sábado, 17 de enero de 2009

Eyeless in Gaza



“De ser verdad que existe una inteligencia superior que maneja los hilos, que sepa que cuenta con mi antipatía”
Ana Cuevas

El 2009 estrenó los titulares con los bombardeos israelíes en la franja de Gaza. Puedo hacer una lectura sombría de las implicaciones de este bombardeo más allá del eterno conflicto entre israelíes y palestinos. Vale aclarar mi posición: no soy ni israelí ni palestino, no hablo ni árabe ni hebreo, y no he visitado nunca esa tierra ni tengo vínculos económicos o afectivos con ninguna de las partes.
Pero no me interesa tanto hablar del conflicto en sí sino apenas hacer un par de reflexiones sobre la democracia.
En primer lugar, porque el conflicto de Gaza se trataría de un conflicto bélico entre dos democracias, lo que haría saltar por los aires la tesis de que las democracias no se hacen la guerra entre ellas.
Por lo que entiendo, Israel es un Estado democrático, con elecciones libres, una economía de mercado desarrollada, una comunidad científica y cultural notable y un índice de desarrollo humano que lo colocaba, según el informe del PNUD para 2005, apenas por debajo de Alemania.
Por otro lado, Palestina también es una democracia cuyo mayor grupo con representación en el consejo legislativo es Hamás. En cuanto a nivel de desarrollo humano, en 2005 los territorios palestinos se encontraban en el puesto 106, justo por debajo de Vietnam.
Es esperable que en la prensa europea las voces se inclinen en favor de los más débiles. Visto que por cada baja israelí hay 100 muertos palestinos (sin considerar que aproximadamente la mitad de las bajas israelíes fueron causadas por fuego “amigo”), no resulta difícil saber quién lleva las de perder.
Sin embargo, la opinión pública no parece tener eco en las decisiones gubernamentales de las democracias desarrolladas. El gobierno español presidido por el socialista de Zapatero, que pretende diferenciarse de la postura pro-militarista en Medio Oriente de su predecesor, le pide a Israel que cese el fuego a la vez que le ha vendido armas.
Del otro lado del Atlántico las cosas no van mejor. El gobierno saliente de Bush apoya a Israel mientras que Obama evita pronunciarse por no ser todavía el presidente al mando, pese a que sí lo hizo respecto a otros temas como las ayudas al sector automotriz.
Por más que haya mayorías que votan a favor de la paz, los gobernantes que llegan al poder prometiéndola mantienen la línea de sus predecesores.
También es cierto que Israel y Palestina son dos democracias bastante particulares. La primera es una democracia basada en una identidad cultural y religiosa, lo que en principio no tiene nada de malo salvo que dicha identidad puede terminar atentando contra la propia base democrática al denegarle igualdad de derechos a los no judíos. A su vez, Palestina es un Estado democrático asentado en territorios fragmentados y ocupados cuyos accesos a las fuentes de agua y sus comunicaciones son en buena medida controlados por Israel, quien no les facilita mucho la vida. Sobre esta base, cómo es posible que en ambos Estados pueda florecer la cultura democrática?
Hamás, considerado un grupo terrorista tanto por Israel como por Estados Unidos y la Unión Europea, hace más daño que bien a Palestina pero ha llegado por medios democráticos. Tampoco es una novedad que las democracias pueden suicidarse, como sucedió en la República de Weimar.
Ahora bien, lo ataques israelíes que en teoría buscan apenas su legítima defensa y se caracterizan por lo que el filósofo Bernard-Henri Lévy califica como "enorme moderación", contribuirán más a que los niños palestinos se conviertan en un Edward Said o a que toquen en la orquesta del genial Daniel Barenboim o a que sean ciegos militantes de Hamás?
Apuesto 100 a 1 a que triunfarán los últimos, para alegría de los halcones israelíes que de esta manera tendrán motivos para mantenerse en el poder y seguir con sus absurdas políticas.
Como sostiene Avika Eldar: “Hamas es parte intrínseca del sistema democrático en Palestina y la única vía para apartarlo del poder es la misma por la que llegó a él: las urnas; no las balas." Ahora, para que un partido de verdadero espíritu democrático llegue al poder en Palestina, en lugar de un grupo armado, deben darse las condiciones para que la democracia pueda florecer. Y casi nadie, ni en Palestina, ni en Israel, ni en la comunidad internacional, le da de comer a la paloma de la paz.

