jueves, 31 de julio de 2008

Calma chicha



El tiempo en realidad se ha detenido. Parece la calma chicha del mediodía cuando el viento no mueve el velero, y lo único que resta hacer es echar el ancla, echarse sobre cubierta, dejarse mecer un poco por la corriente y esperar que el sol empiece a bajar y que el aire vuelva a correr.
Decido no hacer nada y descanzar en la rutina de cada día, dedicarme a actividades pasivas como ir al cine (he visto In Bruges y Tropa de Elite, recomendables en ese orden), tomar interminables tazas de té, leer en el subte y observar el techo desde el sofá, escuchando Sumo, Lenine, REM o música al azar.
Intento no detestar a los clientes, apurados antes de irse de vacaciones para tener informes que probablemente no leerán hasta que regresen de la playa. Los colegas van y vienen de vacaciones, y a veces me siento que trabajo en un hotel.
La familia sigue bien. Mi madre recibió los resultados de su chequeo médico número 15, y al parecer no tiene absolutamente nada de qué preocuparse. Puede irse de vacaciones a Córdoba con los nietos.
Me siento un poco solo.
Unos amigos festejan la llegada del calor y esperan con ansia las vacaciones.
Otros trabajan más que nunca, que a alguien le toca producir.
Otros se sientan a fumar...

miércoles, 23 de julio de 2008

Días africanos


La temperatura se fue haciendo más intensa con la luna llena de julio. Durante el día ya superamos los 35 grados y aire no trae ningún alivio. Mientras busco casa nueva, a cada paseo por la ciudad le sigue un periodo de inactividad febril a casa o en alguna sala de cine, de bar o restaurante con are acondicionado.
El cuerpo reacciona de manera poco extraña. Una mañana en la oficina me di un golpe seco en las dos rodillas con la cajonera. Uno de esos accidentes estúpidos al girar la silla hacia la mesa de trabajo. Un segundo después una ola de dolor subió directo a mi cabeza como si hubiese tomado de golpe un litro de cerveza tirada. Quedé planchado, sentado en la silla como si estuvera dormido. De hecho, estaba semidormido, sentado y conciente de lo que pasaba a mi alrededor. Y lo que pasaba a mi alrededor es que mis colegas me preguntaban si me sentía bien. Me acosté un poco en el piso. Al parecer tenía la cara pálida como una hoja de papel no reciclado.
Al rato vino el equipo médico del Samur. Electrocardiograma, control de glucosa en la sangre, presión y pulsaciones. Reacciono bien. Apenas fue una reacción del cuerpo para evitar el dolor. El calor debe haberme afectado un poco. Me recuperé con una sonrisa, di gracias al equipo de emergencias y paso el resto del día en casa, cocinando y durmiendo.
A la noche corre aire más fresco. Abro la ventana de par en par y dejo la puerta entreabierta para que pueda pasar el aire pero no el gato.

martes, 8 de julio de 2008

De mudanza (3)


A punto de cumplir un año en Madrid y un año en la misma casa, empiezo a festejar este primer aniversario regalándome un corto viaje. Para observar las cosas desde otra perspectiva lo primero es moverse un poco, empacar las cosas, despedirme de la gata, de mi compañera de piso y de las torres de Chamartín que veo todos los días tras los ventanales.
Haciéndola corta, cambio casa.
Antes de que termine el verano espero estar durmiendo en otro rincón de la ciudad.
Como no es bueno estar solo, también cambio compañía. De hecho, fue ella quien me propuso que vayamos a vivir juntos. ¿Que quién es ella? No nos conocemos mucho pero nos conocemos de vista desde hace años. Su cuñado es uno de mis mejores amigos, pasé un fin de año en la casa de su madre y nos cruzamos en un par de viajes y vacaciones.
Cuando me propuso que compartiésemos un piso pronunció las palabras mágicas: "io posso cercare un apartamento". Perfecto. Ni tengo que esforzarme demasiado.
En unos días llegará de Milán. Empiezo a despedirme de mi casa.

sábado, 5 de julio de 2008

A media luz


El verano es una siesta permanente.
Vida de león. Salir de cacería y dormir el resto del tiempo.

miércoles, 25 de junio de 2008

La Malvarosa



21 de junio. Casi no noto mosquitos, pero basta caminar un par de cuadras para que caigan las primeras gotas de sudor. Desayuno con Ale, a la que le acaban de robar la bicicleta verde que le regalamos para su cumpleaños. Pero bueno, ha empezado una buena jornada. Los mozos del bar bromean sobre la bicicleta robada. Dicen que la tienen ellos guardada. Una chica preciosa deja justo su bicicleta sin candado. No la pierdas de vista! Ella a la bicicleta y yo a ella.
Café con leche, una brioche y falta el diario. Lo compro antes de almorzar un poco de pescado crudo.
Via Torino está insoportable, entre el calor y la gente. Busco un lugar con aire acondicionado y termino en el cine. Pasan Gomorra, basado en historias del libro homónimo. Me recuerda un poco a mis viejos pagos.
Tomo un helado con Pat y una Guinness antes de que empiece el espectáculo. Mis amigos de teatro presentan La Malvarosa. Pequeñas escenas robadas de Harold Pinter sobre las relaciones de pareja. Que el matrimonio es una cadena tan pesada que se necesitan al menos tres personas para cargarla. Al parecer Pinter concebía al matrimonio como un acto masoquista. Allá él.
Bien por el resto. Por los 15 más uno (el director, Fabio) que se subieron al escenario, por el saxofonista, por la productora artística (Giulia), y por el público, salvo por el cretino que dejó el celular encendido, y por las viejas hinchapelotas que hablaron buena parte del tiempo como si estuvieran en el living de su casa, y por los desubicados que sacaron fotos con flash a pocos metros del escenario.
Al final, no hay nada como tomar algo con los actores después del espectáculo, dejarlo a Akil de fotógrafo por un rato no muy largo, relajarse en buena compañía, mirar las caras sudadas y cansadas, intuir en qué estado de ánimo se encuentra cada uno, hacerse amigo de la noche, y desaparecer entre besos y saludos más o menos afectuosos.

El vino del estío



De repente paró de llover. Ya no hay noches frescas. La luz tardía me lleva a merendar a las 21 y a cenar un par de horas más tarde. No hay casi nada en la heladera, salvo una botella de Veuve Clicquot y una torta de Alcazar. Casi nada. De los ventanales de casa las marionetas saludan al sol. Escribo, bebo té, como queso y pruebo los cada vez menos frecuentes sorbos de vino. Cuesta dormir. Cuesta trabajar. Cuesta escribir. Por las terrazas de Madrid miro la gente pasar. El calor no solo afecta a las hormigas.

jueves, 5 de junio de 2008

De vuelta a la rutina


La lentitud. Ya siento nostalgia de Cataluña...

martes, 3 de junio de 2008

Besalú


A mitad de camino entre Oulot y Girona está Besalú, con sus calles y su puente de piedra en proceso de reciclaje, sus poco más de 2 mil habitantes y sus cozy shops. Me bajo del autobús y veo los nubarrones, más dispuestos a mojarme que un niño en pleno carnaval. Algo me dice que es hora de almorzar.
En la ciudad no se come mal, y la atención es buena. De los mozos a los comensales, todos parecen pasarla bien. Pido un tagliat (un cortado), la cuenta, y salgo a conocer la ciudad.
Ya no llueve.
Cuando llego hasta un mirador y veo el puente medieval, decido pasar la noche acá.
Veo un local que hace pizza y empanadas. Pasan música brasileña y lo atiende una chica muy guapa. Debe haber un argentino por algún lado. Le pregunto a la chica y me confirma que su novio es argentino. Le dije que me di cuenta por la comida y por la música.
- ¡Pero si la música es brasileña!
Hay cosas que es inútil explicar. Supongo que los catalanes no son fanáticos de la música francesa.

miércoles, 28 de mayo de 2008

La fameia

Rezos a San Antonio

Sitadeła


Excursión corta de Vicenza a la ciudad amurallada de Citadella. Lo bueno de las ciudades pequeñas es que no hay que caminar tanto. Mi madre se queda en el hotel a descanzar, y con mi viejo bajamos en una estación que parece no conducir a ningún lugar. Sin embargo, las murallas están a la vuelta de la esquina.
Me pregunto cómo será vivir en una ciudad redonda, cortada en cuatro porciones por dos avenidas, rodeada de una fosa y comunicada por cuatro puentes, dando vueltas como caramelo en boca de viejo.

Palladio

sábado, 24 de mayo de 2008

La Promesa


19 de abril. Mi vieja vino a verme. A mí, a la virgen de Fátima y a la piazza San Marco.
Lo primero es lo primero. Fui a recibir a mis padres al aeropuerto, les reservé un lindo hotel cerca de casa y los llevé al mejor restaurante a menos de cien pasos de distancia. Les dejé las llaves de mi depto y dejé que mi madre hiciera de madre y que mi padre hiciera de padre. La única diferencia es que esta vez hice un poco de hijo y un poco de padre de ellos.
Lo segundo es lo segundo. Organizar la visita a Fátima cuando se jugaba el torneo de Estoril. Las agencias de turismo que consulté no encontraban nada disponible, así que empecé a navegar por la red a ver que se conseguía. En una hora conseguí pasajes para ir un fin de semana a Portugal. Reservé un buen hotel en Lisboa y otro en Fátima lo más cerca posible de la basílica y compré los tickets en tren de Lisboa a Fátima. Todo listo para subirse al avión.
Lisboa nos recibió con llovizna. A pesar de haber llegado tarde, la cocina del hotel estaba abierta. Buena comida, gentil atención y precios razonables. La habitación era fantástica, así que fue un buen comienzo. El comentario de mamá antes de dormir me puso de buen humor: ¿no nos podemos quedar otra noche en este hotel?
El sábado desayunamos temprano y nos tomamos un taxi hasta la estación de tren. Garuaba. Ocupamos los asientos reservados en el primer vagón y dormitamos por una hora. No recuerdo mucho del paisaje. Tal vez me lo soñé.
La estación de tren de Fátima queda a una media hora de taxi de la basílica. Hace falta atravesar un par de pueblos y un par de colinas. “Ayer en la sierra, a unos 80 km de aquí, nevó. Por eso hace frío”, dice el taxista. Una vez en Fátima, nos da un paseo por la ciudad sin cobrarnos extra.
La recepcionista del hotel es joven y guapa. Empiezo a interesarme por el turismo religioso.
De la ventana del hotel se ve la basílica antigua, así que mi vieja suspira aliviada. Va a tener que caminar poco.
El clima parece sincronizado con todo lo demás. Aguaceros, micros que descargan feligreses y misas, todo cada dos horas. La antigua basílica es sencilla y acogedora. La nueva tiene un cristo que parece indio, como para sentirse en casa. Escuchamos la misa y el coro con percusión de lluvia. Salimos sin prisa para almorzar, que en un pueblo no hay que apurarse para ir a ningún lado. A dormir la siesta o a ver souvenires.
Cenamos no muy tarde y ya de vuelta en la habitación y listos para ormir, la vieja se asoma por la ventana. Algo brilla. Hay luna llena. Alguien canta. Una procesión. Un río de velas. La noche se alarga.
Salimos al encuentro de la multitud, que llevaba la cruz iluminada a través de la plaza principal. Escuchamos los cantos desde la capilla externa. Llovizna otra vez, pero estamos protegidos.

