Sí, me he mudado hace tres semanas y aún no consigo que alguna stramaledetta compañía telefónica se digne a instalarme una línea de teléfono con adsl. Que Jazztel no encuentra la calle, que Ono y Orange no tienen cobertura, y que Telefónica no me deja contratar online o me pide datos que en el momento en que me llaman no tengo a mano. Mientras tanto, disfruto del mundo sin internet. Cine, una buena cena en casa, y música apenas interrumpida por el sonido de mi compañera de piso taladrando alguna pared de casa. Todavía me quedan un par de cuadros para colgar.
lunes, 24 de noviembre de 2008
De mudanza (3)
Sí, me he mudado hace tres semanas y aún no consigo que alguna stramaledetta compañía telefónica se digne a instalarme una línea de teléfono con adsl. Que Jazztel no encuentra la calle, que Ono y Orange no tienen cobertura, y que Telefónica no me deja contratar online o me pide datos que en el momento en que me llaman no tengo a mano. Mientras tanto, disfruto del mundo sin internet. Cine, una buena cena en casa, y música apenas interrumpida por el sonido de mi compañera de piso taladrando alguna pared de casa. Todavía me quedan un par de cuadros para colgar.
miércoles, 22 de octubre de 2008
sábado, 18 de octubre de 2008
Autunno
sábado, 11 de octubre de 2008
Macumba
Mientras las bolsas del mundo se desploman, seguimos buceando en el irreal mundo de los alquileres de pisos en Madrid.
Cuando un piso nos gusta suele ser caro, o queda lejos, o lo alquilan en cuestión de minutos. Lo que parecía fácil, se extendió por unas siete semanas.
Finalmente vimos un piso reformado en La Latina, dentro de un edificio totalmente renovado por una promotora y a un precio no muy excesivo. Tal vez porque estaba harto de buscar, les dije que lo quería reservar.
Pidieron un aval bancario de seis meses. Lo tramité en un par de días en el banco donde tengo cuenta, un banco grande y respetado.
Los de la promotora me dijeron que el modelo de aval de ese banco era inaceptable, ya que el departamento jurídico de la promotora usa otro modelo de aval. Burocracia...
A los dos días, el departamento jurídico del banco me devolvió el modelo de aval de la promotora con correcciones. La promotora respondió una semana más tarde, diciéndome que su departamento jurídico había aceptado los cambios. Y me pidieron que les enviase toda la documentación para poder firmar el contrato a la semana siguiente. Les pregunté cuál era toda la documentación.
Silencio.
La semana siguiente era la primera de octubre, y yo pensaba que a esa altura iba a estar mudado. No recibí ninguna respuesta de la promotora. Una amiga que alquiló en ese mismo edificio me dijo que era así, que yo tenía que tener paciencia porque la promotora es muy lenta.
Por las dudas, volvimos a buscar piso con mi futura coinquilina, quien me dio luz verde para reservar uno si me gustaba y el precio era razonable.
-"Eres muy exigente, así que si para ti está bien, yo estoy de acuerdo"
A la semana visito el primer piso que había visto cuando decidí mudarme, allá por finales de julio. Al parecer no consiguieron alquilarlo para el primero de agosto como querían.
Tres cuartos, aire acondicionado, cerca del metro, semipiso en un edificio casi nuevo en una calle tranquila. Le digo al propietario, un matrimonio vasco, que lo quiero tal como está. Me dicen que para el 15 de octubre ya podríamos habitarlo, y que me iban a mandar el modelo de contrato al día siguiente. Mi coinquilina se pone contenta al saber que ya tenemos fecha de mudanza y que nuestra futura casa ya está amueblada.
Dos días más tarde me llama el dueño. Pide disculpas por el atraso, y promete que me enviaría el modelo de contrato y aclarando algunas dudas que tenía.
Dos días más tarde, no sólo no me manda el contrato, sino que me dice que unos amigos suyos del país vasco estarían interesados en venirse a Madrid y que me haría saber en unos días si el semipiso seguía disponible.
A 10 semanas de haber empezado la búsqueda, otra vez salimos a buscar casa.
Mi coinquilina al principio no me lo cree. Piensa que le estoy tomando el pelo. Le digo que es cierto, que los dueños cambiaron de idea. Empiezo a pensar que es porque somos extranjeros.
"Tenemos que hacer algo, o rezar o hacer una macumba para ver si conseguimos mudarnos en noviembre." - me dice ella.
No parece un método muy científico, pero a esta altura del partido...
viernes, 3 de octubre de 2008
De Aventura a Mallorca
Me fui de Aventura sin poder probar el budín recién hecho por Alessia, pero quedamos para que venga a visitarme el año que viene y me prepare todas las tortas que quiera en casa. Franco seguía como siempre en su mundo de transformers y modelos para armar. Mi hermano moja un dedo y lo levanta para ver para dónde sopla el viento. Buenas ideas no le faltan, pero con dos críos en casa y una novia en el otro hemisferio tiene que pensar todo al menos un par de veces antes de hacer cualquier movida importante.
Pocos días en familia, acompañando a mis sobrinos hasta sus escuelas, a mi hermano a su oficina, y a todos a la parrilla argentina de rigor para darnos una panzada de carne con ensaladas varias. Fui con Alessia y con Bibi a comprar apenas un par de cosas con mis euros camino a devaluarse. Una valija más grande que la mínima mochila que traje y que no era suficiente para cargar todos los libros que compré por Internet, calze e mutande que cuestan poco y siempre vienen bien, regalos para las mujeres de casa y no mucho más. Lo importante fue estar en familia, que ya justifica la visita con creces.
Apenas pasé unos días en Madrid antes de irme a Mallorca por trabajo. Escuché más inglés, alemán y ruso que castellano o mallorquín. Tuve tiempo de escaparme a la playa con algunos colegas españoles e italianos, después de las tediosas reuniones con un grupo de ingleses impresentables.
El primer día salimos a comer algo. En el primer bar que encontramos hablaban inglés. Nada de lenguas latinas. En el segundo bar que encontramos tampoco hablaban castellano. Recién en el tercer local hablaban español y servían de comer, pero cocinaban tan mal que parecían ingleses....
lunes, 22 de septiembre de 2008
domingo, 21 de septiembre de 2008
Una digna de Paul Auster
9 de septiembre. Me fui de Nueva York antes del 9-11 y antes de poder asistir a una charla de Paul Auster, un escritor tan newyorkino como el Empire Estate. Pero al menos pude vivir una historia digna de sus novelas.
Pasé la última noche dando vueltas por Brooklyn Heights, aprovechando el tiempo estival y las vistas de Manhattan. Parecía un buen programa de despedida. Más tarde supuestamente iba a encontrarme con Lisa y unos amigos de ella. La primera vez que la llamé me dijo que ella y sus amigos iban a estar por la zona norte de Brooklyn sin darme mayores detalles. Fui en subte a Manhattan para reentrar a Brooklyn por el norte, y la llamé desde la estación de Lorimer St, de la línea L, para ver por dónde estaba. Me dijo que estaba por salir de un bar cerca de Montrose Avenue y que en un rato se iba a casa. O sea que tendría que cambiar de línea dos veces apenas para verla unos minutos. Mejor arreglar para almorzar al día siguiente.
Sin ganas de volver a casa tan temprano, aproveché para picar algo por la zona. No parecía un barrio muy atractivo sino apenas una estación perdida y poco frecuentada. Entré al primer local que me gustó, un pequeño restaurante venezolano bien arreglado y bastante vacío. Me senté junto a la ventana. Pedí una cerveza negra y un par de empanadas. Al rato veo que pasa una chica escoltada por dos flacos. Me mira con cara de extrañada y yo le respondo con la misma mirada de sorprendido. Entra al bar para cerciorarse de que soy yo. Me saluda efusivamente.