Foto: Detalle de la Basilica di Santa Maria in Porto, Ravenna.

domingo, 11 de enero de 2009

Ferrara


Tras un paseo corto entre Ravenna, San Marino y Rímini, me encontré con mi querda amiga Paola en Ferrara, una capital de provincia de origen post-romano. Su casco histórico es el castrum bizantino, prisión y avanzada militar para controlar uno de los brazos del Po. Sin embargo, su época dorada llegó siete siglos más tarde de la mano de la reinante casa estense.
El castillo de Ferrara tiene un par de particularidades bastante notables. En primer lugar, fue construido para defenderse... de los propios ferrarenses, que se revoltaron contra los excesos de los gobernantes locales. Un buen caso de ciudadania activa y de gobierno con mano de hierro.
En segundo lugar, por su sistema de exclusas que servían para controlar y tasar el comercio fluvial.
Por suerte para la ciudad, con el paso de las generaciones la familia D'Este fue refinándose en los modos y en el estilo de vida, y pasó a competir con los otros Estados italianos por el mecenazgo del arte y del buen vivir. El palazzo Schifanoia, cuyo nombre proviene de "ahuyentar el tedio", mantiene buena parte de sus frescos de fines del trecento y comienzos del quattrocento, casi comparables con una capilla sixtina en versión señorial, con motivos zodiacales repletos de simbolismo.
Pese al frío de órdago, Ferrara nos dio la impresión de ser una ciudad muy vivible, con su tamaño humano, su gente cordialísima, sus calles encantadoras y llenas de vida.
Dos días resultaron ser pocos. Además del castillo y del Schifanoia, vimos la muestra de Turner, a quien la niebla y la luminosidad fueron poco a poco cobrando mayor presencia en sus paisajes, y al cine a ver L'Ospite Inatteso (The Visitor), una encantadora historia mínima sobre un profesor universitario que cambia tras el encuentro con una pareja de inmigrantes ilegales.
Y sigo con la camareras. La última noche en Ferrara cenamos en la Trattoria Noemi. La moza que nos atendió, con la habitual simpatía local, tenía un aire que me hacía acordar a mi ex novia favorita.

sábado, 10 de enero de 2009

La antigua república


Extraño caso el de una pequeña y antigua república que en teoría se mantiene independiente y orgullosa sobre una colina fortificada. San Marino es un buen paseo de un día, para disfrutar de su amplia vista, visitar las torres medievales y su museo de armas, evitar patinar por las calles nevadas, sacar fotos y comer mirando hacia el Adriático, allá abajo y en la lontananza.
Hasta aproveché para comprar una moneda, no de las nuevas que sacan periódicamente para los coleccionistas sino una de los años '30, con el año fascista para recordar que no ha podido escapar a la suerte del resto de Italia.

viernes, 9 de enero de 2009

Mosaicos


Acompañé a Gabriel a comprar repuestos para su ahora destartalado Fiat Uno y me fui de Eslovenia deseándole buena suerte con sus trabajos de mecánica. Decidí cambiar de año en Romagna, haciendo un poco de turismo en solitario.
Nunca había estado en Ravenna, pequeña ex capital de Italia tras el saqueo y caída de Roma, con sus mosaicos bizantinos del siglo VI en San Vitale, Sant'Apollinare, en un patio descubierto no hace más de 15 años y en un par de baptisterios. Un viaje a la época de Justiniano, Teodora y Belisario.
Lo primero que hice en Ravenna fue hospedarme en un hotel central, disfrutar de la simpatía y cordialidad de la gente, ducharme y buscar un buen lugar para cenar guiado por el puro instinto. Di con un restaurante a tono con mi humor, bien decorado, una pizca de jazz, ravioli di zucca, tabla de quesos, un tinto de la zona y una camarera muy guapa. No necesitaba nada más para sentirme a gusto.