sábado, 10 de mayo de 2008

En familia

Desde que vienieron mis padres de visita no he escrito un solo post. Pensaba escribir algo para el aniversario del conflicto de Malvinas, pero queda para otra vez. Tampoco he escrito nada sobre la visita de Ivan, ni de mi breve visita a Italia para votar por uno de los perdedores, ver la puesta en escena de la obra teatra de unos amigos, bailar unos tangos con Alessandra y comer una pizza con Akil y Clo.
Pero bueno, la gran noticia es que mis padres vinieron a visitarme por primera vez desde que me fui de casa, que se quedaron casi tres semanas en Madrid, que por primera vez en mucho tiempo pasamos unas vacaciones juntos y que ha sido una muy buena experiencia tanto el pasar un tiempo con ellos como el poder cuidarlos y asegurarme de que se fueran bien y satisfechos de haber cumplido con todos sus objetivos: mi padre estuvo con sus parientes, mi madre estuvo en Venecia y en Portugal y ambos conocieron un poco los lugares y personas que suelo frecuentar.
No se pierdan los siguientes posts con detalles sobre esta visita.

martes, 25 de marzo de 2008

Por el mundo sin salir de la ciudad


El Viajero no sale de la ciudad. Apenas navega en internet, va a trabajar, sale a correr por el barrio, va en busca de experiencias gastronómicas, de exposiciones de cuadros y fotografías, de espectáculos de danza, de encuentros con amigos mas o menos recientes, se acomoda en la butaca de una sala de cine y hace de guia en una ciudad que conoce poco para amigos que no la conocen en absoluto.

De afuera llegan noticias variadas. Los tibetanos se levantan contra nuestro grato proveedor de electrónicos y ropa a bajo costo. Casi toda la UE reconoce a otro pedazo de tierra pseudo soberana que ha elegido democráticamente a una banda de criminales. Errar es humano. Del otro lado del Atlántico salen a intervenir el mercado para salvaguardar el mercado libre y dejan que el gobernador de NY renuncie por compartir parte de su fortuna con una profesional. Eso de que “el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra” al parecer no va. Mas vale salvar a un especulador que perdió millones que no eran suyos a un administrador que derrochó unos miles que sí lo eran.

Se han cumplido 5 años de ocupación usense en Iraq. El presidente Bush dijo que la invasión ha hecho del mundo un mejor lugar. Depende de lo que se entienda por “el mundo”. La cuenta de invasores muertos llega a 4 mil. La de iraquíes no bajaría de 90 mil. Y si intentásemos hacer un mundo peor?

Hace unos 30 años que Mafalda decía que la Tierra estaba enferma. No hace mucho le dieron el premio de la paz a un tipo que gastó un buen presupuesto para decir algo parecido. No sé por qué no premian a tipos prácticos como Sergei Brin, Steve Chen o Linus Torvalds.

miércoles, 12 de marzo de 2008

A la espera


Prematura primavera. El invierno no ha terminado pero ya se ven durazneros y cerezos florecidos.
El último fin de semana de febrero pude pasear por París sin necesidad de tanto abrigo. El primer fin de semana de marzo, en Madrid, pude dejar el sobretodo en el armario. La temperatura llegaba a los 20 grados. Ni una nube a la vista. Había sol a pleno y todas las terrazas y plazas de la ciudad estaban abarrotadas de gente. Madrid había florecido y los osos salieron de sus madrigueras.
Nuevos días invernales. A la primavera prematura le siguió una breve ola de frío, como para ver la leña en el hogar reducirse a blancas cenizas. Si tan solo tuviera leña.
Fui al medico para hacerme un chequeo general. El resultado es que carezco de interés clínico. Todo dentro de lo normal. Hasta tengo el mismo colesterol que tenia a los 19.
Pasaron las elecciones españolas. Si fuera Zapatero, tal vez no estaría tan contento. Los pronósticos locales no son muy buenos, independientemente de quien haya ganado. Demasiadas promesas que incumplir.
En casa espero visitas. Una amiga avisó que viene para pascua. Mis padres vendrían en abril y otra amiga puede que venga en mayo. De viajero paso a ser anfitrión.

lunes, 18 de febrero de 2008

Nostálgico

No encuentro mi ticket para subirme al tren que ya ha llegado a la estación. Lo busco con calma, dando al tren por perdido. Pero el tren no se mueve, como si me esperase.
15 segundos después encuentro el ticket, me subo al vagón con calma, y recién entonces el tren parte. Otra noche que llego temprano a casa.
En casa me encuentro con una amiga de Toscana, que volvió de Buenos Aires apasionada por el tango y por toda la gente que conoció en unos pocos días. Ahora se pregunta qué puede inventar para vivir en Buenos Aires. Ciudad fantástica salvo por las noticias poco alentadoras que uno lee en diarios, emails, blogs y otros medios de (des)información.
Una amiga sueca, Helena, pensó en algún momento ir a Argentina a aprender español y hacer voluntariado. Hoy me acaba de escribir que está en Liberia trabajando para una ONG noruega. Se me hace que una villa del conurbano bonaerense debe ser un lujo en comparación con Liberia, pero puedo estar equivocado.
Un amigo argentino, Christián, piensa a largo plazo, y planea ser elegido presidente de Argentina en las elecciones del 2043. Puede que lo consiga. Mientras tanto, nos entretenemos en algún bar de tapas con hipotéticas estrategias para ganar experiencia, contactos, dinero y otras cosas que suelen ser de utilidad para este tipo de aventuras.
Lo de la granja orgánica en Argentina puede que sea una buena idea, no exactamente para hacer una carrera política, sino para convertirse en un humilde emprendedor. Produciría tomates, que hace un tiempo se cotizaban en Argentina a precio de oro. Un compañero entrerriano estaría incursionando en el tema, aunque otras voces dicen que este muchacho largaría todo para trabajar como parrillero en Europa central y conocer chicas eslavas con buenos atributos.
Pero no estaría mal eso de darse una vuelta por Argentina a observar el ambiente con los propios ojos. Aunque mi vista no sea la mejor.
Una buena razón para ir es que uno de mis mejores amigos va a ser padre. Supongo que necesitará apoyo moral cuando le caiga la ficha y diga: "Soy padre. Eh... y ahora qué hago?".
En verdad ni estoy muy seguro de que vaya a ser padre. Es todo una gran suposición. Apenas me dijo que me prepare porque en septiembre voy a ser tío. Como ninguna de mis hermanas está embarazada, supongo que se refería a su mujer.

sábado, 2 de febrero de 2008

Ultima sonrisa de don Harto


Penúltimo fin de semana de enero. Noches primaverales, como para dormir con la calefacción apagada. Buen día para caminar y tarde agradable para tomar sol en la playa. Barcelona es una linda ciudad pero las edificaciones de la rambla distan de ser encantadoras. Se está mejor en los barcitos del Born o en un restó francés del barrio gótico.
El domingo a la tarde vuelvo a la rutina, poco amiga del medio ambiente, de subirme a un avión. O a varios.
De Barcelona a Frankfurt, para correr de una punta a la otra del aeropuerto.
De Frankfurt a Singapur, para ir apaciblemente sentado a otro terminal en monorail.
De Singapur a Yakarta, llegando tarde para el cortejo fúnebre de Soeharto.
Mientras tanto, en la cercana Bali se discuten medidas para promover mayor transparencia en los negocios en el marco de las Naciones (más o menos) Unidas. Organizaron la conferencia en Indonesia tal vez porque dicen que es un país muy corrupto pero a la vez promotor de eventos internacionales. Corrupción y progreso.
Dicen que Soeharto (o Pak Harto, "Don Harto", para quienes lo consideran un héroe de la nación), pese a su simpática sonrisa, reprimió sangrientamente las disidencias internas y que se enriqueció y enriqueció a sus secuaces a costa de las arcas del Estado. Otros como el ex primer ministro australiano Paul Keating rescatan el progreso que trajo a Indonesia y la estabilidad que trajo a la región. Impidió que un país pobre, de 120 millones de personas cuando llegó al poder (hoy son mas de 200 millones) de mayoría musulmana pertenecientes a algo así como 250 etnias y distribuidos en un territorio que abarca más de 17 mil islas terminara en guerra civil, cayese en poder de un gobierno comunista durante la guerra fría o en manos del clero. O se dividiese.
Yakarta parece una ciudad ordenada. Edificios modernos, calles bastante limpias, autos nuevos, infinidad de motos también nuevas, gente sonriente, apacible y muy amable. No he visto mendigos. He visto pocas paredes escritas y un par de grafitti divertidos, como un Homer Simpson con sombrero asiático. He visto jóvenes jugando al fútbol a metros del Monumento Nacional, un monumento con buena vista pero de dudoso gusto. Se come bien por poco. Y registran bolsos y autos al entrar a los nuevos y lujosos hoteles y centros comerciales. Paz bajo control....
Es cierto también que, según visto y oído, hay bolsones de pobreza a la vuelta de la esquina, casi como escondidos. Que quien trabaja para arreglar las calles de la ciudad y cuidar de sus jardines no gana más que un par de euros diarios. Que la principal fuente de proteínas de los más necesitados, la soja, se importa principalmente de Estados Unidos y cada vez cuesta más. Ya he mencionado el problema de la corrupción.
De los tiempos de la colonia holandesa no quedan muchos restos en la arquitectura, en la lengua o en las artes. Difundieron una simple versión de un dialecto malayo que hoy es la lengua nacional: bahasa Indonesia, o la lengua indonesia.
Tal vez la corrupción sea una herencia colonial.
No lo sé.
No hablo la lengua local.
No he estudiado casi nada sobre este país.
Y apenas leo la prensa en inglés.
Soeharto ha muerto. Las banderas están izadas a media asta. Si no fuera por eso, su ausencia pasaría desapercibida a simple vista. Hay más movimiento por el año nuevo chino que por la muerte del ex dictador. Y como viene sucediendo cada año, durante el año nuevo chino, Yakarta sufre inundaciones.
Hora de dormir. Aún llueve.