-Ciao! Ma cosa stai facendo qua? Sei per uno dei tuoi soliti giri?
Era Marcella, la fotógrafa veneciana que venía a sacarnos fotos en el curso de teatro en Milán. Se vino con dos amigos a hacer un curso de fotografía y los tres andaban dando vueltas sin rumbo definido para conocer un poco la ciudad.
Ahora no me extraña que Paul Auster escriba sobre encuentros casuales.
Ground Zero
9 de septiembre de 2008. A 7 años del derrumbe de las Twin Towers y otros edificios vecinos, nada parece resurgir de entre los escombros salvo unas grúas y unas estructuras a mitad de camino entre cimientos y escombros. Del proyecto oficial puede que salga un coloso diseñado por Calatrava. Personalmente preferiría ver un pequeño jardín botánico, aunque suena demasiado ambientalista para que lo tomen en serio.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
lunes, 15 de septiembre de 2008
Entre Harlem y Mali
6 de septiembre. Un día de 30 horas no es lo usual. Salí de Frankfurt a la tarde y conseguí dormir un par de horas de siesta en el avión. Cuando llegué al aeropuerto JFK recién anochecía. La cola para el control de pasaportes era larga. Cuando tocó mi turno, el oficial de inmigración me dice que llené las casillas erradas. Siempre lo mismo. Perdí otros cinco minutos pero no pasé de nuevo por la fila larga.
Dígito pulgar derecho, dígito pulgar izquierdo, scanner del pasaporte, foto y adelante. Dentro de todo hicieron rápido. No despaché equipaje, así que a la media hora de haber aterrizado ya estaba oficialmente en Estados Unidos.
Hasta Jamaica Station no tuve casi ningún problema. Pagué el boleto con los pocos dólares que le cambié a un turista alemán que luchaba contra la expendedora de billetes. Las tarjetas de débito europeas no aceptan un gasto en Estados Unidos de apenas 5 dólares, así que no queda otra que pagar en efectivo. Compré una metro card para andar en subte y seguí las instrucciones para llegar al depto de mi amiga Lisa en City College. El viaje en subte me pareció interminable.
Finalmente salgo del subte y veo Nueva York por la primera vez, de noche, después de la lluvia, con calor y humedad y en un barrio decadente rodeado de latinos. Podría estar en Santo Domingo, pero la arquitectura no tiene nada de latinoamericana.
Cuando llego al depto de Lisa toco el timbre pero nadie responde. Intento llamarla pero me encuentro con un nuevo problema: mi económico celular europeo es incompatible con la red de Estados Unidos. Busco un teléfono público y me encuentro con un nuevo problema: necesito cambio en monedas. En un restaurante chino consigo que me cambien un dólar. Llamo a Lisa y me dice que la espere en casa, que si su compañera de piso no me abre la puerta, ella llegaría en unos minutos.
Vuelvo a su edificio y esta vez una chica me abre la puerta. Por la cara que tenía, se nota que se acababa de despertar.
Lisa me encontró semidormido sobre el sofá. Sigue siendo la chica encantadora que conocí un año antes en un bar tibetano dando clases de inglés. Me preguntó si estaba con ganas de escuchar jazz con un par de amigas suyas. Le dije que vine a conocer Nueva York, no a dormir.
Fuimos en taxi, en dirección a Harlem, hasta un pequeño pub. Tocaba un grupo de músicos al parecer de Mali, de Niger y de NY. Un par de africanas se contorsionaban rítmicamente cerca del escenario. El bar no estaba muy lleno y nadie fumaba. Fusión de jazz con ritmos y letras de África Occidental. Ambiente cordial y consumo moderado de alcohol.
La música era simplemente fantástica.
Lisa me preguntó si me gustaba el lugar. No pude menos que responderle con una gran sonrisa.
domingo, 14 de septiembre de 2008
domingo, 31 de agosto de 2008
sábado, 30 de agosto de 2008
martes, 26 de agosto de 2008
viernes, 15 de agosto de 2008
jueves, 31 de julio de 2008
Calma chicha
El tiempo en realidad se ha detenido. Parece la calma chicha del mediodía cuando el viento no mueve el velero, y lo único que resta hacer es echar el ancla, echarse sobre cubierta, dejarse mecer un poco por la corriente y esperar que el sol empiece a bajar y que el aire vuelva a correr.
Decido no hacer nada y descanzar en la rutina de cada día, dedicarme a actividades pasivas como ir al cine (he visto In Bruges y Tropa de Elite, recomendables en ese orden), tomar interminables tazas de té, leer en el subte y observar el techo desde el sofá, escuchando Sumo, Lenine, REM o música al azar.
Intento no detestar a los clientes, apurados antes de irse de vacaciones para tener informes que probablemente no leerán hasta que regresen de la playa. Los colegas van y vienen de vacaciones, y a veces me siento que trabajo en un hotel.
La familia sigue bien. Mi madre recibió los resultados de su chequeo médico número 15, y al parecer no tiene absolutamente nada de qué preocuparse. Puede irse de vacaciones a Córdoba con los nietos.
Me siento un poco solo.
Unos amigos festejan la llegada del calor y esperan con ansia las vacaciones.
Otros trabajan más que nunca, que a alguien le toca producir.
Otros se sientan a fumar...
miércoles, 23 de julio de 2008
Días africanos
La temperatura se fue haciendo más intensa con la luna llena de julio. Durante el día ya superamos los 35 grados y aire no trae ningún alivio. Mientras busco casa nueva, a cada paseo por la ciudad le sigue un periodo de inactividad febril a casa o en alguna sala de cine, de bar o restaurante con are acondicionado.
El cuerpo reacciona de manera poco extraña. Una mañana en la oficina me di un golpe seco en las dos rodillas con la cajonera. Uno de esos accidentes estúpidos al girar la silla hacia la mesa de trabajo. Un segundo después una ola de dolor subió directo a mi cabeza como si hubiese tomado de golpe un litro de cerveza tirada. Quedé planchado, sentado en la silla como si estuvera dormido. De hecho, estaba semidormido, sentado y conciente de lo que pasaba a mi alrededor. Y lo que pasaba a mi alrededor es que mis colegas me preguntaban si me sentía bien. Me acosté un poco en el piso. Al parecer tenía la cara pálida como una hoja de papel no reciclado.
Al rato vino el equipo médico del Samur. Electrocardiograma, control de glucosa en la sangre, presión y pulsaciones. Reacciono bien. Apenas fue una reacción del cuerpo para evitar el dolor. El calor debe haberme afectado un poco. Me recuperé con una sonrisa, di gracias al equipo de emergencias y paso el resto del día en casa, cocinando y durmiendo.
A la noche corre aire más fresco. Abro la ventana de par en par y dejo la puerta entreabierta para que pueda pasar el aire pero no el gato.
martes, 8 de julio de 2008
De mudanza (3)
A punto de cumplir un año en Madrid y un año en la misma casa, empiezo a festejar este primer aniversario regalándome un corto viaje. Para observar las cosas desde otra perspectiva lo primero es moverse un poco, empacar las cosas, despedirme de la gata, de mi compañera de piso y de las torres de Chamartín que veo todos los días tras los ventanales.
Haciéndola corta, cambio casa.
Antes de que termine el verano espero estar durmiendo en otro rincón de la ciudad.
Como no es bueno estar solo, también cambio compañía. De hecho, fue ella quien me propuso que vayamos a vivir juntos. ¿Que quién es ella? No nos conocemos mucho pero nos conocemos de vista desde hace años. Su cuñado es uno de mis mejores amigos, pasé un fin de año en la casa de su madre y nos cruzamos en un par de viajes y vacaciones.