jueves, 8 de enero de 2009

Asado en la nieve


Las perspectivas de pasar un domingo en casa o en el centro de Ljubljana no eran muy alentadoras. Por suerte Piotr se descolgó con una invitación a un asado en plena montaña, así que pasó a buscarnos con el coche, cargamos las mochilas con carne, la parrilla, bebidas y aderezos, y salimos temprano para la montaña. Es cierto que 10 grados bajo cero no es la temperatura ideal para hacer un asado al aire libre, pero al menos estaba algo soleado, no nevaba, y una caminata por el bosque nevado siempre tiene su encanto.
Lograr que la leña prendiese no fue tan difícil, con ramas caídas y troncos viejos. La nieve se iba derritiendo de a poco y el fuego iba poco a poco creando un hoyo en la nieve.
Compartimos un poco de vino tinto demasiado frío con una pareja de caminantes, con carne asada, pan con queso y té azucarado. Cubrimos el hoyo del asado con nieve, caminamos hasta una cabaña cerrada y bajamos atravesando el bosque fuera del sendero. Algo nos decía que Piotr le había errado al camino, pero se podía ver cómo llegar sin muchos problemas, salvo por los arañazos de las ramas de pino cada vez que rodábamos cuesta abajo.

lunes, 5 de enero de 2009

Coincidencias bizarras


Sin auto, Ljubljana se convierte en una ciudad bastante pacata. Aun asi, las luces de Navidad en forma de planetas y espermatozoides, los puestitos de venta en el centro historico, una banda de fanfarria y la venta de vin brule consigue agrupar un poco de gente y darle un poco de movimiento a esta minuscula capital.
En uno de los bares paquetes de la ciudad, el Zvezda, me encuentro con Carol, una profesora de yoga y de teatro que no veia hace tiempo. Ya es bizarro encontrarmela en una ciudad como Ljubljana, y mas bizarro descubrir quien era su amiga.
Carol me dijo que iba a pasar las fiestas con una amiga en Eslovenia, un lugar poco concurrido en esta epoca salvo como base para ir a esquiar. Y Carol no esquia ni es amiga del frio.
Suponia que su amiga era eslovena, pero luego entendi que no era probable. No conozco ninguna eslovena llamada Monique. Carol me dijo que su amiga vive en Londres, que estaba terminando un doctorado, y que habian estado juntas en la India. Atando cabos, me acorde de haber conocido una chica de nombre frances en Londres que estudiaba algo similar y que habia estado en la India. Cuando la veo en el Zvezda, su cara me resulta familiar. Le digo que conoci una chica de nombre frances en Londres que estudiaba en politicas de desarrollo o algo asi. Me dice que ella estudiaba algo asi. Pero le digo que la chica que conoci en Londres creo que se llamaba Veronique.
Casualmente, algunos amigos confunden su nombre con Veronique, Y por casualidad no era amiga de Carol y de Adam? Por casualdad, nos habiamos conocido unos seis meses antes en Londres. Creo que encontrar gente conocida en diversas partes del mundo es una de mis especialidades.
Lo que no sabia es que su padrastro es esloveno y que su madre vive y trabaja en Ljubljana. No creo que haya mas que un centenar de extranjeros no balcanicos trabajando en esa ciudad.
Terminamos cenando los tres en un buen restaurante del centro. Al principio nos dijeron que tenias todas las mesas reservadas. Monique insitio y nos concedieron una mesa. Finalmente, apenas dos mesas se ocuparon. Al parecer en este pais tienen un extrano concepto de las reservas.
Eslovenia es un buen pais para comer, ya que sus cercanias con Italia, Hungria, Austria y los Balcanes ha dotado al pais de diversas tradiciones culinarias: los struklji (una pasta que parece fritelle di formaggio), pasta al tartuffo, cafe y helados de estilo italiano, selvaggina, hongos y frutos de bosque, platos mas pesados y centroeuropeos como el gulash, la klobasa o la krvavica, y tortas de estilo hungaro como la gibanica.
En cuanto a vinos, sigo negandome a pagar mas de 10 euros por una botella de vino tinto esloveno, pero puede que sea un puro prejuicio.

