18 de febrero. Me despido de Madrid, de Paloma, de mis amigos en esta ciudad, de los apenas nacidos como Pablito (el bebe de Luca y María José), del rey de los tallarines (un restaurante chino de mal aspecto pero de excelente cocina), del carnaval, del agradable invierno madrileño.
19 de febrero. Vuelvo a Milán a preparar la mochila. No he podido encontra quién me hospede. Pruebo suerte con mis colegas de oficina. Me ofrecen un cómodo sofá con cena incluída. Una buena ama de casa. Miramos una película de baile mientras ella se pone a planchar.
21 de febrero. Cambio de sofá. En casa de Akil y de Clo cenamos con una de las botellas de syrah español. El domingo que viene parto para Delhi y ya no me queda mucho para hacer: una cena y un almuerzo con amigos, una visita a mi prima Cristina en Tirano, guardar la valija, preparar la mochila y los documentos necesarios, anotar los contactos de un agroturismo en Jaipur, saludar y hacer el check-in en Malpensa. El lunes que viene amaneceré en el aeropuerto Indira Gandhi.
1 comentario:
Querido Fernando, o estás perdido en las inmensidades de la India o has extraviado la computadora, porque hace rato que no aparece nada nuevo en tu blog. Sino no se dan ninguna de las primeras alternativas, terminá con la fiaca y ponete las pilas porque nos encanta recibir noticias tuyas.
Sobre todo a tu madre.
Cariños, papi
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