Cuando me propuso que compartiésemos un piso pronunció las palabras mágicas: "io posso cercare un apartamento". Perfecto. Ni tengo que esforzarme demasiado.
En unos días llegará de Milán. Empiezo a despedirme de mi casa.
sábado, 5 de julio de 2008
miércoles, 25 de junio de 2008
La Malvarosa
21 de junio. Casi no noto mosquitos, pero basta caminar un par de cuadras para que caigan las primeras gotas de sudor. Desayuno con Ale, a la que le acaban de robar la bicicleta verde que le regalamos para su cumpleaños. Pero bueno, ha empezado una buena jornada. Los mozos del bar bromean sobre la bicicleta robada. Dicen que la tienen ellos guardada. Una chica preciosa deja justo su bicicleta sin candado. No la pierdas de vista! Ella a la bicicleta y yo a ella.
Café con leche, una brioche y falta el diario. Lo compro antes de almorzar un poco de pescado crudo.
Via Torino está insoportable, entre el calor y la gente. Busco un lugar con aire acondicionado y termino en el cine. Pasan Gomorra, basado en historias del libro homónimo. Me recuerda un poco a mis viejos pagos.
Tomo un helado con Pat y una Guinness antes de que empiece el espectáculo. Mis amigos de teatro presentan La Malvarosa. Pequeñas escenas robadas de Harold Pinter sobre las relaciones de pareja. Que el matrimonio es una cadena tan pesada que se necesitan al menos tres personas para cargarla. Al parecer Pinter concebía al matrimonio como un acto masoquista. Allá él.
Bien por el resto. Por los 15 más uno (el director, Fabio) que se subieron al escenario, por el saxofonista, por la productora artística (Giulia), y por el público, salvo por el cretino que dejó el celular encendido, y por las viejas hinchapelotas que hablaron buena parte del tiempo como si estuvieran en el living de su casa, y por los desubicados que sacaron fotos con flash a pocos metros del escenario.
Al final, no hay nada como tomar algo con los actores después del espectáculo, dejarlo a Akil de fotógrafo por un rato no muy largo, relajarse en buena compañía, mirar las caras sudadas y cansadas, intuir en qué estado de ánimo se encuentra cada uno, hacerse amigo de la noche, y desaparecer entre besos y saludos más o menos afectuosos.
El vino del estío
De repente paró de llover. Ya no hay noches frescas. La luz tardía me lleva a merendar a las 21 y a cenar un par de horas más tarde. No hay casi nada en la heladera, salvo una botella de Veuve Clicquot y una torta de Alcazar. Casi nada. De los ventanales de casa las marionetas saludan al sol. Escribo, bebo té, como queso y pruebo los cada vez menos frecuentes sorbos de vino. Cuesta dormir. Cuesta trabajar. Cuesta escribir. Por las terrazas de Madrid miro la gente pasar. El calor no solo afecta a las hormigas.
jueves, 5 de junio de 2008
martes, 3 de junio de 2008
Besalú
A mitad de camino entre Oulot y Girona está Besalú, con sus calles y su puente de piedra en proceso de reciclaje, sus poco más de 2 mil habitantes y sus cozy shops. Me bajo del autobús y veo los nubarrones, más dispuestos a mojarme que un niño en pleno carnaval. Algo me dice que es hora de almorzar.
En la ciudad no se come mal, y la atención es buena. De los mozos a los comensales, todos parecen pasarla bien. Pido un tagliat (un cortado), la cuenta, y salgo a conocer la ciudad.
Ya no llueve.
Cuando llego hasta un mirador y veo el puente medieval, decido pasar la noche acá.
Veo un local que hace pizza y empanadas. Pasan música brasileña y lo atiende una chica muy guapa. Debe haber un argentino por algún lado. Le pregunto a la chica y me confirma que su novio es argentino. Le dije que me di cuenta por la comida y por la música.
- ¡Pero si la música es brasileña!
Hay cosas que es inútil explicar. Supongo que los catalanes no son fanáticos de la música francesa.
lunes, 2 de junio de 2008
viernes, 30 de mayo de 2008
miércoles, 28 de mayo de 2008
Sitadeła
Excursión corta de Vicenza a la ciudad amurallada de Citadella. Lo bueno de las ciudades pequeñas es que no hay que caminar tanto. Mi madre se queda en el hotel a descanzar, y con mi viejo bajamos en una estación que parece no conducir a ningún lugar. Sin embargo, las murallas están a la vuelta de la esquina.
Me pregunto cómo será vivir en una ciudad redonda, cortada en cuatro porciones por dos avenidas, rodeada de una fosa y comunicada por cuatro puentes, dando vueltas como caramelo en boca de viejo.
martes, 27 de mayo de 2008
lunes, 26 de mayo de 2008
sábado, 24 de mayo de 2008
La Promesa
19 de abril. Mi vieja vino a verme. A mí, a la virgen de Fátima y a la piazza San Marco.
Lo primero es lo primero. Fui a recibir a mis padres al aeropuerto, les reservé un lindo hotel cerca de casa y los llevé al mejor restaurante a menos de cien pasos de distancia. Les dejé las llaves de mi depto y dejé que mi madre hiciera de madre y que mi padre hiciera de padre. La única diferencia es que esta vez hice un poco de hijo y un poco de padre de ellos.
Lo segundo es lo segundo. Organizar la visita a Fátima cuando se jugaba el torneo de Estoril. Las agencias de turismo que consulté no encontraban nada disponible, así que empecé a navegar por la red a ver que se conseguía. En una hora conseguí pasajes para ir un fin de semana a Portugal. Reservé un buen hotel en Lisboa y otro en Fátima lo más cerca posible de la basílica y compré los tickets en tren de Lisboa a Fátima. Todo listo para subirse al avión.
Lisboa nos recibió con llovizna. A pesar de haber llegado tarde, la cocina del hotel estaba abierta. Buena comida, gentil atención y precios razonables. La habitación era fantástica, así que fue un buen comienzo. El comentario de mamá antes de dormir me puso de buen humor: ¿no nos podemos quedar otra noche en este hotel?
El sábado desayunamos temprano y nos tomamos un taxi hasta la estación de tren. Garuaba. Ocupamos los asientos reservados en el primer vagón y dormitamos por una hora. No recuerdo mucho del paisaje. Tal vez me lo soñé.
La estación de tren de Fátima queda a una media hora de taxi de la basílica. Hace falta atravesar un par de pueblos y un par de colinas. “Ayer en la sierra, a unos 80 km de aquí, nevó. Por eso hace frío”, dice el taxista. Una vez en Fátima, nos da un paseo por la ciudad sin cobrarnos extra.
La recepcionista del hotel es joven y guapa. Empiezo a interesarme por el turismo religioso.
De la ventana del hotel se ve la basílica antigua, así que mi vieja suspira aliviada. Va a tener que caminar poco.
El clima parece sincronizado con todo lo demás. Aguaceros, micros que descargan feligreses y misas, todo cada dos horas. La antigua basílica es sencilla y acogedora. La nueva tiene un cristo que parece indio, como para sentirse en casa. Escuchamos la misa y el coro con percusión de lluvia. Salimos sin prisa para almorzar, que en un pueblo no hay que apurarse para ir a ningún lado. A dormir la siesta o a ver souvenires.
Cenamos no muy tarde y ya de vuelta en la habitación y listos para ormir, la vieja se asoma por la ventana. Algo brilla. Hay luna llena. Alguien canta. Una procesión. Un río de velas. La noche se alarga.