jueves, 25 de diciembre de 2008

White Christmas


Otra Navidad lejos de la familia. Fernanda se fue a un pueblo cerca de Londres a pasar las fiestas con un amigo, y yo decidí empacar mi equipo de snowboard y poner rumbo a los Alpes Julianos, a visitar a Gabriel y a Marinka.
En Eslovenia no hay mucho que hacer en invierno, salvo ir a esquiar. El primer día nos levantamos demasiado tarde para desemplovar las tablas de snowboard, así que el plan era dar una vuelta fuera de Eslovenia, visitar un lago cerca de Tarvisio y hacer compras por Austria. Una tarde entre tres países y una cena saboyarada en casa a base de ensalada, raclette con papas, cebolla y crema.
El 24 finalmente fuimos al minúsculo centro de esquí de Velika Planina. Las pistas estaban un poco duras porque hacía días que no nevaba, pero la tarde sirvió para recordar cómo demonios se hace snowboard y así poder terminar bajando pistas a una velocidad razonable sin caerme. Antes de eso, un tropezón me hizo morder la nieve.
Todo venía bien, salvo algún raspón. La puesta del sol fuemagnífica, aunque mi cámara sin batería no me permitió fotografiarla. Volviendo a casa, el auto de Gabriel patinó en una curva a poca velocidad y golpeó contra la banquina. Al parecer las llantas de invierno tienen mal agarre para el asfalto mojado. La cuestión es que el golpe hizo pinchar un neumático y, por ir en curva, el semieje se dobló. Gabriel sacó la rueda y dió como veredicto que teníamos que llamar al remolque.
De vuelta en casa, intentamos olvidar lo sucedido y festejar la nochebuena con una cena alemana: chucrut casero y cerveza.
Hoy es Navidad y no hay mucho para hacer. Sin auto, en una ciudad sin nada abierto y, para colmo de males, resfriado tras la espera de ayer al costado de la ruta. A la tarde puede que me encuentre con una amiga que está aquí de paso. Mientras tanto, almuerzo pasta y disfruto de una Navidad blanca. Nieva copiosamente.

lunes, 15 de diciembre de 2008

La fiesta



Finalmente dejamos el piso en condiciones presentables como para organizar una fiesta en casa. Unas plantas y un par de luces, un cuadro colgado en la sala, más copas, ceniceros y otras cosas que apenas nos sirven para estos eventos, una buena limpieza general, comida y tragos.
Contando a los invitados de última hora, recibimos a unas treinta personas de una docena de países. Algunos bajaban un rato a ver cómo iba el clásico entre el Real Madrid y el Barça, otros pedían permiso para traer a algún amigo, pareja o afin.
Los anfitriones nos repartimos bien las tareas: mi compañera de piso preparaba mojitos, yo me encargaba de la comida y ambos ibamos de un lado a otro ocupados de hacer sentir a la gente lo más confortable posible.
Nos pidieron que hagamos fiestas más seguido pero tendrá que esperar tal vez un mes.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Milano. Neve. Pioggia. Scioppero. E teatro.


Llegué atrasado a Malpensa, pero a la hora de haber aterrizado ya estaba tomando té en casa de Paola. Milán se vestía de blanco tras una tarde de nieve que poco a poco se fue transformando en llovizna. Al día siguiente desayunamos con calma y salimos a caminar hasta parco Sempione. Paola intentaba convencerme que Milán es una linda ciudad bajo la melancolía invernal. Coincido en que puede tener su encanto, con sus palacios liberty y sus bulevares nevados.
Almorzamos en el Tara, simpático restaurante indio de via Cirillo que parecía abierto apenas para nosotros.
El programa del sábado a la noche fue ir al teatro filodrammatico a ver "La fattoria degli animali" de Orwell dirigida por Bruno Fornasari. Sin animales. Con empleados de una cooperativa que se convierte en algo así como una multinacional inescrupulosa. Interesante giro de tuerca en plena época de derrumbes y escándalos en el mercado financiero internacional.
Después de teatro, fuimos con Paola, Akil y Cló a comer panini y a sumirnos en un ameno debate sobre el poder.
El domingo fue día de lluvia, bueno para tomar un café con helado en el Toldo, perderse por una librería cerca de Brera y cruzar la ciudad para tomar unas cervezas con Max y Roberto, hablando de mujeres y prestando algo de atención a un partido de fútbol.
El lunes pretendí cerrar la cuenta en el banco. No era el momento justo. Huelga de transporte, lluvia, frío y la cereza de la torta: cerraron mi agencia. Un cartel en la puerta indicaba otra dirección, no precisamente a la vuelta de la esquina. Aproveché para renovar mi carta d'identitá, esa reliquia de tiempos fascistas que suelo perder cada dos por tres. Como paso previo, tuve que denunciar la pérdida, lo que siempre es una experiencia interesante. Esta vez me tocó al lado un afgano que venía a denunciar el robo de su móvil y sus documentos en Stazione Centrale, un paraíso de los carteristas. A la noche pasé por casa de Cló y de Akil para dejarles una botella de Rivera del Duero. Akil me grabó la versión animada de Animal Farm, para seguir con la onda Orwelliana.
Y qué pasó con el grupo de teatro? Se han dispersado. Algunos han cambiado de escuela, otros se han tomado una pausa y unos pocos se ven seguido.
El martes intento nuevamente cerrar mi cuenta en el banco. La dirección anotada en la puerta de mi vieja agencia no correspondía a otra agencia, sino a una oficina del banco que apenas recibe el correo. En otra agencia me dijeron que mi nueva agencia estaba a 200 metros de la anterior. Lo cierto es que estaba a 20 metros y no se veía por estar detrás de una cerca con enredaderas. Llegué un minuto tarde, y por supuesto que no me abrieron. Ni siquiera había alguien que me pudiera abrir la puerta.

lunes, 24 de noviembre de 2008

De mudanza (3)


Sí, me he mudado hace tres semanas y aún no consigo que alguna stramaledetta compañía telefónica se digne a instalarme una línea de teléfono con adsl. Que Jazztel no encuentra la calle, que Ono y Orange no tienen cobertura, y que Telefónica no me deja contratar online o me pide datos que en el momento en que me llaman no tengo a mano. Mientras tanto, disfruto del mundo sin internet. Cine, una buena cena en casa, y música apenas interrumpida por el sonido de mi compañera de piso taladrando alguna pared de casa. Todavía me quedan un par de cuadros para colgar.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Autunno (2)


Cada noche llueve un poco más. Tanto que me olvidé de llamar a mi hermano para su cumpleaños...

sábado, 18 de octubre de 2008

Autunno



Llueve más seguido que de costumbre. Todavía las tardes son cálidas, pero las mañanas y noches están para prender la estufa.

sábado, 11 de octubre de 2008

Macumba



Mientras las bolsas del mundo se desploman, seguimos buceando en el irreal mundo de los alquileres de pisos en Madrid.
Cuando un piso nos gusta suele ser caro, o queda lejos, o lo alquilan en cuestión de minutos. Lo que parecía fácil, se extendió por unas siete semanas.
Finalmente vimos un piso reformado en La Latina, dentro de un edificio totalmente renovado por una promotora y a un precio no muy excesivo. Tal vez porque estaba harto de buscar, les dije que lo quería reservar.
Pidieron un aval bancario de seis meses. Lo tramité en un par de días en el banco donde tengo cuenta, un banco grande y respetado.
Los de la promotora me dijeron que el modelo de aval de ese banco era inaceptable, ya que el departamento jurídico de la promotora usa otro modelo de aval. Burocracia...
A los dos días, el departamento jurídico del banco me devolvió el modelo de aval de la promotora con correcciones. La promotora respondió una semana más tarde, diciéndome que su departamento jurídico había aceptado los cambios. Y me pidieron que les enviase toda la documentación para poder firmar el contrato a la semana siguiente. Les pregunté cuál era toda la documentación.
Silencio.
La semana siguiente era la primera de octubre, y yo pensaba que a esa altura iba a estar mudado. No recibí ninguna respuesta de la promotora. Una amiga que alquiló en ese mismo edificio me dijo que era así, que yo tenía que tener paciencia porque la promotora es muy lenta.
Por las dudas, volvimos a buscar piso con mi futura coinquilina, quien me dio luz verde para reservar uno si me gustaba y el precio era razonable.
-"Eres muy exigente, así que si para ti está bien, yo estoy de acuerdo"
A la semana visito el primer piso que había visto cuando decidí mudarme, allá por finales de julio. Al parecer no consiguieron alquilarlo para el primero de agosto como querían.
Tres cuartos, aire acondicionado, cerca del metro, semipiso en un edificio casi nuevo en una calle tranquila. Le digo al propietario, un matrimonio vasco, que lo quiero tal como está. Me dicen que para el 15 de octubre ya podríamos habitarlo, y que me iban a mandar el modelo de contrato al día siguiente. Mi coinquilina se pone contenta al saber que ya tenemos fecha de mudanza y que nuestra futura casa ya está amueblada.
Dos días más tarde me llama el dueño. Pide disculpas por el atraso, y promete que me enviaría el modelo de contrato y aclarando algunas dudas que tenía.
Dos días más tarde, no sólo no me manda el contrato, sino que me dice que unos amigos suyos del país vasco estarían interesados en venirse a Madrid y que me haría saber en unos días si el semipiso seguía disponible.
A 10 semanas de haber empezado la búsqueda, otra vez salimos a buscar casa.
Mi coinquilina al principio no me lo cree. Piensa que le estoy tomando el pelo. Le digo que es cierto, que los dueños cambiaron de idea. Empiezo a pensar que es porque somos extranjeros.
"Tenemos que hacer algo, o rezar o hacer una macumba para ver si conseguimos mudarnos en noviembre." - me dice ella.
No parece un método muy científico, pero a esta altura del partido...

