Días tranquilos, por si no lo notaron. Disfruto de mis responsabilidades familiares: pasear con los sobrinos, darles de comer, mimarlos o darles una reprimenda según sea el caso.
Festejamos la nochebuena en un restaurante argentino. Lugar espacioso y no muy lleno. Con Franco contamos palmeras durante el regreso a casa. Abrimos los regalos al pie del arbolito, numerosos para los niños.
La familia se agrupa. Mis padres llegaron antes de nochebuena. Una de mis hermanas con su hija llegaron justo después. Mi hermano está fuera de la ciudad por unos días y deja a sus hijos bajo nuestro cuidado.
Todavía no he visto mucho de Miami salvo Williams Island y Miami Beach. No hemos visto a Don Johnson por el Ocean Drive. De frente al mar se ven edificios en construcción de aspecto lujoso con la marca y el rostro de Donald Trump. Ignoro quiénes van a comprarlos y quiénes van a habitarlos. Por las estadísticas, Miami es una de las ciudades que más crecen en Estados Unidos. No importa mucho si los departamentos son caros, mientras aumente la demanda y se puedan terminar de pagar cuando nazcan tus nietos.
Termino el 2006 en familia. Aún no he decidido mis próximos pasos, Apenas espero terminar de leer “Storia della Corea” de Maurizio Riotto antes de poner un pie en Asia.
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