Salimos al encuentro de la multitud, que llevaba la cruz iluminada a través de la plaza principal. Escuchamos los cantos desde la capilla externa. Llovizna otra vez, pero estamos protegidos.
sábado, 10 de mayo de 2008
En familia
Desde que vienieron mis padres de visita no he escrito un solo post. Pensaba escribir algo para el aniversario del conflicto de Malvinas, pero queda para otra vez. Tampoco he escrito nada sobre la visita de Ivan, ni de mi breve visita a Italia para votar por uno de los perdedores, ver la puesta en escena de la obra teatra de unos amigos, bailar unos tangos con Alessandra y comer una pizza con Akil y Clo.
Pero bueno, la gran noticia es que mis padres vinieron a visitarme por primera vez desde que me fui de casa, que se quedaron casi tres semanas en Madrid, que por primera vez en mucho tiempo pasamos unas vacaciones juntos y que ha sido una muy buena experiencia tanto el pasar un tiempo con ellos como el poder cuidarlos y asegurarme de que se fueran bien y satisfechos de haber cumplido con todos sus objetivos: mi padre estuvo con sus parientes, mi madre estuvo en Venecia y en Portugal y ambos conocieron un poco los lugares y personas que suelo frecuentar.
No se pierdan los siguientes posts con detalles sobre esta visita.
Pero bueno, la gran noticia es que mis padres vinieron a visitarme por primera vez desde que me fui de casa, que se quedaron casi tres semanas en Madrid, que por primera vez en mucho tiempo pasamos unas vacaciones juntos y que ha sido una muy buena experiencia tanto el pasar un tiempo con ellos como el poder cuidarlos y asegurarme de que se fueran bien y satisfechos de haber cumplido con todos sus objetivos: mi padre estuvo con sus parientes, mi madre estuvo en Venecia y en Portugal y ambos conocieron un poco los lugares y personas que suelo frecuentar.
No se pierdan los siguientes posts con detalles sobre esta visita.
martes, 25 de marzo de 2008
Por el mundo sin salir de la ciudad

El Viajero no sale de la ciudad. Apenas navega en internet, va a trabajar, sale a correr por el barrio, va en busca de experiencias gastronómicas, de exposiciones de cuadros y fotografías, de espectáculos de danza, de encuentros con amigos mas o menos recientes, se acomoda en la butaca de una sala de cine y hace de guia en una ciudad que conoce poco para amigos que no la conocen en absoluto.
De afuera llegan noticias variadas. Los tibetanos se levantan contra nuestro grato proveedor de electrónicos y ropa a bajo costo. Casi toda la UE reconoce a otro pedazo de tierra pseudo soberana que ha elegido democráticamente a una banda de criminales. Errar es humano. Del otro lado del Atlántico salen a intervenir el mercado para salvaguardar el mercado libre y dejan que el gobernador de NY renuncie por compartir parte de su fortuna con una profesional. Eso de que “el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra” al parecer no va. Mas vale salvar a un especulador que perdió millones que no eran suyos a un administrador que derrochó unos miles que sí lo eran.
Se han cumplido 5 años de ocupación usense en Iraq. El presidente Bush dijo que la invasión ha hecho del mundo un mejor lugar. Depende de lo que se entienda por “el mundo”. La cuenta de invasores muertos llega a 4 mil. La de iraquíes no bajaría de 90 mil. Y si intentásemos hacer un mundo peor?
Hace unos 30 años que Mafalda decía que la Tierra estaba enferma. No hace mucho le dieron el premio de la paz a un tipo que gastó un buen presupuesto para decir algo parecido. No sé por qué no premian a tipos prácticos como Sergei Brin, Steve Chen o Linus Torvalds.
miércoles, 12 de marzo de 2008
A la espera

Prematura primavera. El invierno no ha terminado pero ya se ven durazneros y cerezos florecidos.
El último fin de semana de febrero pude pasear por París sin necesidad de tanto abrigo. El primer fin de semana de marzo, en Madrid, pude dejar el sobretodo en el armario. La temperatura llegaba a los 20 grados. Ni una nube a la vista. Había sol a pleno y todas las terrazas y plazas de la ciudad estaban abarrotadas de gente. Madrid había florecido y los osos salieron de sus madrigueras.
Nuevos días invernales. A la primavera prematura le siguió una breve ola de frío, como para ver la leña en el hogar reducirse a blancas cenizas. Si tan solo tuviera leña.
Fui al medico para hacerme un chequeo general. El resultado es que carezco de interés clínico. Todo dentro de lo normal. Hasta tengo el mismo colesterol que tenia a los 19.
Pasaron las elecciones españolas. Si fuera Zapatero, tal vez no estaría tan contento. Los pronósticos locales no son muy buenos, independientemente de quien haya ganado. Demasiadas promesas que incumplir.
En casa espero visitas. Una amiga avisó que viene para pascua. Mis padres vendrían en abril y otra amiga puede que venga en mayo. De viajero paso a ser anfitrión.
lunes, 18 de febrero de 2008
Nostálgico
No encuentro mi ticket para subirme al tren que ya ha llegado a la estación. Lo busco con calma, dando al tren por perdido. Pero el tren no se mueve, como si me esperase.
15 segundos después encuentro el ticket, me subo al vagón con calma, y recién entonces el tren parte. Otra noche que llego temprano a casa.
En casa me encuentro con una amiga de Toscana, que volvió de Buenos Aires apasionada por el tango y por toda la gente que conoció en unos pocos días. Ahora se pregunta qué puede inventar para vivir en Buenos Aires. Ciudad fantástica salvo por las noticias poco alentadoras que uno lee en diarios, emails, blogs y otros medios de (des)información.
Una amiga sueca, Helena, pensó en algún momento ir a Argentina a aprender español y hacer voluntariado. Hoy me acaba de escribir que está en Liberia trabajando para una ONG noruega. Se me hace que una villa del conurbano bonaerense debe ser un lujo en comparación con Liberia, pero puedo estar equivocado.
Un amigo argentino, Christián, piensa a largo plazo, y planea ser elegido presidente de Argentina en las elecciones del 2043. Puede que lo consiga. Mientras tanto, nos entretenemos en algún bar de tapas con hipotéticas estrategias para ganar experiencia, contactos, dinero y otras cosas que suelen ser de utilidad para este tipo de aventuras.
Lo de la granja orgánica en Argentina puede que sea una buena idea, no exactamente para hacer una carrera política, sino para convertirse en un humilde emprendedor. Produciría tomates, que hace un tiempo se cotizaban en Argentina a precio de oro. Un compañero entrerriano estaría incursionando en el tema, aunque otras voces dicen que este muchacho largaría todo para trabajar como parrillero en Europa central y conocer chicas eslavas con buenos atributos.
Pero no estaría mal eso de darse una vuelta por Argentina a observar el ambiente con los propios ojos. Aunque mi vista no sea la mejor.
Una buena razón para ir es que uno de mis mejores amigos va a ser padre. Supongo que necesitará apoyo moral cuando le caiga la ficha y diga: "Soy padre. Eh... y ahora qué hago?".
En verdad ni estoy muy seguro de que vaya a ser padre. Es todo una gran suposición. Apenas me dijo que me prepare porque en septiembre voy a ser tío. Como ninguna de mis hermanas está embarazada, supongo que se refería a su mujer.
15 segundos después encuentro el ticket, me subo al vagón con calma, y recién entonces el tren parte. Otra noche que llego temprano a casa.
En casa me encuentro con una amiga de Toscana, que volvió de Buenos Aires apasionada por el tango y por toda la gente que conoció en unos pocos días. Ahora se pregunta qué puede inventar para vivir en Buenos Aires. Ciudad fantástica salvo por las noticias poco alentadoras que uno lee en diarios, emails, blogs y otros medios de (des)información.
Una amiga sueca, Helena, pensó en algún momento ir a Argentina a aprender español y hacer voluntariado. Hoy me acaba de escribir que está en Liberia trabajando para una ONG noruega. Se me hace que una villa del conurbano bonaerense debe ser un lujo en comparación con Liberia, pero puedo estar equivocado.