miércoles, 23 de enero de 2008

Ajetreado


13 de enero. En París, con Leila, aprovechando que es domingo para almorzar en un pequeño restaurante italiano. Un mozo se queja en italiano de que los franceses almuerzan demasiado tarde. Luego cambia al francés y su tono de voz se vuelve amable. Lo cierto es que ya es tarde para programas culturales. Cambiamos una visita al museo etnográfico por un té marroquí en su casa hasta que se hace la hora de volverme a Madrid. Ya en el aeropuerto nos cruzamos con Jesús y con Carmen, a punto de subirse al mismo avión. Terminamos sentados uno al lado del otro, pero apenas cruzamos dos palabras antes de cabecear sobre el asiento y dormitar hasta que el avión empezase a perder altura.

17 de enero. En Madrid. Finalmente mi familia se conectó a skype y probamos la primer teleconferencia/chat familiar con seis personas hablando al mismo tiempo. Vicky prueba el teclado que le regalaron en su cumple y hasta se pone a cantar en ingles. Finalmente skype da problemas. Ya probaremos con gizmo o con otro programa supuestamente mejor.

19 de enero. En Valencia. Me encuentro con la novia de mi hermano a la salida de la catedral mientras que tres amigos napolitanos me esperan en el Oceanografic. Una señora me pregunta en valenciano si unas escaleras conducen al estacionamiento. Me giro de espaldas y veo a los napolitanos que yacen al sol como lagartijas a la hora de la siesta, entre uno de los acuarios y la jaula de los pájaros. Dejamos el Oceanografic y vamos a la rambla. Nos cruzamos con dos chicas en bikini en pleno invierno. Escandinavas tal vez? Se está bien para caminar por la playa hasta el anochecer. Cenamos paella en El Romeral, donde el mozo nos explica que ese tradicional plato valenciano se solía cocinar con topos.

22 de enero. Me pregunto cuándo tendré tiempo de ordenar mis cosas. Llego tarde a casa, me preparo la cena hasta que es aun mas tarde, y me entero de que mañana, después de un seminario que ya empieza tarde, tengo una cena en casa de amigos. El próximo jueves llegare' a casa mas temprano, a eso de las 22:30, y tendré algo de tiempo para poner un par de mudas de ropa en mi mochila y de plancharme un par de camisas. El viernes me voy a Barcelona con Leila.

Foto: L'Hemisfèric, Valencia

domingo, 6 de enero de 2008

Réveillon

Uno puede tener planes para una fecha determinada pero a veces es mejor no tener ninguno. Pasar año nuevo en casa, aprovechar los cuatro días festivos para no hacer practicamente nada salvo aprovechar la soledad de la casa para comer, dormir, escuchar música, leer y a lo sumo dar un paseo por el parque. Eso es más o menos lo que hice el último fin de semana del 2007: me quedé solo en casa con Miti, la gata de mi coinquilina, y apenas salí hasta el supermercado para comprar comida y dulces.
Para el lunes 31 de diciembre en principio pensaba irme a dormir temprano. Después una colega me dijo que unos amigos suyos organizaban una fiesta y que me podía enganchar. La llamé el 31 y me respondió que se había olvidado de avisarme que la fiesta fue cancelada hacía dos días. Fue así que me quedé en casa. Pero no solo...

A las 20:30 llegó Leila de París. Unos días antes ella me había preguntado si tenía planes para el año nuevo. Le dije que no, que pensaba quedarme en Madrid, y que si quería hacerme compañía podía venir a visitarme. Y se vino nomás, con una caja de chocolates y una botella de champagne.
Así fue que empecé el 2008 con profesora de francés en casa, haciendo de guía en una ciudad que sigo sin conocer mucho, con mal tiempo, buscando infructuosamente un buen restaurante y un buen café que no estuviesen cerrados, pasando por el sucio metro de Madrid tras dos semanas de huelga del personal de limpieza, por los feos puestos de la Plaza Mayor y ante las odiosas comparaciones con París que dejan mal parada a la ciudad en la que vivo.

Durante la semana el tiempo no estuvo mucho mejor. Al frío se le sumó la lluvia. Leila no consiguió entrar al Prado por la cantidad de gente en la fila pero al menos aprovechó para ir de compras. Para sacarla a salir de noche, me faltaban ideas. A ella le gusta el teatro, pero no habla castellano como para entender de qué se trata la obra. También le gusta bailar, pero yo trabajo en la semana y tengo la energía de un abuelo. Tal vez si saliéramos a bailar algo acorde para mi edad, como tango. Pero tampoco, ella baila tap o marcha. Entonces algo tranquilo, como ir a tomar algo y conversar. Sugerencia aceptada. Pasamos por un lounge bar con pantalla gigante en la que pasaban nada menos que "Blade Runner". A Leila le parece bien. Intento prestarle más atención a ella que a la película. Leila será Leila, pero Blade Runner es siempre Blade Runner. Ok, finalmente le pedí perdón a Ridley Scott y le presté más atención a la chica, que a diferencia de Blade Runner, es una historia que no conozco y que no sé cómo termina.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Il sorriso della Monalisa

Nada de Navidad en familia. Los planes de pasar las fiestas con los parientes en Tirano saltaron por el aire. La familia no está en un buen momento. A todas las actividades de fin de año (atender a los turistas, contar fábulas a los niños, preparar la cena de Navidad) se les suma otra preocupación. Mi tía Fanny se muere. No pudo llegar a los 90. Su agonía terminará el 24 de diciembre.
Demasiado tarde para caer de visita en casa de los parientes veroneses a los que no veo ni llamo desde hace 3 años. Tarde para cancelar mi viaje a Italia. Ya estoy en Milán y no sé adónde ir. Podría ir a Eslovenia a casa de mi amigo Gabriel, pero me parece un poco lejos. Mientras tanto, tengo una cita a ciegas con la amiga de una amiga que vive temporariamente en un pueblito de 745 habitantes cerca de Lago Maggiore llamado Gignese. Quedamos de encontrarnos en la estación Garibaldi, en Milán. Para reconocerla, me dijo por email que ella tiene cabellos castaños oscuros y largos, ojos celestes, y que llevaría una gorra rojiza y pantalones negros. Me esperaba al mediodía, pero llego tarde gracias al maldito transporte público.
El tren que podía dejarme en Garibaldi pasaba por el andén número 6. Sería un viaje perfecto de apenas 6 minutos. Lástima que el acceso a ese andén estaba cerrado al igual que la billetería. Opto por el tranvía y tardo al menos media hora. Cuando llego a la estación, mi cita a ciegas está entretenida comprando ropa en una tienda.
Se llama Anne, graduada en pedagogía, física y musicología. Hay gente que no se cansa de estudiar. Finalmente me confiesa que no piensa seguir estudiando... apenas termine los dos años que le faltan para obtener su doctorado en física. Da clases de inglés para niños y estudia italiano de manera autodidacta, hablando con cualquier italiano que se le cruce en el camino.
Almorzamos y caminamos por Milán. Habla con soltura y ríe con facilidad. Le pregunto con quién piensa pasar Navidad. Sola, pero ya no más. Tomamos juntos el tren hacia Lago Maggiore.
En Gignese hace bastante frío. La nieve no se derrite al sol. En casa de Anne, hace frío pero no hay nieve. Tampoco hace falta una heladera. Dormimos bajo 5 mantas hasta que la calefacción empieza a hacerse sentir, a eso de las 10 de la mañana. Al menos estoy en buena compañía.
Pasamos el fin de semana paseando por los lagos y almorzando en buenos restaurantes. Cenamos en casa, aprovechando el calor de la cocina para aumentar la temperatura del ambiente en casi un grado. Afuera hace -3 C. Adentro, tal vez unos 9 C. Al parecer los propietarios del edificio nunca escucharon hablar de la importancia de un buen aislamiento térmico.
Cena de nochebuena en Verbania, siempre sobre el Lago Maggiore. Casa de unos amigos multiétnicos de Anne: una chica de Noruega, su marido de Wisconsin y la hija de ambos, de 7 años. Para seguir con una Navidad atípica, participamos de una breve ceremonia Zen, cenamos con esta familia muy hospitalaria y terminamos la noche en el club de los Alpini tomando chocolate caliente y vin brulé con panettone. Hay luna llena pero no se escucha el aullido de ningún lobo.
Martes. Hora de despedirse con un cálido abrazo en la fría estación de Stresa. En Milán me entero de que mi vuelo con Alitalia ha sido anulado. Me ofrecen un vuelo esa misma noche desde otro aeropuerto. No sé si tendría que haber aprovechado la oportunidad para quedarme unos días más. Finalmente decido partir. Al menos viajo en business y la comida es buena. Dejo atrás la risa fácil de aquella Monalisa.

