
23 de octubre. El viaje en tren fue tranquilo. Llego a Timisoara (Temeswar para los alemanes, Temesvar para los hungaros) y busco como cruzar a Serbia. No esta' muy lejos de la frontera, pero casi no hay conexiones. Tengo que esperar un tren que sale a la madrugada siguiente, a las 06:14 para ser exacto. Bueno, al menos el tiempo es bueno y hay un par de cosas para ver: una catedral otodoxa hecha en los años '30, un par de palacios art nouveau, una de las tres estatuas con la loba amamantando a Romulo y Remo que Mussolini le regalo' a Rumania en los años '20, los bastiones de una vieja fortaleza y varios parques con todos los colores del otoño.
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