Un amigo argentino, Christián, piensa a largo plazo, y planea ser elegido presidente de Argentina en las elecciones del 2043. Puede que lo consiga. Mientras tanto, nos entretenemos en algún bar de tapas con hipotéticas estrategias para ganar experiencia, contactos, dinero y otras cosas que suelen ser de utilidad para este tipo de aventuras.
Lo de la granja orgánica en Argentina puede que sea una buena idea, no exactamente para hacer una carrera política, sino para convertirse en un humilde emprendedor. Produciría tomates, que hace un tiempo se cotizaban en Argentina a precio de oro. Un compañero entrerriano estaría incursionando en el tema, aunque otras voces dicen que este muchacho largaría todo para trabajar como parrillero en Europa central y conocer chicas eslavas con buenos atributos.
Pero no estaría mal eso de darse una vuelta por Argentina a observar el ambiente con los propios ojos. Aunque mi vista no sea la mejor.
Una buena razón para ir es que uno de mis mejores amigos va a ser padre. Supongo que necesitará apoyo moral cuando le caiga la ficha y diga: "Soy padre. Eh... y ahora qué hago?".
En verdad ni estoy muy seguro de que vaya a ser padre. Es todo una gran suposición. Apenas me dijo que me prepare porque en septiembre voy a ser tío. Como ninguna de mis hermanas está embarazada, supongo que se refería a su mujer.
sábado, 2 de febrero de 2008
Ultima sonrisa de don Harto

Penúltimo fin de semana de enero. Noches primaverales, como para dormir con la calefacción apagada. Buen día para caminar y tarde agradable para tomar sol en la playa. Barcelona es una linda ciudad pero las edificaciones de la rambla distan de ser encantadoras. Se está mejor en los barcitos del Born o en un restó francés del barrio gótico.
El domingo a la tarde vuelvo a la rutina, poco amiga del medio ambiente, de subirme a un avión. O a varios.
De Barcelona a Frankfurt, para correr de una punta a la otra del aeropuerto.
De Frankfurt a Singapur, para ir apaciblemente sentado a otro terminal en monorail.
De Singapur a Yakarta, llegando tarde para el cortejo fúnebre de Soeharto.
Mientras tanto, en la cercana Bali se discuten medidas para promover mayor transparencia en los negocios en el marco de las Naciones (más o menos) Unidas. Organizaron la conferencia en Indonesia tal vez porque dicen que es un país muy corrupto pero a la vez promotor de eventos internacionales. Corrupción y progreso.
Dicen que Soeharto (o Pak Harto, "Don Harto", para quienes lo consideran un héroe de la nación), pese a su simpática sonrisa, reprimió sangrientamente las disidencias internas y que se enriqueció y enriqueció a sus secuaces a costa de las arcas del Estado. Otros como el ex primer ministro australiano Paul Keating rescatan el progreso que trajo a Indonesia y la estabilidad que trajo a la región. Impidió que un país pobre, de 120 millones de personas cuando llegó al poder (hoy son mas de 200 millones) de mayoría musulmana pertenecientes a algo así como 250 etnias y distribuidos en un territorio que abarca más de 17 mil islas terminara en guerra civil, cayese en poder de un gobierno comunista durante la guerra fría o en manos del clero. O se dividiese.
Yakarta parece una ciudad ordenada. Edificios modernos, calles bastante limpias, autos nuevos, infinidad de motos también nuevas, gente sonriente, apacible y muy amable. No he visto mendigos. He visto pocas paredes escritas y un par de grafitti divertidos, como un Homer Simpson con sombrero asiático. He visto jóvenes jugando al fútbol a metros del Monumento Nacional, un monumento con buena vista pero de dudoso gusto. Se come bien por poco. Y registran bolsos y autos al entrar a los nuevos y lujosos hoteles y centros comerciales. Paz bajo control....
Es cierto también que, según visto y oído, hay bolsones de pobreza a la vuelta de la esquina, casi como escondidos. Que quien trabaja para arreglar las calles de la ciudad y cuidar de sus jardines no gana más que un par de euros diarios. Que la principal fuente de proteínas de los más necesitados, la soja, se importa principalmente de Estados Unidos y cada vez cuesta más. Ya he mencionado el problema de la corrupción.
De los tiempos de la colonia holandesa no quedan muchos restos en la arquitectura, en la lengua o en las artes. Difundieron una simple versión de un dialecto malayo que hoy es la lengua nacional: bahasa Indonesia, o la lengua indonesia.
Tal vez la corrupción sea una herencia colonial.
No lo sé.
No hablo la lengua local.
No he estudiado casi nada sobre este país.
Y apenas leo la prensa en inglés.
Soeharto ha muerto. Las banderas están izadas a media asta. Si no fuera por eso, su ausencia pasaría desapercibida a simple vista. Hay más movimiento por el año nuevo chino que por la muerte del ex dictador. Y como viene sucediendo cada año, durante el año nuevo chino, Yakarta sufre inundaciones.
Hora de dormir. Aún llueve.
miércoles, 23 de enero de 2008
Ajetreado

13 de enero. En París, con Leila, aprovechando que es domingo para almorzar en un pequeño restaurante italiano. Un mozo se queja en italiano de que los franceses almuerzan demasiado tarde. Luego cambia al francés y su tono de voz se vuelve amable. Lo cierto es que ya es tarde para programas culturales. Cambiamos una visita al museo etnográfico por un té marroquí en su casa hasta que se hace la hora de volverme a Madrid. Ya en el aeropuerto nos cruzamos con Jesús y con Carmen, a punto de subirse al mismo avión. Terminamos sentados uno al lado del otro, pero apenas cruzamos dos palabras antes de cabecear sobre el asiento y dormitar hasta que el avión empezase a perder altura.
17 de enero. En Madrid. Finalmente mi familia se conectó a skype y probamos la primer teleconferencia/chat familiar con seis personas hablando al mismo tiempo. Vicky prueba el teclado que le regalaron en su cumple y hasta se pone a cantar en ingles. Finalmente skype da problemas. Ya probaremos con gizmo o con otro programa supuestamente mejor.
19 de enero. En Valencia. Me encuentro con la novia de mi hermano a la salida de la catedral mientras que tres amigos napolitanos me esperan en el Oceanografic. Una señora me pregunta en valenciano si unas escaleras conducen al estacionamiento. Me giro de espaldas y veo a los napolitanos que yacen al sol como lagartijas a la hora de la siesta, entre uno de los acuarios y la jaula de los pájaros. Dejamos el Oceanografic y vamos a la rambla. Nos cruzamos con dos chicas en bikini en pleno invierno. Escandinavas tal vez? Se está bien para caminar por la playa hasta el anochecer. Cenamos paella en El Romeral, donde el mozo nos explica que ese tradicional plato valenciano se solía cocinar con topos.
22 de enero. Me pregunto cuándo tendré tiempo de ordenar mis cosas. Llego tarde a casa, me preparo la cena hasta que es aun mas tarde, y me entero de que mañana, después de un seminario que ya empieza tarde, tengo una cena en casa de amigos. El próximo jueves llegare' a casa mas temprano, a eso de las 22:30, y tendré algo de tiempo para poner un par de mudas de ropa en mi mochila y de plancharme un par de camisas. El viernes me voy a Barcelona con Leila.
Foto: L'Hemisfèric, Valencia
domingo, 6 de enero de 2008
Réveillon
Uno puede tener planes para una fecha determinada pero a veces es mejor no tener ninguno. Pasar año nuevo en casa, aprovechar los cuatro días festivos para no hacer practicamente nada salvo aprovechar la soledad de la casa para comer, dormir, escuchar música, leer y a lo sumo dar un paseo por el parque. Eso es más o menos lo que hice el último fin de semana del 2007: me quedé solo en casa con Miti, la gata de mi coinquilina, y apenas salí hasta el supermercado para comprar comida y dulces.