domingo, 16 de diciembre de 2007

Niebla

10 de diciembre. Viviendo en una ciudad soleada como Madrid, a veces casi siento un poco de nostalgia de la lluvia y de la niebla milanesa. Sin embargo, una vez que la veo la nostalgia no suele durar ni un par de minutos.
En Lisboa tuve un bocado de bruma marina, aunque pasé más tiempo en el aeropuerto que en los bares del Bairro Alto. Milán fue menos acogedora: frío, llovizna, niebla y menos gente gracias a los que aprovecharon el feriado de Sant'Ambroggio para hacer miniturismo.
Viernes a la noche, cena en la Comuna Baires: empanadas, bife alto y malbec sanjuanino. Alessandra me avisó para que trajese los zapatos de baile, así que ensayamos un par de ochos en el rincón más discreto de la pista. Todo salió bien. No nos vio ninguno de nuestros amigos.
El sábado en horario de matiné fuimos con Paola a ver "Novecento", el monólogo de Baricco actuado por D'Elia, acérrimo rival, por motivos que ignoro, de mi vieja escuela de teatro. "Non sei fregato veramente finché hai da parte una buona storia e qualcuno a chi raccontarla". Y la historia que cuenta es una buena historia, bien escrita y terminada con precisión geométrica. Como autor de teatro, Baricco es un gran arquitecto.
Sábado a la noche, cumpleaños de Carmen. Lloviznaba. Camilla me preguntó si no sentía frío con mi ropa de media estación. Probablemente. La noche no estaba para ropa de algodón.
Domingo, almuerzo con Akil y Clo: pasta ai gamberi, fiori di zucca e zafferano, tartar di tonno y un sangiovese ligero que combinaba bien con pescado. Una buena conversación sobre cómo obtener financiamiento para proyectos de desarrollo, la vida en Holanda, cómo valorizar la propia experiencia, cómo ganar amigos e influir sobre las personas y otras lecciones de manual mientras bebíamos té de montaña albanés.
Y a seguir comiendo. A la noche, sushi con Federico, Alessandra y Fernanda en un local de alto diseño. Una pareja mostraba su mutuo afecto con gran desenvoltura, rayando lo indecente. Para llamar un poco más la atención, dejaron caer una copa al piso. Al menos hablaban en voz baja. Cuando hablaban.
Para teminar la noche, un tanguito con Alessandra, ya de principiantes con un poco más de soltura y sin llevarnos a nadie por delante. Me convenció para que vaya tanteando las milongas de Madrid.
Lunes otra vez. Hora de la verdad. Luego de 5 meses de espera, finalemente obtengo mi pasaporte y ya soy libre de dejar la Unión Europea y estados asociados. En mi declaración me había olvidado de señalar si tengo hijos menores a mi cargo. Les juré que no y me creyeron sin más explicaciones, como cuando uno tiene que responder el formulario para entrar en Estados Unidos a preguntas como "Es usted terrorista?", "Se ha visto involucrado en actos genocidas?" o algo así.
Para volver a Madrid, el vuelo salió con retraso. Motivo? Niebla. Confieso que ya no la extraño. Volví a casa con un fuerte resfrío.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

El hombre biónico

En principio estaban preocupados con el clima, preguntando si por esta época hace mucho frío en Madrid. Luego preguntaron si en mi casa hay camas suficientes. Después quisieron saber si en el baño de mi casa hay bidet. Cuando les dije que sí a todas sus preguntas, dejaron pasar un tiempo hasta que un buen día decidieron renovar sus pasaportes. De sacar pasajes para venir en Navidad, ni noticias.
Unos días más tarde me dijeron que los nuevos pasaportes recién estarían listos antes de Navidad. Finalmente, mis padres encontraron una buena excusa para no venir a visitarme para las fiestas: a mi padre lo operaban del fémur el viernes 30 de noviembre.
En parte era esperable. Osteoporosis. Ya lo habían operado del otro fémur. Le colocaron una prótesis que funciona perfectamente, pero al cabo de un tiempo empezó a notar que la otra pierna tampoco respondía muy bien. Finalemente le recomendaron operarse antes de Navidad.
No encontró muchos problemas para encontrar donadores. Donó su propia sangre, en señal de autosuficiencia, unas semanas antes de la operación. Mi viejo es tan autosuficiente que la segunda vez que donó medio litro de sangre, decidió ir y volver a casa solo y manejando. Faltaba que luego se le diese por jugar al tenis...
Al menos llegó a casa bien. Subió las escaleras, fue al baño, y se desmayó silenciosamente (el alboroto no es lo suyo), pegándole un buen susto a toda la familia. Por suerte no se quebró ningún hueso. Hasta en eso es duro.
La operación quirurgica duró cuatro horas. El equipo de cirujanos hizo un trabajo impecable. Dos días mas tarde mi padre conseguía ponerse en pie. Se lo escuchaba muy contento al telefono. "Ahora ya parezco el hombre biónico!", me dijo.
Espero que guarde un poco la calma, se dedique a la lectura, la escritura y al buen comer.
Espero que no se le ocurra inscribirse en la maratón de la ciudad.

jueves, 6 de diciembre de 2007

In England's green and pleasant land


25 de noviembre. El sol raramente brilla en las verdes colinas sobre Chilford. Después de haber ensayado la primera presentación sobre cambio climatico en una vieja mansión campestre, salimos a respirar un poco de aire, a caminar por el sendero embarrado que cruza las caballerizas hasta una colina cercana donde ya no hay senderos. El tiempo es agradable. El sol del otoño en la cara nos invita a dormir la siesta. Sin embargo, apenas nos recostamos un poco en algun arbol ya se hace la hora de volver. El sol desaparece con rapidez.
A la noche salimos a cenar por Guilford. En la mesa vecina un grupo de gente nos llama la atención. Peinados platinados que recuerdan a los cantantes de ABBA, sonrisas de publicidad, discretos tonos de voz, todos prolijamente vestidos segun la moda de los tardios '70.
Después de cenar, cuando finalmente dimos con el camino de vuelta a nuestra provisoria mansión, volvemos a las discusiones sobre el calentamiento global. Paradójicamente, afuera hace bastante frío.
Veamos los posibles escenarios. Las verdes colinas de Inglaterra e Irlanda puede que se vuelvan un poco mas amarillas. Tal vez se produzcan crisis de identidad y tengan que cambiar la letra de algunas canciones y hasta el color de la bandera.
El mercado para los fabricantes de equipos de aire acondicionado esta practicamente garantizado. El millon de ingleses que vive en el sur de España se preguntaran desde cuando esa región es parte de Africa. Tal vez vendan sus casas para invadir masivamente Biarritz. Perfecto. Hemos identificado una gran oportunidad de negocios.
Que el sol va a ser cada vez mas fuerte? Entonces se puede invertir en silicio para construir paneles solares. Polonia producirá un buen vino tinto. Se podrá cruzar la Amazonia en camello. Menos gente morirá de frío y se quemará menos leña durante el invierno. No todo está perdido. El cambio climático puede que no sea malo para quien ama los cambios.
Hora de dormir en la mansión de Surrey. Tenemos un baño a compartir entre seis personas. No sé si es una forma de ahorrar espacio y energía, pero es un tanto incómodo.

viernes, 9 de noviembre de 2007

París bien vale una misa


2 de noviembre. París no fue un caso de amor a primera vista. La visité por primera vez durante unas vacaciones familiares cuando tenía 18 años. Recuerdo haber notado adolescentes besándose sin entusiasmo y fumando con la mirada perdida, un metro nauseabundo, los turistas abarrotados en cada esquina, la mala comida en el hotel y su insolente jefe de cocina ajeno a cualquier idea de customer service, los chubascos de cada día al caer la noche y la omnipresente estructura fría de la Tour Eiffel. Me parece que los dos mejores recuerdos de esa visita fueron el estar solo con mi padre una tarde soleada en Montmartre, mientras el resto de la familia hacía compras, y el poder ver Jour de Lenteur de Tanguy en el Pompidou.
Las siguientes visitas me fueron cambiado mis impresiones. Fiestas en casa de amigos, escuchando a Jorge Ben y degustando esa moqueca de camarão que preparó mi amigo Dante justo antes de que yo cerrase la puerta de casa con la llave del lado de adentro, aquella cena con Natalja en el restaurante Julien y el encuentro para ir juntos al D'Orsey justo el día que estaba cerrado, otra vez que terminé tocando música funk en el subsuelo de un pub, una tarde con Paola y otros amigos en el museo de Arts et Metiers, la misa en la Madelaine un día antes de que Connie diera a luz a Zoë, aquella fiesta de cumpleaños con Naia y Olivier, las largas caminatas solitarias sin guías y sin rumbo definido, en primavera y en otoño, por los jardines, cementerios, patios internos y puentes sobre el Sena. Decir hoy que París me gusta es ser tacaño con los elogios.

Viernes a la noche. Me cuelgo hablando con Julia en su casa de muñecas (minúscula pero bien ubicada) hasta que se nos hace tarde. Paola me espera con sus amigas abogadas en un restaurante bizarro para comer fondue de queso y beber vino en biberón. A quién se le ocurre. Practico mi francés primitivo con Leia y vuelvo a casa de mi anfitriona, a ponernos al día con vino, queso y la música de Francis Cabrel. Sábado no muy temprano salimos a comprar provisiones: queso y vino. Almorzamos religiosamente escargot y canard frente a una iglesia. Decimos nuestra oración antes del primer bocado: la vida es demasiado corta para tomar vino de baja calidad. Amén.
El domingo finalmente conozco a Zoë y a Maïa, las hijas de Connie y Marce. Mateamos y comemos panqueques con dulce de leche. Nalbandián le acaba de ganar a Nadal. Tarde argentina, lo que se dice. Bien vale una misa de acción de gracias.

sábado, 20 de octubre de 2007

De Mudanza (2)

17 de octubre. Día de la lealtad peronista.
A la hora del almuerzo salgo de la oficina y voy directamente a casa. Me caliento un plato de sopa y espero. A las 14 supuestamente llegaba el camión de la mudanza con mis cosas. Le llevó como media hora para encontrar lugar para estacionar, media hora para descargar las 13 cajas y dejarlas en la portería y otra media hora para subirlas hasta el living de casa.
Firmo el recibo y cierro la puerta de casa.
Momento feliz.
Lo primero que hago es abrir las cajas, desembalar el equipo de música y poner un CD de Macy Gray. Ya entrado en ritmo, desempolvé unos 20 kg de libros, busqué lugar para las especias de la India, el wok-sartén, el equipo de montaña, el futon para las visitas, el mandala tibetano que ya tengo colgado en la pared, láminas japonesas sin enmarcar, ropa de invierno que ni me acordaba que tenía, un sobretodo con más arrugas que una anciana colla, zapatos más o menos gastados, pomadas y cepillos para lustrarlos, sábanas, colchas y almohadas, el piumino para un invierno menos frío que el de Milán, los platos de sushi y un juego de té, fotos añejas y varias cosas inútiles que ocupan bastante espacio como cortinas para un balcón que no tengo.
Terminé de desembalar todo a la noche, después de haber trabajado unas horas, ido a un curso, y cenado. Mi cuarto está atiborrado de cosas y así me parece más cálido.