viernes, 3 de octubre de 2008

De Aventura a Mallorca



Me fui de Aventura sin poder probar el budín recién hecho por Alessia, pero quedamos para que venga a visitarme el año que viene y me prepare todas las tortas que quiera en casa. Franco seguía como siempre en su mundo de transformers y modelos para armar. Mi hermano moja un dedo y lo levanta para ver para dónde sopla el viento. Buenas ideas no le faltan, pero con dos críos en casa y una novia en el otro hemisferio tiene que pensar todo al menos un par de veces antes de hacer cualquier movida importante.
Pocos días en familia, acompañando a mis sobrinos hasta sus escuelas, a mi hermano a su oficina, y a todos a la parrilla argentina de rigor para darnos una panzada de carne con ensaladas varias. Fui con Alessia y con Bibi a comprar apenas un par de cosas con mis euros camino a devaluarse. Una valija más grande que la mínima mochila que traje y que no era suficiente para cargar todos los libros que compré por Internet, calze e mutande que cuestan poco y siempre vienen bien, regalos para las mujeres de casa y no mucho más. Lo importante fue estar en familia, que ya justifica la visita con creces.
Apenas pasé unos días en Madrid antes de irme a Mallorca por trabajo. Escuché más inglés, alemán y ruso que castellano o mallorquín. Tuve tiempo de escaparme a la playa con algunos colegas españoles e italianos, después de las tediosas reuniones con un grupo de ingleses impresentables.
El primer día salimos a comer algo. En el primer bar que encontramos hablaban inglés. Nada de lenguas latinas. En el segundo bar que encontramos tampoco hablaban castellano. Recién en el tercer local hablaban español y servían de comer, pero cocinaban tan mal que parecían ingleses....

lunes, 22 de septiembre de 2008

domingo, 21 de septiembre de 2008

Una digna de Paul Auster


9 de septiembre. Me fui de Nueva York antes del 9-11 y antes de poder asistir a una charla de Paul Auster, un escritor tan newyorkino como el Empire Estate. Pero al menos pude vivir una historia digna de sus novelas.
Pasé la última noche dando vueltas por Brooklyn Heights, aprovechando el tiempo estival y las vistas de Manhattan. Parecía un buen programa de despedida. Más tarde supuestamente iba a encontrarme con Lisa y unos amigos de ella. La primera vez que la llamé me dijo que ella y sus amigos iban a estar por la zona norte de Brooklyn sin darme mayores detalles. Fui en subte a Manhattan para reentrar a Brooklyn por el norte, y la llamé desde la estación de Lorimer St, de la línea L, para ver por dónde estaba. Me dijo que estaba por salir de un bar cerca de Montrose Avenue y que en un rato se iba a casa. O sea que tendría que cambiar de línea dos veces apenas para verla unos minutos. Mejor arreglar para almorzar al día siguiente.
Sin ganas de volver a casa tan temprano, aproveché para picar algo por la zona. No parecía un barrio muy atractivo sino apenas una estación perdida y poco frecuentada. Entré al primer local que me gustó, un pequeño restaurante venezolano bien arreglado y bastante vacío. Me senté junto a la ventana. Pedí una cerveza negra y un par de empanadas. Al rato veo que pasa una chica escoltada por dos flacos. Me mira con cara de extrañada y yo le respondo con la misma mirada de sorprendido. Entra al bar para cerciorarse de que soy yo. Me saluda efusivamente.
-Ciao! Ma cosa stai facendo qua? Sei per uno dei tuoi soliti giri?
Era Marcella, la fotógrafa veneciana que venía a sacarnos fotos en el curso de teatro en Milán. Se vino con dos amigos a hacer un curso de fotografía y los tres andaban dando vueltas sin rumbo definido para conocer un poco la ciudad.
Ahora no me extraña que Paul Auster escriba sobre encuentros casuales.