Para el lunes 31 de diciembre en principio pensaba irme a dormir temprano. Después una colega me dijo que unos amigos suyos organizaban una fiesta y que me podía enganchar. La llamé el 31 y me respondió que se había olvidado de avisarme que la fiesta fue cancelada hacía dos días. Fue así que me quedé en casa. Pero no solo...
A las 20:30 llegó Leila de París. Unos días antes ella me había preguntado si tenía planes para el año nuevo. Le dije que no, que pensaba quedarme en Madrid, y que si quería hacerme compañía podía venir a visitarme. Y se vino nomás, con una caja de chocolates y una botella de champagne.
Así fue que empecé el 2008 con profesora de francés en casa, haciendo de guía en una ciudad que sigo sin conocer mucho, con mal tiempo, buscando infructuosamente un buen restaurante y un buen café que no estuviesen cerrados, pasando por el sucio metro de Madrid tras dos semanas de huelga del personal de limpieza, por los feos puestos de la Plaza Mayor y ante las odiosas comparaciones con París que dejan mal parada a la ciudad en la que vivo.
Durante la semana el tiempo no estuvo mucho mejor. Al frío se le sumó la lluvia. Leila no consiguió entrar al Prado por la cantidad de gente en la fila pero al menos aprovechó para ir de compras. Para sacarla a salir de noche, me faltaban ideas. A ella le gusta el teatro, pero no habla castellano como para entender de qué se trata la obra. También le gusta bailar, pero yo trabajo en la semana y tengo la energía de un abuelo. Tal vez si saliéramos a bailar algo acorde para mi edad, como tango. Pero tampoco, ella baila tap o marcha. Entonces algo tranquilo, como ir a tomar algo y conversar. Sugerencia aceptada. Pasamos por un lounge bar con pantalla gigante en la que pasaban nada menos que "Blade Runner". A Leila le parece bien. Intento prestarle más atención a ella que a la película. Leila será Leila, pero Blade Runner es siempre Blade Runner. Ok, finalmente le pedí perdón a Ridley Scott y le presté más atención a la chica, que a diferencia de Blade Runner, es una historia que no conozco y que no sé cómo termina.
Para el lunes 31 de diciembre en principio pensaba irme a dormir temprano. Después una colega me dijo que unos amigos suyos organizaban una fiesta y que me podía enganchar. La llamé el 31 y me respondió que se había olvidado de avisarme que la fiesta fue cancelada hacía dos días. Fue así que me quedé en casa. Pero no solo...
A las 20:30 llegó Leila de París. Unos días antes ella me había preguntado si tenía planes para el año nuevo. Le dije que no, que pensaba quedarme en Madrid, y que si quería hacerme compañía podía venir a visitarme. Y se vino nomás, con una caja de chocolates y una botella de champagne.
Así fue que empecé el 2008 con profesora de francés en casa, haciendo de guía en una ciudad que sigo sin conocer mucho, con mal tiempo, buscando infructuosamente un buen restaurante y un buen café que no estuviesen cerrados, pasando por el sucio metro de Madrid tras dos semanas de huelga del personal de limpieza, por los feos puestos de la Plaza Mayor y ante las odiosas comparaciones con París que dejan mal parada a la ciudad en la que vivo.
Durante la semana el tiempo no estuvo mucho mejor. Al frío se le sumó la lluvia. Leila no consiguió entrar al Prado por la cantidad de gente en la fila pero al menos aprovechó para ir de compras. Para sacarla a salir de noche, me faltaban ideas. A ella le gusta el teatro, pero no habla castellano como para entender de qué se trata la obra. También le gusta bailar, pero yo trabajo en la semana y tengo la energía de un abuelo. Tal vez si saliéramos a bailar algo acorde para mi edad, como tango. Pero tampoco, ella baila tap o marcha. Entonces algo tranquilo, como ir a tomar algo y conversar. Sugerencia aceptada. Pasamos por un lounge bar con pantalla gigante en la que pasaban nada menos que "Blade Runner". A Leila le parece bien. Intento prestarle más atención a ella que a la película. Leila será Leila, pero Blade Runner es siempre Blade Runner. Ok, finalmente le pedí perdón a Ridley Scott y le presté más atención a la chica, que a diferencia de Blade Runner, es una historia que no conozco y que no sé cómo termina.
jueves, 27 de diciembre de 2007
Il sorriso della Monalisa
Nada de Navidad en familia. Los planes de pasar las fiestas con los parientes en Tirano saltaron por el aire. La familia no está en un buen momento. A todas las actividades de fin de año (atender a los turistas, contar fábulas a los niños, preparar la cena de Navidad) se les suma otra preocupación. Mi tía Fanny se muere. No pudo llegar a los 90. Su agonía terminará el 24 de diciembre.
Demasiado tarde para caer de visita en casa de los parientes veroneses a los que no veo ni llamo desde hace 3 años. Tarde para cancelar mi viaje a Italia. Ya estoy en Milán y no sé adónde ir. Podría ir a Eslovenia a casa de mi amigo Gabriel, pero me parece un poco lejos. Mientras tanto, tengo una cita a ciegas con la amiga de una amiga que vive temporariamente en un pueblito de 745 habitantes cerca de Lago Maggiore llamado Gignese. Quedamos de encontrarnos en la estación Garibaldi, en Milán. Para reconocerla, me dijo por email que ella tiene cabellos castaños oscuros y largos, ojos celestes, y que llevaría una gorra rojiza y pantalones negros. Me esperaba al mediodía, pero llego tarde gracias al maldito transporte público.
El tren que podía dejarme en Garibaldi pasaba por el andén número 6. Sería un viaje perfecto de apenas 6 minutos. Lástima que el acceso a ese andén estaba cerrado al igual que la billetería. Opto por el tranvía y tardo al menos media hora. Cuando llego a la estación, mi cita a ciegas está entretenida comprando ropa en una tienda.
Se llama Anne, graduada en pedagogía, física y musicología. Hay gente que no se cansa de estudiar. Finalmente me confiesa que no piensa seguir estudiando... apenas termine los dos años que le faltan para obtener su doctorado en física. Da clases de inglés para niños y estudia italiano de manera autodidacta, hablando con cualquier italiano que se le cruce en el camino.
Almorzamos y caminamos por Milán. Habla con soltura y ríe con facilidad. Le pregunto con quién piensa pasar Navidad. Sola, pero ya no más. Tomamos juntos el tren hacia Lago Maggiore.
En Gignese hace bastante frío. La nieve no se derrite al sol. En casa de Anne, hace frío pero no hay nieve. Tampoco hace falta una heladera. Dormimos bajo 5 mantas hasta que la calefacción empieza a hacerse sentir, a eso de las 10 de la mañana. Al menos estoy en buena compañía.
Pasamos el fin de semana paseando por los lagos y almorzando en buenos restaurantes. Cenamos en casa, aprovechando el calor de la cocina para aumentar la temperatura del ambiente en casi un grado. Afuera hace -3 C. Adentro, tal vez unos 9 C. Al parecer los propietarios del edificio nunca escucharon hablar de la importancia de un buen aislamiento térmico.
Cena de nochebuena en Verbania, siempre sobre el Lago Maggiore. Casa de unos amigos multiétnicos de Anne: una chica de Noruega, su marido de Wisconsin y la hija de ambos, de 7 años. Para seguir con una Navidad atípica, participamos de una breve ceremonia Zen, cenamos con esta familia muy hospitalaria y terminamos la noche en el club de los Alpini tomando chocolate caliente y vin brulé con panettone. Hay luna llena pero no se escucha el aullido de ningún lobo.