lunes, 15 de octubre de 2007

Visitando a Don Miguel

13 de octubre. Después de desayunar con calma, desperezarme con calma y almorzar con calma, me encaminé tranquilamente a la estación de Nuevos Ministerios. Ahora que lo pienso, no sé quién le puso ese nombre a una estación. Alguno a favor del aumento de la burocracia.
Demasiado tarde para ir lejos, fui a visitar Alcalá de Henares, cuna según dicen de ese manco que escribió un libraco acerca de un loco que se las arregló para vivir aventuras de caballeros, visitar mujeres de vida ligera y otros personajes manchegos sin gastar un cobre y en compañía de un asistente gordito. Dicen que el manco murió el mismo día que Shakespeare. No consta que se hayan puesto de acuerdo por email.
Volviendo a Alcalá (o mejor dicho, llegando a Alcalá), me di cuenta de que cada vez anochece más temprano.
No tenía mucho tiempo para visitas culturales. Vi un edificio interesante y me metí. Era el Museo Cisneriano, un palacio ecléctico que reune en forma armoniosa restos de otros palacios en demolición, un cuadro del rey Enrique II con la cara de su antiguo propietario y una biblia políglota escrita por un sabio condenado a la hoguera por haberle dado más importancia al arameo que al latín, y salvado por la intervención del rey Don Felipe. Parece que su alteza no quería que su proveedor de biblias terminara asado a la parrilla como San Lorenzo.
Nuestra guía era una estudiante de historia de nombre Sabrina. Cara de haber dormido poco pero aún así derramaba simpatía. Un par de errores gramaticales y un acento extraño delató que no era del lugar. Viene de Argelia.
Siguiendo la tradición de viajar sin guías, seguí dando vueltas al azar. En una plaza, dos chicas tocaban melodías clásicas con un arpa y un violín. O con un arpa y una guitarra. Un arpa había, de eso estoy bastante seguro.
En la calle mayor dos titiriteros entretenían a los pequeños, y una multitud caminaba de una punta a la otra por el placer de caminar.
Pasé por la casa de Don Miguel pero al parecer no estaba. Creo que se fue a Argelia con la guía del Museo Cisneriano. Esta vez el manco no piensa pedir rescate.

lunes, 8 de octubre de 2007

De Mudanza

Hace una semana conocì a la representante de una empresa de mudanzas en un evento empresarial. Visto que no le podìa vender nada, fui màs a temas personales. Les pedì un presupuesto para ver si me ayudaban con mi propia mudanza desde Milàn. Ni lerda ni perezosa, el primer lunes de octubre me avisa que no habrìa problema en hacerla esta misma semana. Le pedì que me confirmase la fecha asì sacaba pasaje. El martes me preguntò si yo podìa estar en Milàn al dìa siguiente. Llamé a un colega a ver si me conseguìa un pasaje, ya que yo estaba en un evento fuera de la oficina. Me dijo que sì. Y a la hora de la cena aterrizé en el aeropuerto de Linate.

3 de octubre. El camiòn de la mudanza llegò a las 8:40, apenas 10 minutos tarde. Paola se levantò al rato, por màs que nos fuimos a dormir tarde. Como de costumbre, nos quedamos hablando sin fijarnos la hora.
A las 9:40 todas mis cosas estaban en el camiòn. No eran muchas. Una docena de cajas.
Desayuno con calma.
Paso a ver si mi pasaporte està listo.
Italia.
Aùn no lo han hecho. En agosto no han trabajado, y en septiembre no se sabe qué han hecho. Paso por el banco pero las puertas estàn cerradas. Me fijo la hora y confirmo que tendrìa que estar abierto. Alguien dice que los empleados estàn reunidos en una asamblea.
Italia.
Tarde de aperitivos. Me encuentro con dos chicas de teatro, Camilla y Carmen. Vamos a las columnas de San Lorenzo a tomar algo. Allì organizaban juegos al aire libre. Habìa tableros gigantes de damas y de ajedrez, otros juegos de plàstico y mesas para sentarse. Nos turnamos para jugar cuatro en lìnea en esquema dos contra uno. Camilla ganò siempre, y Carmen apenas cuando jugò con Camilla. No hace falta decir còmo me fue. En otro juego de adivinanzas tenìamos que hacer preguntas para descubrir qué éramos segùn la carta que llevàbamos sobre la cabeza. Una pareja nos vio jugando y se sentò a jugar con nosotros. Gente simpàtica.
Esta vez Carmen tuvo su desquite. Su primera carta llevaba escrito "Sono una patata". La ùltima, "Sono una serpente". No le costò mucho descubrirlo.
- Sono la campionessa!

Camilla me dijo que justo esa noche nuestra escuela de teatro organizaba una fiesta en un bar cercano. Caì sin avisar, detràs de las dos muchachas. Nadie me esperaba y yo no esperaba ver a los viejos colegas de actuaciòn esa noche. Ni a Silvia, que adelgazò 15 kilos y luce radiante. Ni a su novio, que sigue tan simpàtico como de costumbre.
En el bar se oìa jazz envasado y al vivo. Un pianista improvisaba "My favorite things" mientras miraba absorto un cuadro. Con Roberto y con Karim filosofamos sobre las mujeres, como se suele hacer cuando hay amigos, cuando se escucha buena mùsica y cuando se tiene una copa en la mano.
- La ùltima relaciòn que tuve me marcò. Era interesante para hablar, inteligente, buena persona. Pero fìsicamente no me atraìa.
- Y cuando una mujer no nos gusta no podemos fingir. Las mujeres sì pueden.
- Ahora me cuesta engancharme otra vez. Ahora busco algo serio.
- Yo es la primera vez que duro tanto con una chica. El otro dìa ella me preguntò si tenìa ganas de salir y le dije que preferìa quedarme en casa. Ella me confesò que en verdad tampoco tenìa ganas de salir. En una pareja una situaciòn asì ya serìa una crisis.
- Mi error es ser demasiado amigo de las mujeres.
- Es verdad. Mejor pasar por atrevido que por buenazo.
- Para mì, cuando una mujer es una amiga, es sòlo una amiga.
- Mis ex me dan fastidio de solo verlas.
- Ah! Mis ex....
Me despedì tres veces antes de irme de la fiesta. Llegué tarde a casa. Paola dormìa. Al alba me levanté para tomar mi aviòn de regreso. Esta vez me fui sin despedirme.

domingo, 30 de septiembre de 2007

Menina Veneno

24 de septiembre. En Brasil solíamos hacer senderismo un par de veces al mes, generalmente no muy lejos de San Pablo. A veces llegábamos hasta algunas cascadas en Minas Gerais o hasta viejas rutas de esclavos en el Estado de Río, entre la selva atlántica y la sierra. La última excursión en Brasil fue por la chapada Diamantina, en Bahía, caminando descalzos con nuestro guía Florisvaldo quien, como guía, era un excelente cocinero.
En todas esas excursiones, nunca tuvimos problemas con la fauna local salvo por alguna picadura de mosquito o por varias de los pequeños e insistentemente voraces borrachudos.
De las reuniones campestres del fin de semana, tampoco recuerdo grandes problemas. Lo más grave e impúdicamente cómico fue una vez en la quinta de Renato en la que André, nuestro amigo chef, se encontró a una garrapata aferrada a su escroto. Debió recurrir a un cigarrillo para quitársela.
Se puede vivir por la campaña brasileña sin ningun problema, La hermana de Renato, Lía, vive en el cerrado y nunca tuvo problema con ninguna bestia, ni siquiera con las bípedas.
Pero no hay que fiarse demasiado. La hermanita de Renato, Julia, pequeña actriz de obras de Nelson Rodrigues, no solía internarse en ningun sendero. No solía hasta que su actual novio, el fin de semana pasado, la convenció para hacer una excursión a Boiçucanga. Un sendero sin inconvenientes, salvo por una mordida de jararaca.

La jararaca es la segunda víbora más venenosa de Brasil. El efecto del veneno de jararaca es anticoagulante, así que la víctima sufre hemorragias que pueden causar la muerte. Lo peor que puede hacer uno al ser picado es acostarse, porque entonces el veneno se extiende fácilmente al resto del cuerpo. Me han dicho que los nativos se curan con aceite de burití, un remedio ancestral que los sabios nativos, ignorantes de las normas internacionales de propiedad intelectual, no han patentado. Para eso estarán los nobles investigadores de algún respetable laboratorio o centro del saber. Después de todo, esa es la ley de la jungla.

Volviendo a Julia. Su novio, el héroe del momento, la cargó durane una hora por el sendero hasta llegar al pueblo en donde le suministraron la primera dosis de suero. Luego la llevó al instituto Butantã, en San Pablo, para que le suministraran la dosis completa. Allí la internaron. Allí se recuperaba este martes después de la mala pasada. Allí ganaba un nuevo apodo: menina veneno.
Como en esa empalagosa canción de Ritchie: "Menina veneno / o mundo e pequeno demais pra nos dois"...

sábado, 22 de septiembre de 2007

Las gallinas ya no ponen huevos blancos


22 de septiembre. Noche de blanco en Madrid. Noche de muestras y espectáculos de las 21 hasta las 7, siguiendo el giro de noches blancas en toda Europa. Ya fue el turno de Riga y de Roma, y hoy le toca a Madrid.
Marco se fue a El Prado a seguir con su maratón turística. Noe se fue a la búsqueda de huevos blancos. Ya estuvo en dos lugares y hasta ahora no los ha encontrado. Empezamos a sospechar que hay algo raro detrás de este hecho. Algunos almaceneros dicen que les han ofrecido huevos blancos pero que no los han aceptado. No suena creíble. Dicen que se puede elegir entre huevos de gallinas criadas sueltas, huevos ecológicos, huevos industriales, huevos grandes y medianos, pero no entre huevos colorados y blancos ya que los últimos han desaparecido. Tal vez los usen para la noche de blanco.
Sigue sonando raro. En los almacenes de los chinos se encuentra de todo. Papel higiénico blanco, harina blanca, papel blanco y queso blanco. Pero los huevos son colorados como un ladrillo.

