirna no hay restaurantes y las monjas no venden queso o nada comestible. Hay apenas una especie de bar que vende galletitas y bebidas. Picamos algo mientras la que atiende aprovecha que no hay mas clientes, cierra el bar y se va. Salimos del pueblo acopmpañados por un perro.
Un par de kilmotros mas adelante nos levanta un viejo en una carreta. Nos deja en un bar cerca de Suceava y les pagamos un par de copas de ron. El rumano sera' una lengua latina pero con mucho esfuerzo conseguimos entenderle mas de dos palabras. Es un viejo de 70 años llamado Gheorghiu o algo asi. Ademas de beber, no sabemos que' hace.
En Suceava buscamos un restaurante decente. Es sabado por la noche y esperamos que haya al menos un poco de movida. Damos con un restaurante bastante bien provisto y frecuentado de gente joven. Bingo....
22 de octubre. Dia de dar vueltas por los monasterios. Monika nos lleva en su kombi a visitar los monasterios de Seuceavita, Moldovita y Humor. Todos del siglo XVI, cada uno con un color predominante en los frescos: azul, amarillo y rojo, como los colores de la bandera rumana. Los temas son similares en todos: santos guerreros, arbol genealogico de Jesus, imagenes del infierno, martires torturados y ejecutados de una gran variedad de maneras, la toma de Constantinopla por los turcos, la ofrenda del monasterio a Jesus por parte del rey o la familia local, la vida y la asuncion de la virgen, los signos del zodiaco e imagenes tipicas de la iconografia ortodoxa.
De vuelta en el albergue, preparo un pollo a la portuguesa para la cena mientras Monika cocina una sopa de verduras y otros platos tipicos. Saludo y me vou a la estacion. Por suerte esta vez tomo un tren que tiene literas.

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