Martes. Hora de despedirse con un cálido abrazo en la fría estación de Stresa. En Milán me entero de que mi vuelo con Alitalia ha sido anulado. Me ofrecen un vuelo esa misma noche desde otro aeropuerto. No sé si tendría que haber aprovechado la oportunidad para quedarme unos días más. Finalmente decido partir. Al menos viajo en business y la comida es buena. Dejo atrás la risa fácil de aquella Monalisa.
Demasiado tarde para caer de visita en casa de los parientes veroneses a los que no veo ni llamo desde hace 3 años. Tarde para cancelar mi viaje a Italia. Ya estoy en Milán y no sé adónde ir. Podría ir a Eslovenia a casa de mi amigo Gabriel, pero me parece un poco lejos. Mientras tanto, tengo una cita a ciegas con la amiga de una amiga que vive temporariamente en un pueblito de 745 habitantes cerca de Lago Maggiore llamado Gignese. Quedamos de encontrarnos en la estación Garibaldi, en Milán. Para reconocerla, me dijo por email que ella tiene cabellos castaños oscuros y largos, ojos celestes, y que llevaría una gorra rojiza y pantalones negros. Me esperaba al mediodía, pero llego tarde gracias al maldito transporte público.
El tren que podía dejarme en Garibaldi pasaba por el andén número 6. Sería un viaje perfecto de apenas 6 minutos. Lástima que el acceso a ese andén estaba cerrado al igual que la billetería. Opto por el tranvía y tardo al menos media hora. Cuando llego a la estación, mi cita a ciegas está entretenida comprando ropa en una tienda.
Se llama Anne, graduada en pedagogía, física y musicología. Hay gente que no se cansa de estudiar. Finalmente me confiesa que no piensa seguir estudiando... apenas termine los dos años que le faltan para obtener su doctorado en física. Da clases de inglés para niños y estudia italiano de manera autodidacta, hablando con cualquier italiano que se le cruce en el camino.
Almorzamos y caminamos por Milán. Habla con soltura y ríe con facilidad. Le pregunto con quién piensa pasar Navidad. Sola, pero ya no más. Tomamos juntos el tren hacia Lago Maggiore.
En Gignese hace bastante frío. La nieve no se derrite al sol. En casa de Anne, hace frío pero no hay nieve. Tampoco hace falta una heladera. Dormimos bajo 5 mantas hasta que la calefacción empieza a hacerse sentir, a eso de las 10 de la mañana. Al menos estoy en buena compañía.
Pasamos el fin de semana paseando por los lagos y almorzando en buenos restaurantes. Cenamos en casa, aprovechando el calor de la cocina para aumentar la temperatura del ambiente en casi un grado. Afuera hace -3 C. Adentro, tal vez unos 9 C. Al parecer los propietarios del edificio nunca escucharon hablar de la importancia de un buen aislamiento térmico.
Cena de nochebuena en Verbania, siempre sobre el Lago Maggiore. Casa de unos amigos multiétnicos de Anne: una chica de Noruega, su marido de Wisconsin y la hija de ambos, de 7 años. Para seguir con una Navidad atípica, participamos de una breve ceremonia Zen, cenamos con esta familia muy hospitalaria y terminamos la noche en el club de los Alpini tomando chocolate caliente y vin brulé con panettone. Hay luna llena pero no se escucha el aullido de ningún lobo.
Martes. Hora de despedirse con un cálido abrazo en la fría estación de Stresa. En Milán me entero de que mi vuelo con Alitalia ha sido anulado. Me ofrecen un vuelo esa misma noche desde otro aeropuerto. No sé si tendría que haber aprovechado la oportunidad para quedarme unos días más. Finalmente decido partir. Al menos viajo en business y la comida es buena. Dejo atrás la risa fácil de aquella Monalisa.
domingo, 16 de diciembre de 2007
Niebla
10 de diciembre. Viviendo en una ciudad soleada como Madrid, a veces casi siento un poco de nostalgia de la lluvia y de la niebla milanesa. Sin embargo, una vez que la veo la nostalgia no suele durar ni un par de minutos.
En Lisboa tuve un bocado de bruma marina, aunque pasé más tiempo en el aeropuerto que en los bares del Bairro Alto. Milán fue menos acogedora: frío, llovizna, niebla y menos gente gracias a los que aprovecharon el feriado de Sant'Ambroggio para hacer miniturismo.
Viernes a la noche, cena en la Comuna Baires: empanadas, bife alto y malbec sanjuanino. Alessandra me avisó para que trajese los zapatos de baile, así que ensayamos un par de ochos en el rincón más discreto de la pista. Todo salió bien. No nos vio ninguno de nuestros amigos.
El sábado en horario de matiné fuimos con Paola a ver "Novecento", el monólogo de Baricco actuado por D'Elia, acérrimo rival, por motivos que ignoro, de mi vieja escuela de teatro. "Non sei fregato veramente finché hai da parte una buona storia e qualcuno a chi raccontarla". Y la historia que cuenta es una buena historia, bien escrita y terminada con precisión geométrica. Como autor de teatro, Baricco es un gran arquitecto.
Sábado a la noche, cumpleaños de Carmen. Lloviznaba. Camilla me preguntó si no sentía frío con mi ropa de media estación. Probablemente. La noche no estaba para ropa de algodón.
Domingo, almuerzo con Akil y Clo: pasta ai gamberi, fiori di zucca e zafferano, tartar di tonno y un sangiovese ligero que combinaba bien con pescado. Una buena conversación sobre cómo obtener financiamiento para proyectos de desarrollo, la vida en Holanda, cómo valorizar la propia experiencia, cómo ganar amigos e influir sobre las personas y otras lecciones de manual mientras bebíamos té de montaña albanés.
Y a seguir comiendo. A la noche, sushi con Federico, Alessandra y Fernanda en un local de alto diseño. Una pareja mostraba su mutuo afecto con gran desenvoltura, rayando lo indecente. Para llamar un poco más la atención, dejaron caer una copa al piso. Al menos hablaban en voz baja. Cuando hablaban.
Para teminar la noche, un tanguito con Alessandra, ya de principiantes con un poco más de soltura y sin llevarnos a nadie por delante. Me convenció para que vaya tanteando las milongas de Madrid.
Lunes otra vez. Hora de la verdad. Luego de 5 meses de espera, finalemente obtengo mi pasaporte y ya soy libre de dejar la Unión Europea y estados asociados. En mi declaración me había olvidado de señalar si tengo hijos menores a mi cargo. Les juré que no y me creyeron sin más explicaciones, como cuando uno tiene que responder el formulario para entrar en Estados Unidos a preguntas como "Es usted terrorista?", "Se ha visto involucrado en actos genocidas?" o algo así.
Para volver a Madrid, el vuelo salió con retraso. Motivo? Niebla. Confieso que ya no la extraño. Volví a casa con un fuerte resfrío.
En Lisboa tuve un bocado de bruma marina, aunque pasé más tiempo en el aeropuerto que en los bares del Bairro Alto. Milán fue menos acogedora: frío, llovizna, niebla y menos gente gracias a los que aprovecharon el feriado de Sant'Ambroggio para hacer miniturismo.
Viernes a la noche, cena en la Comuna Baires: empanadas, bife alto y malbec sanjuanino. Alessandra me avisó para que trajese los zapatos de baile, así que ensayamos un par de ochos en el rincón más discreto de la pista. Todo salió bien. No nos vio ninguno de nuestros amigos.