Por quien doblan las campanas


16 de septiembre. Marco cayó a casa con una botella de vino, medio kilo de parmeggiano, una botellita de licor y chocolates belgas. Que sirva de ejemplo para las próximas visitas.
Después de intentar hacerle de guía por Madrid, decidí acompañarlo a Avila provisto de una buena guía: la que llevaba Marco.
Una buena siesta en el tren de ida, un paisaje bastante amarillento y una no muy breve caminata hasta las viejas murallas.
Encontramos una pareja de argentinos que decidió no entrar a la catedral. Tal vez no estaban dispuestos a pagar los cuatro euros de entrada para ver uno de los mejores tesoros de la ciudad.
Un grupo de ancianos franceses que hacen el camino de Santiago se nos cruzaba en cada esquina con sus palos de caminar y sus pañuelos azules.
Grupos de turistas religiosos entraban en algunas iglesias como si fuera una cadena de montaje: primero una breve ceremonia en alemán, luego otra en italiano, luego otra en portugués, etc. Muchos turistas no entienden la regla básica de no disparar con flash contra las pinturas. Una placa en una esquina homenajeaba a Franco, defensor de las tradiciones, de la monarquía y de la fe. No sé qué habría pensado Santa Teresa al respecto.
La chica que vendía entradas para caminar sobre las murallas nos obsequió su mejor sonrisa. Una mujer de Singapur le sacaba fotos a un grupo de niños españoles en Cuatro Postes, con la ciudad amurallada como telón de fondo.
No se ve mucha gente por la calle un domingo, salvo turistas y algún anciano.
Antes de irnos pasamos por la iglesia extra muros de San Vicente durante el llamado a la misa de las 19. No podíamos irnos de Avila sin oir el repique de las campanas.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Questo piccolo piccolo mondo

1 de septiembre. En mi ciudad el cafe' fue una vez definido como escuela de todas las cosas. Sin cafe', una ciudad me es ajena. Mesitas de estilo, clientela reconocible, tortas y masas de manteca, un libro, revista o periodico, algo de madera, de hierro y de cristal.
Desayuno en el Cafe Lumiere de Turin, temprano y sin apuro, con tetera de porcelana, torta casera y el diario sobre la mesa, musica clasica y aroma de cafe'. Se esta' mejor que en Milan, salvo que aqui no conozco a nadie ni tengo ningun amigo.
Paso por una libreria especializada en el lejano oriente. Libros sobre China, Japon y Corea. Compro fruta en la feria, medias de oferta y un par de camisas, menos caras en esta epoca. Nadie me pregunta de donde vengo, como si ya estuviera en casa.
Pero es la primera vez que visito esta ciudad.
Camino toda la tarde, vuelvo al hotel, me ducho y estreno una camisa. Ceno solo.
Despues de cenar voy al cine a ver 'Le vite degli altri' (Das Leben der Anderen), que todavia no habia visto. No hay poca gente en la sala, ni tampoco esta' llena. A mi lado se sienta una pareja que llega apenas antes de que empiece la pelicula. En el intervalo los reconozco. Al menos a el.
- Disculpe, por acaso usted no vivio' un tiempo en Buenos Aires?
- Si...
- Y trabaja usted en la empresa X?
- Si...
- Entonces iba a bailar tango a La Viruta?
- A veces. Pero no me acuerdo de usted.
- Yo era uno de los que se sentaban en su misma mesa.
- Ah. Y vive ahora en Turin?
- No, es la primera vez que vengo.
- Viene por trabajo?
- No exactamente.
- En que trabaja?
- Trabajo para la Stasi - respondi' como para mezclar el guion de la pelicula con nuestra conversacion. La situacion se prestaba.

domingo, 26 de agosto de 2007

Epílogo

26 de agosto. No me puedo quejar. Debería hacer calor pero agosto ha sido un mes fresco. Está algo nublado y corre una brisa ligera. Ayer anoche llovió. Hoy es domingo y el barrio parece desierto. Una cafetera humea en la cocina. Café para las visitas, mate para mí. Desayuno y escribo.
Hace ya dos meses que he vuelto de la India. O sea, casi dos meses desde que se terminó mi año sabático. Desde entonces me he despedido de Ljubljana y de Milán, he pasado el cumpleaños de mi padre entre Carcassonne y Perpignan, comiendo magret de pato, queso de cabra y paté de foie, y he festejado mi cumpleaños en mi nuevo hogar, en Madrid. En otras palabras, sigo yendo de un lado para otro.
Hace un tiempo mi padre me recomendó que leyera a Sandor Márai. Casualmente fue poco después de haber pasado por su ciudad natal, Kosice, y hasta de haberle sacado una foto al monumento que le hicieron sin saber entonces quién demonios era ese tipo. Hoy su novela “Confesiones de un burgués” yace sobre la mesa de la sala. En la contratapa está escrito que Márai escribió esta novela de formato autobiográfico cuando tenía 34 años. Casualmente, mi misma edad.
Habla de sus muertos, los que viven en sus gestos, en su cráneo, en su manera de fumar, de hacer el amor, de alimentarse. “Como y bebo ciertas cosas por encargo de ellos.” Siguiendo con el mismo tema, ayer pasamos tarde y noche sentados frente a la pantalla de plasma, con mi nueva coinquilina y con una amiga suya, viendo viejos capítulos de una serie que tiene que ver con los muertos. “Six feet under”, sobre una familia que tiene una funeraria. El padre muerto es una presencia constante. Cada miembro de la familia lo sueña y dialoga con él. También dialogan con otros muertos, que les hacen ver situaciones de sus vidas con otros ojos.
Vuelvo a Márai. “La ‘personalidad’, lo poco que tú mismo te añades, es una nimiedad en comparación con la herencia que los muertos te dejan. Personas que ni siquiera he llegado ha conocer sobreviven en mí: se ponen nerviosas, escriben novelas, albergan deseos y luchan contra sus miedos en mí. Mi rostro es la copia exacta del de mi abuelo materno; las manos las he heredado de la familia de mi padre; mi temperamento es el de algún antepasado materno. En momentos determinados, cuando me molesta algo o tengo que tomar una decisión repentina, probablemente pienso, hablo y actúo igual que habría pensado, hablado y actuado mi bisabuelo materno en su molino de Moravia hace 70 años.”
Condicionados por lo que ha muerto y no ha muerto. Mi año sabático se ha terminado y ahora lo voy digiriendo poco a poco. No he cambiado ni de religión, ni de valores, ni de personalidad. Ni siquiera de dieta o de hábitos. Hoy peso lo mismo que antes de iniciar mi viaje. Hablo, como y actúo como la persona que fui antes de haberme ido. Respondo a su mismo nombre y soy dueño de todas sus cosas. Sus amigos son los míos y mía es toda su familia. Trato de llevar adelante sus proyectos de vida y relato mis pasos en su blog.
Tal vez debería crear un nuevo blog o al menos cambiarle el título. Como en una película: “El regreso del viajero”, o el de una serie: “El viajero, segunda temporada”.

miércoles, 18 de julio de 2007

Rosebud

2 de julio. Como en Citizen Kane, todo termina donde empezó, al este de Gorizia y al sur de los Alpes. En Ljubljana el tiempo es indeciso y los pronósticos de los servicios meteorológicos de Eslovenia y de Alemania nos dan información contradictoria. Uno dice que lloverá en las montañas, y otro que hará buen tiempo. Nos limitamos a observar los cambios climáticos. Se ven nubes sobre las cumbres pero al final despeja. Y cuando despeja, ya es demasiado tarde para salir de casa, asi que con Gabriel nos dedicamos a comer, a matear, a ver y a escuchar noticias argentinas por internet.
Pasan tres dias de inactividad, salvo por la observación de nubes y el mantenimiento de las tradiciones: cocinar, comer, escuchar la rock&pop, matear, hacer planes y birrear con moderación. Al cuarto día, después del almuerzo, decidimos probar suerte por la colina de Smarna Gora. Gabriel carga el equipo de escalada y yo apenas los mapas. Es que la India me ha debilitado. Buscamos unas paredes fáciles de subir pero no las encontramos. Después de dos horas de caminata entre la ruta y el bosque, desistimos. Subimos a pie a una torre y bajamos por el bosque hasta la ruta a casa. Nada como una buena cena para recuperar energías.
Por internet busco ofertas de casas con terrenos a la venta y Gabriel piensa cómo montar su empresa de turismo. También intenta convencerme para que busque una chica eslava. Gran novedad, piensa comprarse un auto. Si es que no quema sus ahorros en más equipo de montaña.

Recuperando la identidad

29 de junio. Pasé el domingo en casa, experimentando recetas indias con algunos amigos como cobayos: Paola, Alessandra, Ros y Giuseppe. Temo haber exagerado un poco con las especias. El lunes dejo de ser un indocumentado. Tramito la carta d'identita', cambio mi domicilio, pido una nueva Bancomat, compro un nuevo celular con un nuevo numero de telefono que funcionará luego de un par de días. Paso por la oficina para saludar a los colegas y a leer los 1300 emails que se acumularon en la casilla de entrada. Compro varios tipos de queso y preparo pan al horno. Estoy de vuelta en mi universo gastronomico: fontina, bresaola, songino, rucola, nero d'Avola, tortellini, pizza quattro stagioni, carciofi y otras delicias. Aperitivo para despedir a una colega que quiere dedicarse al altruismo. No faltan mujeres atractivas. Con dos copas de vino supero mi consumo de alcohol de los últimos dos meses. En la metro escucho el familiar anuncio del proximo paro de transporte. En la estacion central no encuentran una conexion de tren que sin embargo existe. Aún me quedan unos días de vacaciones y extraño el traqueteo de un tren.

