
La vida de aldeano en Ladakh ha sido de las mejores experiencias que he tenido. Vida sencilla, familiar, alegre, calida, inocente, natural. Cantar y silvar por los campos, hacer pausas para beber te', caminar por las montañas intentando no perder el aliento, arropar a un chivito recien nacido, ayudar a preparar la cena y compartir todas las tareas domesicas. Y disfrutar de mucho tiempo libre sea solo o en buena compañia.
El sabado a la noche Gyaltsin preparo' una cena especial por mi despedida: un par de pizzas a la ladakhi: cocinan primero la masa como si fuera un chapati, le agregan la salsa de tomate, queso y verduras locales, albahaca y oregano. La mejor pizza que he probado en este pais.
Ultimo dia. Sylvan, el carpintero de Bristol, intenta con exito subir a una cima cercana. Vuelve casi sin oxigeno. Rebecca tuvo su dia de pastora, de la mañana a la noche subiendo y bajando la montaña con la mujer de Gyaltsin y un rebaño de chivos. Kath toma sol. Steve prueba suerte con el arco y flecha. Yo apenas preparo mis cosas y camino entre las casas. Despues de cenar, le doy la mochila de regalo a Lhamo para que cargue sus utiles escolares. Se despierta, la carga y la pasea de lado a lado de la casa. Me ofrece un pañuelo que regalan como forma de agradeciminento.
Ultimo desayuno en la aldea. 6 de la matina. Gyaltsin me prepara un porridge de tsampa con te', manteca y queso de dimo secado al sol. Rebecca se levanta para saludarme. Saludo a todos los que estan despiertos. Respiro el aire del valle y cargo mi mochila en el autobus a Leh.
Foto: casa de Tashi en Shara (cortesia de Rebecca S.)
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