El sábado en horario de matiné fuimos con Paola a ver "Novecento", el monólogo de Baricco actuado por D'Elia, acérrimo rival, por motivos que ignoro, de mi vieja escuela de teatro. "Non sei fregato veramente finché hai da parte una buona storia e qualcuno a chi raccontarla". Y la historia que cuenta es una buena historia, bien escrita y terminada con precisión geométrica. Como autor de teatro, Baricco es un gran arquitecto.
Sábado a la noche, cumpleaños de Carmen. Lloviznaba. Camilla me preguntó si no sentía frío con mi ropa de media estación. Probablemente. La noche no estaba para ropa de algodón.
Domingo, almuerzo con Akil y Clo: pasta ai gamberi, fiori di zucca e zafferano, tartar di tonno y un sangiovese ligero que combinaba bien con pescado. Una buena conversación sobre cómo obtener financiamiento para proyectos de desarrollo, la vida en Holanda, cómo valorizar la propia experiencia, cómo ganar amigos e influir sobre las personas y otras lecciones de manual mientras bebíamos té de montaña albanés.
Y a seguir comiendo. A la noche, sushi con Federico, Alessandra y Fernanda en un local de alto diseño. Una pareja mostraba su mutuo afecto con gran desenvoltura, rayando lo indecente. Para llamar un poco más la atención, dejaron caer una copa al piso. Al menos hablaban en voz baja. Cuando hablaban.
Para teminar la noche, un tanguito con Alessandra, ya de principiantes con un poco más de soltura y sin llevarnos a nadie por delante. Me convenció para que vaya tanteando las milongas de Madrid.
Lunes otra vez. Hora de la verdad. Luego de 5 meses de espera, finalemente obtengo mi pasaporte y ya soy libre de dejar la Unión Europea y estados asociados. En mi declaración me había olvidado de señalar si tengo hijos menores a mi cargo. Les juré que no y me creyeron sin más explicaciones, como cuando uno tiene que responder el formulario para entrar en Estados Unidos a preguntas como "Es usted terrorista?", "Se ha visto involucrado en actos genocidas?" o algo así.
Para volver a Madrid, el vuelo salió con retraso. Motivo? Niebla. Confieso que ya no la extraño. Volví a casa con un fuerte resfrío.
miércoles, 12 de diciembre de 2007
El hombre biónico
En principio estaban preocupados con el clima, preguntando si por esta época hace mucho frío en Madrid. Luego preguntaron si en mi casa hay camas suficientes. Después quisieron saber si en el baño de mi casa hay bidet. Cuando les dije que sí a todas sus preguntas, dejaron pasar un tiempo hasta que un buen día decidieron renovar sus pasaportes. De sacar pasajes para venir en Navidad, ni noticias.
Unos días más tarde me dijeron que los nuevos pasaportes recién estarían listos antes de Navidad. Finalmente, mis padres encontraron una buena excusa para no venir a visitarme para las fiestas: a mi padre lo operaban del fémur el viernes 30 de noviembre.
En parte era esperable. Osteoporosis. Ya lo habían operado del otro fémur. Le colocaron una prótesis que funciona perfectamente, pero al cabo de un tiempo empezó a notar que la otra pierna tampoco respondía muy bien. Finalemente le recomendaron operarse antes de Navidad.
No encontró muchos problemas para encontrar donadores. Donó su propia sangre, en señal de autosuficiencia, unas semanas antes de la operación. Mi viejo es tan autosuficiente que la segunda vez que donó medio litro de sangre, decidió ir y volver a casa solo y manejando. Faltaba que luego se le diese por jugar al tenis...
Al menos llegó a casa bien. Subió las escaleras, fue al baño, y se desmayó silenciosamente (el alboroto no es lo suyo), pegándole un buen susto a toda la familia. Por suerte no se quebró ningún hueso. Hasta en eso es duro.
La operación quirurgica duró cuatro horas. El equipo de cirujanos hizo un trabajo impecable. Dos días mas tarde mi padre conseguía ponerse en pie. Se lo escuchaba muy contento al telefono. "Ahora ya parezco el hombre biónico!", me dijo.
Espero que guarde un poco la calma, se dedique a la lectura, la escritura y al buen comer.
Espero que no se le ocurra inscribirse en la maratón de la ciudad.
Unos días más tarde me dijeron que los nuevos pasaportes recién estarían listos antes de Navidad. Finalmente, mis padres encontraron una buena excusa para no venir a visitarme para las fiestas: a mi padre lo operaban del fémur el viernes 30 de noviembre.
En parte era esperable. Osteoporosis. Ya lo habían operado del otro fémur. Le colocaron una prótesis que funciona perfectamente, pero al cabo de un tiempo empezó a notar que la otra pierna tampoco respondía muy bien. Finalemente le recomendaron operarse antes de Navidad.
No encontró muchos problemas para encontrar donadores. Donó su propia sangre, en señal de autosuficiencia, unas semanas antes de la operación. Mi viejo es tan autosuficiente que la segunda vez que donó medio litro de sangre, decidió ir y volver a casa solo y manejando. Faltaba que luego se le diese por jugar al tenis...
Al menos llegó a casa bien. Subió las escaleras, fue al baño, y se desmayó silenciosamente (el alboroto no es lo suyo), pegándole un buen susto a toda la familia. Por suerte no se quebró ningún hueso. Hasta en eso es duro.
La operación quirurgica duró cuatro horas. El equipo de cirujanos hizo un trabajo impecable. Dos días mas tarde mi padre conseguía ponerse en pie. Se lo escuchaba muy contento al telefono. "Ahora ya parezco el hombre biónico!", me dijo.
Espero que guarde un poco la calma, se dedique a la lectura, la escritura y al buen comer.
Espero que no se le ocurra inscribirse en la maratón de la ciudad.
jueves, 6 de diciembre de 2007
In England's green and pleasant land

25 de noviembre. El sol raramente brilla en las verdes colinas sobre Chilford. Después de haber ensayado la primera presentación sobre cambio climatico en una vieja mansión campestre, salimos a respirar un poco de aire, a caminar por el sendero embarrado que cruza las caballerizas hasta una colina cercana donde ya no hay senderos. El tiempo es agradable. El sol del otoño en la cara nos invita a dormir la siesta. Sin embargo, apenas nos recostamos un poco en algun arbol ya se hace la hora de volver. El sol desaparece con rapidez.
A la noche salimos a cenar por Guilford. En la mesa vecina un grupo de gente nos llama la atención. Peinados platinados que recuerdan a los cantantes de ABBA, sonrisas de publicidad, discretos tonos de voz, todos prolijamente vestidos segun la moda de los tardios '70.
Después de cenar, cuando finalmente dimos con el camino de vuelta a nuestra provisoria mansión, volvemos a las discusiones sobre el calentamiento global. Paradójicamente, afuera hace bastante frío.
Veamos los posibles escenarios. Las verdes colinas de Inglaterra e Irlanda puede que se vuelvan un poco mas amarillas. Tal vez se produzcan crisis de identidad y tengan que cambiar la letra de algunas canciones y hasta el color de la bandera.
El mercado para los fabricantes de equipos de aire acondicionado esta practicamente garantizado. El millon de ingleses que vive en el sur de España se preguntaran desde cuando esa región es parte de Africa. Tal vez vendan sus casas para invadir masivamente Biarritz. Perfecto. Hemos identificado una gran oportunidad de negocios.
Que el sol va a ser cada vez mas fuerte? Entonces se puede invertir en silicio para construir paneles solares. Polonia producirá un buen vino tinto. Se podrá cruzar la Amazonia en camello. Menos gente morirá de frío y se quemará menos leña durante el invierno. No todo está perdido. El cambio climático puede que no sea malo para quien ama los cambios.
Hora de dormir en la mansión de Surrey. Tenemos un baño a compartir entre seis personas. No sé si es una forma de ahorrar espacio y energía, pero es un tanto incómodo.
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