Il Ritorno

25 de junio. Hora de juntar las cosas e irse. Quedé con un taxista para que me lleve al aeropuerto a las 5 de la mañana pero no apareció. Por suerte encontré a otro que me llevó por el mismo precio y me quedé con suficientes rupias en los bolsillos para desayunar.
El impacto cultural al subirme al avión de British Airways fue mínimo. La comida y la mayor parte de los pasajeros eran indios, pero al menos pude saborear la primera copa de vino francés en meses. En Heathrow por fin me sentí de regreso. Lo más multicultural y moderno que he visto después de la metropolitana en Delhi.
En Milán me esperan temperaturas moderadas, los aperitivos al aire libre, y comida con sabor a casa. Todo me gusta. Hasta los mosquitos me caen simpáticos. Bueno, no exageremos.
Aperitivo con Paula, mi querida anfitriona, una querida pizza y una querida ducha. No duermo mucho. Amanece temprano y duermo con la ventana abierta.
La sensación de volver es ligeramente extraña. Pareciera que el tiempo no hubiese pasado, y sin embargo siento un hueco temporal. Me pregunto si al año sabático no me lo soñé.

viernes, 22 de junio de 2007

Luz verde para salir

21 de junio. Desayuno solo en el hotel. La pareja de argentinos se fue ayer, asi que esta vez no desayuno con mate y galletitas. Opto por te' verde, pan con manteca y miel y un libro de Rohinton Mistry. "A fine balance". Voluminoso pero de lectura rapida. Historias cruzadas en una gran ciudad de la India en 1975, durante el estado de emergencia declarado por Indira Ghandi despues de ser acusada de fraude electoral. Retrato de una India poco democratica.
Leo tristes historias de la India despues de escuchar las tristes historias que me contaron estos argentinos instalados en Barcelona. Viajaron por tierra desde Mejico a Buenos Aires. De todos los paises por los que pasaron, donde les hicieron mas problemas, ademas de los insistentes controles policiales y la falta de transporte publico en la Venezuela chavista, fue en Argentina. Los paraban a cada rato. Una vez el chofer del autobus les pasa el numero de sus asientos a los gendarmes y estos van directamente a buscarlos. Son los unicos con pinta de extranjeros. Ella viaja con pasaporte español. Los gendarmes les hacen bajar y les revisan todo. Nada grave, al final de cuentas.
La peor historia que me cuentan es la que pasaron un mes antes de irse a España. Estaban en Zarate. Ella con una amiga, tomando mate en frente de un parque. Nadie por la calle. Aparece un tipo armado y les pide que bajen la barranca con el. No se interesa por los bolsos ni les pide plata. La amiga se congela. Ella le dice que no, que no baja. Prefiere que la maten a que la violen. Finalmente el tipo opta por llevarse los bolsos y salir corriendo.
Los del otro lado del parque no salen a socorrerla. Tienen un acuerdo: no hacen denuncias, y los crimenes se cometen en otro lado. El padre de una amiga les ayuda a investigar y dan con el paradero del ladron/violador. Hacen la denuncia a la policia con todos los datos. A los tres meses, se enteran de que el caso se ha cerrado por falta de pruebas.
A la semana de irse, esta chica sufre un intento de robo a mano armada. Se escapa pedaleando su bici y el ladron no le dispara. No me extraña que hayan emigrado.
Pese a todo, me cuentan que quieren volver a Argentina a tantear si ahora da para volver.
Yo apenas me aseguro de poder salir de la India. Despues de almorzar voy al registro para extranjeros. Espero por una hora, hablo con una mineira que esta' trabajando en un laboratorio, con un ruso que espera que le extiendan una nueva visa y con un ingles vestido de pescador. Luz verde. Este sabado vuelvo a Italia.
A la vuelta en Majnu ka Tilla me encuentro con otra chica del hotel, una polaca de Wroclaw a la que tambien me cruce' en el Registro para Extranjeros. Me cuenta que se va a Ladakh. Le convido un poco de fruta seca de Ladakh, como para que vaya tomandole el gusto, y le paso datos utiles de donde parar y que' ver.
Me queda un dia para recorrer la ciudad. Apenas he visitado Bodh Vihar, la residencia, el bazar y el templo ladakhi. El padre de sTanzin trabaja en la secretaria. Me convida con te' que tomamos sentados en el cesped. Le cuento las buenas impresiones que me lleve' de Ladakh y de su gente. En el templo admiro los frescos sobre la vida de Siddharta mientras pasan unas charlas del Dalai Lama por los altoparlantes. Alguien le pregunta que' piensa sobre la posibilidad de un proximo cataclismo. El Dalai dice que no sabe. Que si saben de algun cataclismo en algun lugar, mejor que vayan a otra parte. Y si es universal, entonces no hay que preocuparse. No se puede hacer nada para escapar. Y se rie. Un amigo me pregunta de que' se rie el Dalai Lama. Se lo habra' recomendado el medico. O tal vez escucha cada mañana los chistes del negro Alvarez.

Majnu Ka Tilla

18 de junio. Las cosas podian salir mal, pero no salieron. El reloj me desperto' con su bip casi imperceptible a las 4:40. El dueño de la posada se levanto' a tiempo para llevarme al aeropuerto. El auto arranco'. Cuando llegamos, el aeropuerto de Leh todavia estaba cerrado. No me hicieron problemas por no tener ticket impreso. Ni por no tener mas que una copia del pasaporte, aunque me hicieron completar un formulario extra. El vuelo salio' a tiempo y pude ver los Himalaya dese tierra por ultima vez.
En Delhi me esperaba una mañana lluviosa y fresca. Ni por asomo los 40 graos que esperaba encontrar. La mochila llego' bien. El rickshaw a la embajada italiana me cobro' poco. En la embajada me dejaron entrar con mochla, aunque obviamente la tuve que dejar en la garita de seguridad. Me atendieron enseguida. No tuve que comprar un pasaporte nuevo. Me dan un documento de viaje gratis. Es todo lo que necesito para salir de la India, ademas del visto bueno de las autoridades locales. Sigo en taxi hasta Majnu ka Tilla, la colonia de refugiados tibetanos al norte de Delhi.
Calles estrechas que apenas dejan entrever el cielo. Gente sentada en la calle, conversando, rezando, canturrenado, esperando que alguien se interese en comprar algo. Un tibetano me pide que le compre algo asi' consigue pagar su ticket a Dharamsala. Hasta para mendigar al menos ofrecen algo a cambio. Busco donde hospedarme y donde comer. Desde mi cuarto se escuchan pajaros. Perfecto. En la caotica Delhi, doy con un lugar tranquilo. No se escucha el transito de la avenida a menos de 100 metros. Del otro lado hay un rio y espacios verdes. Se escucha musica ceremonial desde el templo.
Delhi me dejo' una mejor impresion esta vez. Pasamos por barrios residenciales con grandes jardines, veredas nuevas, menos suciedad, grandes palacios gobernamentales, transito razonable y poca gente caminando por la calle. Me recuerda a veces a San Pablo, pero con 12 millones de habitantes en vez de 19, con un par de milenios mas de historia en sus 7 ciudades. Puede que en 50 años sea una linda ciudad.

lunes, 18 de junio de 2007

Domingo en Leh


Con la parsimonia de siempre, Leh se despierta sin hacer mucho alboroto. Es domingo y muchos negocios estan cerrados, por mas que el bazar parezca bastante activo.
Compro pan kashmir en una panaderia cerca de un arbol sagrado plantado en el siglo XVI. Los pegan como chicles en las paredes de un horno circular hasta que se cocinen.
Me hospedo en la Zom Guesthouse, una posada familiar puesta a nuevo, con su tipica huerta, la abuela sentada al sol y el sendero de piedras que desemboica en una de las calles principales.
Compro especias de la zona, damascos (albaricoques) secos, te' y jabon de tsetalulu, un par de libros y una bolsa de dormir de pluma en oferta: 10% de lo que vale en Europa. Ok, ya cargo demasiado.
Almuerzo tibetano: thukpa, chowmein y kawa (sopa, noodles y te' de cardamomo y canela). Sigo con un lassi de damascos y un jugo de tsetalulu. A la noche, arreglo para cenar con Stanzin, el promotor de Ecological Footprint y un par de amigos suyos. Primera cerveza en meses, palak paneer con un par de roti para acompañar. Ok, tal vez estos nombres no les suenen a nada.
Uno de los amigos de Stanzin, Gygmet, lleva una camisa con la bandera cubana y la imagen del Che Guevara. No se' si es socialista (como si las etiquetas sirvieran de algo), pero le interesa mucho America Latina. Hasta me sorprende por todo lo que sabe. Hablamos de casi todo, de futbol a politica internacional. El viejo sabor de una cerveza con amigos.
Vuelvo por los senderos de piedra hasta la posada. No me quedan muchas horas de sueño.

Foto: aldea de Shara (cortesia de Rebecca S.)

El incio del fin


La vida de aldeano en Ladakh ha sido de las mejores experiencias que he tenido. Vida sencilla, familiar, alegre, calida, inocente, natural. Cantar y silvar por los campos, hacer pausas para beber te', caminar por las montañas intentando no perder el aliento, arropar a un chivito recien nacido, ayudar a preparar la cena y compartir todas las tareas domesicas. Y disfrutar de mucho tiempo libre sea solo o en buena compañia.
El sabado a la noche Gyaltsin preparo' una cena especial por mi despedida: un par de pizzas a la ladakhi: cocinan primero la masa como si fuera un chapati, le agregan la salsa de tomate, queso y verduras locales, albahaca y oregano. La mejor pizza que he probado en este pais.
Ultimo dia. Sylvan, el carpintero de Bristol, intenta con exito subir a una cima cercana. Vuelve casi sin oxigeno. Rebecca tuvo su dia de pastora, de la mañana a la noche subiendo y bajando la montaña con la mujer de Gyaltsin y un rebaño de chivos. Kath toma sol. Steve prueba suerte con el arco y flecha. Yo apenas preparo mis cosas y camino entre las casas. Despues de cenar, le doy la mochila de regalo a Lhamo para que cargue sus utiles escolares. Se despierta, la carga y la pasea de lado a lado de la casa. Me ofrece un pañuelo que regalan como forma de agradeciminento.
Ultimo desayuno en la aldea. 6 de la matina. Gyaltsin me prepara un porridge de tsampa con te', manteca y queso de dimo secado al sol. Rebecca se levanta para saludarme. Saludo a todos los que estan despiertos. Respiro el aire del valle y cargo mi mochila en el autobus a Leh.

Foto: casa de Tashi en Shara (cortesia de Rebecca S.)

martes, 12 de junio de 2007

Vida de aldea


8 de junio. Mi viaje se acerca a su fin pero no me preocupa. Despues de almorzar salimos hacia la aldea de Shara, a unos 60 km de Leh y a cerca de 4000 mts de altura. Ademas de los ingleses se nos suma Steve, un nipo-estadounidense con pinta de cowboy. Es cocinero en Hawai y tiene experiencia en granjas organicas.
De camino hacemos dos paradas. La primera para visitar el monasterio de Tiksey, con algunos frescos espeluznantes de demonios tibetanos. La segunda es para mojar los pies en el rio Indo. Hace calor. Las aguas del Indo son turbiamente azules y frias. Todo lo que necesitamos.
Media hora despues llegamos a la aldea de Shara. Una docena de casas en el valle que conduce al paso de Shara-la, a 4900 mts de altura. Nos alojamos en la casa de Gyaltsin, un simpatico ladakhi de 30 años, su mujer Yangchen, y sus hijos Tenzin, de 11 años, y Lhamo, de 7. Steve duerme primero en el techo de la casa y luego en una hamaca. Los ingleses en una pieza, nosotros en otra y Gyaltsin en la cocina.

11 de junio. Nuestras rutinas consisten en trabajar un par de horas por la mañana y tal vez un par de horas a la tarde. Regar las plantas cambiando el curso de los arroyos, plantar verdurar y preparar los canteros, ayudar a lavar el centeno y ver como lo tuestan y lo nuelen en el molino local. En la pausa tomamos te' con gente que no habla una palabra de ingles y con la que apenas nos cominicamos por gestos o silbando las canciones que ellos cantan.
El resto del dia lo dedicamos a comer, dormir la siesta, jugar a las cartas o al ajedrez, pasear por los campos, jugar y bromear con la gente local, aprender dos o tres palabras en ladakhi, tomar te' con cardamomo y canela o el tipico te' tibetano de manteca (muy bueno para acompañar el pan de centeno) y a practicar tiro al banco con arco y flecha.
La comida es bastante variada: un dia preparamos mokmok todos juntos, otro dia comemos thukpa (sopa de pasta con verduras y porotos), arroz con dal o con lassi de dimo (yak), o sopa con queso de dimo, o tsampa con manteca de dimo que tiene un ligero sabor a roquefort. Hoy vinimos a Leh a comprar provisiones. Pensamos preparar
una cena italiana para la familia.

Leh, Ladakh


6 de junio. Finalmente llegamos a la capital de Ladakh, a 3400 mts sobre el nivel del mar. Paisaje arido y montañoso, con dos cimas a la vista que superan al Aconcagua. Casas de dos plantas, de adobe, piedra y paja. Ventanas de madera trabajadas en estilo ladakhi. Poblacion mayormente ladakhi, una tribu etnica y religiosamente tibetana. Hay tambien bastantes kashmiri con sus comercios de pashminas, alfombras, artesanias, panaderias y barberias. Dos gompas o castillos/monasterio vigilan la ciudad.
La ciudad es bastante plana. Apenas sobresalen algunos lamasterios, una mezquita y el techo dorado del mercado principal. Cada casa tiene su huerta y la mayoria de las familias tiene cuartos en alquiler. Apenas empieza la temporada veraniega y todavia es bastante facil encontrar alojamiento.
Con Philip, el ingeniero de Kerala, esperamos sentados hasta que las mujeres decidan en que posada podemos parar. Seguimos todos juntos al menos por otra noche. Salimos a cenar todos salvo Philip, que tiene mal de altura. Si, cuesta respirar.
Leh es bastante oscura de noche. Hay pocas calles iluminadas y ninguna fabrica o complejo importante. Pocos autos, muchas estrellas. De vuelta a la posada con rebecca vemos una estrella fugaz. Exclamamos un Uaaaau! al unisono.

Al dia siguiente averiguamos para ir a una granja organica en una aldea a las afueras de Leh por medio de la organizacion Ecological Footprint (www.ladakhecologicalfootprint.com). Uno de los promotores, Tanzin, nos dice que hay una posibilidad de salir en grupo a una aldea mañana mismo. Por esa noche nos podemos alojar en su casa con media pension incluida.
A la tarde nos separamos para pasear por la ciudad y hacer compras: anteojos de sol y crema humectante. No hace falta nada mas.
Desde el castillo/monasterio contemplo la ciudad y el valle. En ningun otro lugar de la India me he sentido tan bien. Sera' que no tiene nada de indio salvo la administracion.
Camino por las casas quinta en el barrio Sankar. Me pierdo por los senderos de piedra. Una anciana me saluda en ladakhi y en ingles: Hello! Jule! What are you looking for? Me indica el camino a la casa quinta/posada y otra anciana en vestidos tradicionales, trenzas atadas en la punta y sombrero con orejeras, me indica la puerta de entrada. Es la madre de Tanzin. Nos sirve te' y mas tarde la cena. Su marido reza y hace girar su rueda de oracion continuamente. Hablo con la otra pareja que va a la aldea mañana, un carpintero y una trabajadora social de Bristol. Cenamos te' con leche de dimo (hembra del yak), arroz con verduras y dal de porotos verdes. Los ancianos no hablan mas que ladakhi pero no dejan de sonreir y atendernos. Tanzin nos cuenta cual es el programa para mañana, nos explica cuales son las actividades sociales en la aldea que promociona y sobre otras actividades que realiza su organizacion. Nos dice que su madre esta' preocupada porque mañana no vamos a almorzar con ella.

jueves, 7 de junio de 2007

Carnavalito en Sarchu


4 de junio. Contratar un jeep en la India es como jugar a la loteria. Nunca se sabe si lo que prometen tiene algo que ver con la realidad. En el caso de la agencia Antek de Manali, tuvimos todo lo que prometieron: un buen jeep con neumaticos casi nuevos, tres asientos para dos personas, un chofer que conoce el camino como la palma de su mano, electrolitos para el mal de altura, paradas en buenos restaurantes y excelente atencion.
Viajamos con dos parejas de indios, una de Kerala y la otra de Shimla. Ingenieros en computacion escapando del calor de las planicies.
Despues de pasar a una infinidad de camiones, jeeps y autos, llegamos al primer paso importante: Rohtang Pass. Ahi se ven enjambres de turistas indios arrojandose bolas de nieve, esquiando, paseando en yak o apenas tomando sol.
Despues de almorzar cruzamos el segundo importante a 16.500 pies de altura (no entiendo porque' no usan el sistema metrico) y a eso de las 4 de la tarde llegamos a nuestro campamento cerca de Sarchu. Una planicie rodeada de montañas. El paisaje me recuerda un poco a Mendoza, o a al NOA, o a Bolivia. A Rebecca le recuerda un poco a Arizona. Un rio que no se ve ni se oye pero se adivina al pie de unas barrancas. Hace frio. Buenas carpas blancas para dos personas. Sabanas limpias y frazadas extra. Comida deliciosa y amable atencion. Nuestros compañeros de viaje resultan muy simpaticos. Todo es perfecto.
A la noche la temperatura baja a -5. Estamos a mas de 4 mil metros de altura. Tengo ganas de ir al baño pero me cuesta salir de la carpa. Tomo coraje y no me arrepiento. La luna casi llena ilumina el campamento, el valle, las montañas. Vuelvo a la carpa silvando un carnavalito.

domingo, 3 de junio de 2007

Cuatro ojos ven mas que dos


Dicen que la ruta al Valle de Spiti, con sus fantasticos monasterios tibetanos a mas de 4 mil metros sobre el nivel del mar, no esta' muy transitable. Problemas de derrumbes y escasos trabajos de mantenimiento.
Dicen que volvamos a preguntar en un par de dias. Para cambiar ambiente, nos mudamos a Naggar. Dos dias de absoluta tranquilidad dedicados a comer, leer, caminar, charlar y dormir. De paso compramos guantes de angora para el frio que nos espera.
Dicen que se podria ir a Spiti, pero por otra ruta mucho mas al sur. O que podriamos aprovechar que todavia no hay tanta gente yendo a Ladakh, y viajar en uno o dos dias a Leh, la capital de esa region, a 3505 mts sobre el nivel del mar. Solo hay que prepararse para cruzar dos pasos a mas de 5 mil metros de altura.

Mientras tanto empiezo a conocer un poco a Rebecca, hasta ahora mi unica compañera de viaje en la India. Me gusta viajar solo, pero debo confesar que esta chica de Vancouver viene resultando una excelente compañia (y toco madera por las dudas). Sonrisa jovial, cara fresca y nada mas que aparente ingenuidad. Sabe cuidarse por si sola mas que bien.
No fuma. No bebe si no esta' en un ambiente que no conoce o entre amigos. No consume nada mas fuerte que un cafe' con leche. Y buen paladar no le falta. Chica sana, lo que se dice.
Acostumbrada a veranear en las montañas, no le tiene miedo a la altura ni a cargar su mochila prolijamente cargada. Es de facil andar y de facil convivencia.
Tampoco hemos tenido problemas para ponernos de acuerdo sobre lugares para comer y para dormir, sobre que' hacer y de que' hablar, sobre cuando hacer cosas juntos y cuando separarnos. Y viajar en duo es siempre una ventaja para dividir gastos, para buscar informaciones y por seguridad. Cuatro ojos ven mas que dos.
La unica cosa en la que no coincidimos es en los horarios para despertarnos. Yo me despierto al alba, y ella unas tres horas mas tarde. Pero mañana tendremos que coincidir en esto tambien. A las seis de la mañana salimos en jeep hacia Leh.

Foto: camino a Leh (cortesia de Rebecca S.)