sábado, 2 de diciembre de 2006

Due sfigati a Madrid


30 de noviembre. Todavia en Madrid. Duermo una siesta antes de cenar. No tengo la minima gana de salir de casa. Abro la heladera y veo que las perspectivas de quedarme no son muy alentadoras. Tengo hambre. Salgo de mala gana. Cenamos algo con un par de amigos en un restaurante no demasiado lleno. Algo liviano: empanadas de bacalao y ensalada con queso de cabra. Vamos a un concierto de flamengo fusion pero llegamos tarde. Nos encontramos con un suizo y con un belga hablando de y bebiendo cerveza. Intento ser sociable mientras controlo la hora. Ley de Murphy, voy a ser el ultimo del grupo en volver a casa. Con una chica italiana nos quedamos hablando de nuestros infortunios amorosos. Buscamos un titulo para nuestra velada: “Due sfigati a Madrid”. Creo que erre' de profesion. Tendria que haber sido psicoanalista. Casi toda chica que conozco esta' pasando por una fase critica. Mujeres. Lo que dice el cuerpo y lo que dice la mente van en direcciones divergentes. Si no puedo entenderlas, al menos pruebo a confundirlas. Esta chica sin embargo no se da por vencida ni aun vencida. Si yo salgo con un planteo delirante, ella saca de la galera una respuesta aun mas delirante. Me retiro derrotado, aun cuando no habia nada en juego. O por lo menos no me di por enterado. Vuelvo a casa de buen humor, y no solo por las comicas escenas de la noche madrilena. Borrachos que caminan como zombis a paso de tortuga. La madre con su hija que apenas sale de su casa manguea un cigarrillo. Un hombre que pide direcciones pero nadie le entiende cuando habla. Y con esta italiana cuando nos pusimos a bailar en la vereda mientras esperabamos la luz verde. No, algo cambio' en Madrid. Camino por la ciudad y por primera vez soy capaz de orientarme.

1 comentario:

alex dijo...

el tema es Fernando, que las mujeres te quieren... como amigo!!!