lunes, 5 de enero de 2009

Coincidencias bizarras


Sin auto, Ljubljana se convierte en una ciudad bastante pacata. Aun asi, las luces de Navidad en forma de planetas y espermatozoides, los puestitos de venta en el centro historico, una banda de fanfarria y la venta de vin brule consigue agrupar un poco de gente y darle un poco de movimiento a esta minuscula capital.
En uno de los bares paquetes de la ciudad, el Zvezda, me encuentro con Carol, una profesora de yoga y de teatro que no veia hace tiempo. Ya es bizarro encontrarmela en una ciudad como Ljubljana, y mas bizarro descubrir quien era su amiga.
Carol me dijo que iba a pasar las fiestas con una amiga en Eslovenia, un lugar poco concurrido en esta epoca salvo como base para ir a esquiar. Y Carol no esquia ni es amiga del frio.
Suponia que su amiga era eslovena, pero luego entendi que no era probable. No conozco ninguna eslovena llamada Monique. Carol me dijo que su amiga vive en Londres, que estaba terminando un doctorado, y que habian estado juntas en la India. Atando cabos, me acorde de haber conocido una chica de nombre frances en Londres que estudiaba algo similar y que habia estado en la India. Cuando la veo en el Zvezda, su cara me resulta familiar. Le digo que conoci una chica de nombre frances en Londres que estudiaba en politicas de desarrollo o algo asi. Me dice que ella estudiaba algo asi. Pero le digo que la chica que conoci en Londres creo que se llamaba Veronique.
Casualmente, algunos amigos confunden su nombre con Veronique, Y por casualidad no era amiga de Carol y de Adam? Por casualdad, nos habiamos conocido unos seis meses antes en Londres. Creo que encontrar gente conocida en diversas partes del mundo es una de mis especialidades.
Lo que no sabia es que su padrastro es esloveno y que su madre vive y trabaja en Ljubljana. No creo que haya mas que un centenar de extranjeros no balcanicos trabajando en esa ciudad.
Terminamos cenando los tres en un buen restaurante del centro. Al principio nos dijeron que tenias todas las mesas reservadas. Monique insitio y nos concedieron una mesa. Finalmente, apenas dos mesas se ocuparon. Al parecer en este pais tienen un extrano concepto de las reservas.
Eslovenia es un buen pais para comer, ya que sus cercanias con Italia, Hungria, Austria y los Balcanes ha dotado al pais de diversas tradiciones culinarias: los struklji (una pasta que parece fritelle di formaggio), pasta al tartuffo, cafe y helados de estilo italiano, selvaggina, hongos y frutos de bosque, platos mas pesados y centroeuropeos como el gulash, la klobasa o la krvavica, y tortas de estilo hungaro como la gibanica.
En cuanto a vinos, sigo negandome a pagar mas de 10 euros por una botella de vino tinto esloveno, pero puede que sea un puro prejuicio.

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