Ground Zero



9 de septiembre de 2008. A 7 años del derrumbe de las Twin Towers y otros edificios vecinos, nada parece resurgir de entre los escombros salvo unas grúas y unas estructuras a mitad de camino entre cimientos y escombros. Del proyecto oficial puede que salga un coloso diseñado por Calatrava. Personalmente preferiría ver un pequeño jardín botánico, aunque suena demasiado ambientalista para que lo tomen en serio.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

lunes, 15 de septiembre de 2008

Entre Harlem y Mali


6 de septiembre. Un día de 30 horas no es lo usual. Salí de Frankfurt a la tarde y conseguí dormir un par de horas de siesta en el avión. Cuando llegué al aeropuerto JFK recién anochecía. La cola para el control de pasaportes era larga. Cuando tocó mi turno, el oficial de inmigración me dice que llené las casillas erradas. Siempre lo mismo. Perdí otros cinco minutos pero no pasé de nuevo por la fila larga.
Dígito pulgar derecho, dígito pulgar izquierdo, scanner del pasaporte, foto y adelante. Dentro de todo hicieron rápido. No despaché equipaje, así que a la media hora de haber aterrizado ya estaba oficialmente en Estados Unidos.
Hasta Jamaica Station no tuve casi ningún problema. Pagué el boleto con los pocos dólares que le cambié a un turista alemán que luchaba contra la expendedora de billetes. Las tarjetas de débito europeas no aceptan un gasto en Estados Unidos de apenas 5 dólares, así que no queda otra que pagar en efectivo. Compré una metro card para andar en subte y seguí las instrucciones para llegar al depto de mi amiga Lisa en City College. El viaje en subte me pareció interminable.
Finalmente salgo del subte y veo Nueva York por la primera vez, de noche, después de la lluvia, con calor y humedad y en un barrio decadente rodeado de latinos. Podría estar en Santo Domingo, pero la arquitectura no tiene nada de latinoamericana.
Cuando llego al depto de Lisa toco el timbre pero nadie responde. Intento llamarla pero me encuentro con un nuevo problema: mi económico celular europeo es incompatible con la red de Estados Unidos. Busco un teléfono público y me encuentro con un nuevo problema: necesito cambio en monedas. En un restaurante chino consigo que me cambien un dólar. Llamo a Lisa y me dice que la espere en casa, que si su compañera de piso no me abre la puerta, ella llegaría en unos minutos.
Vuelvo a su edificio y esta vez una chica me abre la puerta. Por la cara que tenía, se nota que se acababa de despertar.
Lisa me encontró semidormido sobre el sofá. Sigue siendo la chica encantadora que conocí un año antes en un bar tibetano dando clases de inglés. Me preguntó si estaba con ganas de escuchar jazz con un par de amigas suyas. Le dije que vine a conocer Nueva York, no a dormir.
Fuimos en taxi, en dirección a Harlem, hasta un pequeño pub. Tocaba un grupo de músicos al parecer de Mali, de Niger y de NY. Un par de africanas se contorsionaban rítmicamente cerca del escenario. El bar no estaba muy lleno y nadie fumaba. Fusión de jazz con ritmos y letras de África Occidental. Ambiente cordial y consumo moderado de alcohol.
La música era simplemente fantástica.
Lisa me preguntó si me gustaba el lugar. No pude menos que responderle con una gran sonrisa.

domingo, 14 de septiembre de 2008