20 de enero. Confieso que nunca antes me habia subido a una montaña rusa. Mi pierna derecha se me acalambró por el miedo de salir despedido y terminar estampado contra un caño. Al final no fue tan mal. Para estar seguro, nos subimos a otras tres montañas rusas y al ascensor en caida libre de Twilight Zone. Los otros pasajeros fueron mi cuñado (sin perder la compostura), mi hermana (la de los alaridos) y mi sobrinita (la que se escondía bajo su capucha).
Los espectáculos en 3D me parecieron sensacionales. Muy buenos los simuladores de vuelos y el de una misión espacial a Marte.
Antes de ir a Animal Kingdom le pregunté a mi hermana si había algún riesgo de terminar empapado. Me dijo que no, para nada. Adivinen quién fue el unico que terminó bañado por una ola. Y para colmo no hacia calor.
La comida en los parques fue muy buena. No hay nada como unos buenos sandwiches preparados en casa. El caffelatte de Starbucks no me cayó para nada bien. Tal vez porque los juegos me marearon un poco, tal vez porque no me gusta como lo preparan.
Alquilamos una casita en un condominio. Difícil de llegar pero valió la pena. Silenciosa, muy espaciosa, bien equipada: cocina, sala de estar, tres cuartos, tres baños. Buen precio (detalle importante).
Con respecto al público: un mar de brasileños, bastantes hispanos y unos cuantos hipopótamos. Y no sólo en Animal Kingdom.
Buena experiencia sobre todo porque estuve con parte de mi familia. Tuve que contarle un cuento a mi sobrinita para hacerla dormir tranquila. Las primeras noches tuvo miedo de soñar con dinosaurios, extraterrestres y monstruos varios y terminó metiéndose con escalofríos en la cama de sus padres.
Volvería? Mmmmm... no lo creo. La pasé muy bien, pero me basta una vez en la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario