sábado, 22 de septiembre de 2007

Las gallinas ya no ponen huevos blancos


22 de septiembre. Noche de blanco en Madrid. Noche de muestras y espectáculos de las 21 hasta las 7, siguiendo el giro de noches blancas en toda Europa. Ya fue el turno de Riga y de Roma, y hoy le toca a Madrid.
Marco se fue a El Prado a seguir con su maratón turística. Noe se fue a la búsqueda de huevos blancos. Ya estuvo en dos lugares y hasta ahora no los ha encontrado. Empezamos a sospechar que hay algo raro detrás de este hecho. Algunos almaceneros dicen que les han ofrecido huevos blancos pero que no los han aceptado. No suena creíble. Dicen que se puede elegir entre huevos de gallinas criadas sueltas, huevos ecológicos, huevos industriales, huevos grandes y medianos, pero no entre huevos colorados y blancos ya que los últimos han desaparecido. Tal vez los usen para la noche de blanco.
Sigue sonando raro. En los almacenes de los chinos se encuentra de todo. Papel higiénico blanco, harina blanca, papel blanco y queso blanco. Pero los huevos son colorados como un ladrillo.

Por quien doblan las campanas


16 de septiembre. Marco cayó a casa con una botella de vino, medio kilo de parmeggiano, una botellita de licor y chocolates belgas. Que sirva de ejemplo para las próximas visitas.
Después de intentar hacerle de guía por Madrid, decidí acompañarlo a Avila provisto de una buena guía: la que llevaba Marco.
Una buena siesta en el tren de ida, un paisaje bastante amarillento y una no muy breve caminata hasta las viejas murallas.
Encontramos una pareja de argentinos que decidió no entrar a la catedral. Tal vez no estaban dispuestos a pagar los cuatro euros de entrada para ver uno de los mejores tesoros de la ciudad.
Un grupo de ancianos franceses que hacen el camino de Santiago se nos cruzaba en cada esquina con sus palos de caminar y sus pañuelos azules.
Grupos de turistas religiosos entraban en algunas iglesias como si fuera una cadena de montaje: primero una breve ceremonia en alemán, luego otra en italiano, luego otra en portugués, etc. Muchos turistas no entienden la regla básica de no disparar con flash contra las pinturas. Una placa en una esquina homenajeaba a Franco, defensor de las tradiciones, de la monarquía y de la fe. No sé qué habría pensado Santa Teresa al respecto.
La chica que vendía entradas para caminar sobre las murallas nos obsequió su mejor sonrisa. Una mujer de Singapur le sacaba fotos a un grupo de niños españoles en Cuatro Postes, con la ciudad amurallada como telón de fondo.
No se ve mucha gente por la calle un domingo, salvo turistas y algún anciano.
Antes de irnos pasamos por la iglesia extra muros de San Vicente durante el llamado a la misa de las 19. No podíamos irnos de Avila sin oir el repique de las campanas.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Questo piccolo piccolo mondo

1 de septiembre. En mi ciudad el cafe' fue una vez definido como escuela de todas las cosas. Sin cafe', una ciudad me es ajena. Mesitas de estilo, clientela reconocible, tortas y masas de manteca, un libro, revista o periodico, algo de madera, de hierro y de cristal.
Desayuno en el Cafe Lumiere de Turin, temprano y sin apuro, con tetera de porcelana, torta casera y el diario sobre la mesa, musica clasica y aroma de cafe'. Se esta' mejor que en Milan, salvo que aqui no conozco a nadie ni tengo ningun amigo.
Paso por una libreria especializada en el lejano oriente. Libros sobre China, Japon y Corea. Compro fruta en la feria, medias de oferta y un par de camisas, menos caras en esta epoca. Nadie me pregunta de donde vengo, como si ya estuviera en casa.
Pero es la primera vez que visito esta ciudad.
Camino toda la tarde, vuelvo al hotel, me ducho y estreno una camisa. Ceno solo.
Despues de cenar voy al cine a ver 'Le vite degli altri' (Das Leben der Anderen), que todavia no habia visto. No hay poca gente en la sala, ni tampoco esta' llena. A mi lado se sienta una pareja que llega apenas antes de que empiece la pelicula. En el intervalo los reconozco. Al menos a el.
- Disculpe, por acaso usted no vivio' un tiempo en Buenos Aires?
- Si...
- Y trabaja usted en la empresa X?
- Si...
- Entonces iba a bailar tango a La Viruta?
- A veces. Pero no me acuerdo de usted.
- Yo era uno de los que se sentaban en su misma mesa.
- Ah. Y vive ahora en Turin?
- No, es la primera vez que vengo.
- Viene por trabajo?
- No exactamente.
- En que trabaja?
- Trabajo para la Stasi - respondi' como para mezclar el guion de la pelicula con nuestra conversacion. La situacion se prestaba.

domingo, 26 de agosto de 2007

Epílogo

26 de agosto. No me puedo quejar. Debería hacer calor pero agosto ha sido un mes fresco. Está algo nublado y corre una brisa ligera. Ayer anoche llovió. Hoy es domingo y el barrio parece desierto. Una cafetera humea en la cocina. Café para las visitas, mate para mí. Desayuno y escribo.
Hace ya dos meses que he vuelto de la India. O sea, casi dos meses desde que se terminó mi año sabático. Desde entonces me he despedido de Ljubljana y de Milán, he pasado el cumpleaños de mi padre entre Carcassonne y Perpignan, comiendo magret de pato, queso de cabra y paté de foie, y he festejado mi cumpleaños en mi nuevo hogar, en Madrid. En otras palabras, sigo yendo de un lado para otro.
Hace un tiempo mi padre me recomendó que leyera a Sandor Márai. Casualmente fue poco después de haber pasado por su ciudad natal, Kosice, y hasta de haberle sacado una foto al monumento que le hicieron sin saber entonces quién demonios era ese tipo. Hoy su novela “Confesiones de un burgués” yace sobre la mesa de la sala. En la contratapa está escrito que Márai escribió esta novela de formato autobiográfico cuando tenía 34 años. Casualmente, mi misma edad.
Habla de sus muertos, los que viven en sus gestos, en su cráneo, en su manera de fumar, de hacer el amor, de alimentarse. “Como y bebo ciertas cosas por encargo de ellos.” Siguiendo con el mismo tema, ayer pasamos tarde y noche sentados frente a la pantalla de plasma, con mi nueva coinquilina y con una amiga suya, viendo viejos capítulos de una serie que tiene que ver con los muertos. “Six feet under”, sobre una familia que tiene una funeraria. El padre muerto es una presencia constante. Cada miembro de la familia lo sueña y dialoga con él. También dialogan con otros muertos, que les hacen ver situaciones de sus vidas con otros ojos.
Vuelvo a Márai. “La ‘personalidad’, lo poco que tú mismo te añades, es una nimiedad en comparación con la herencia que los muertos te dejan. Personas que ni siquiera he llegado ha conocer sobreviven en mí: se ponen nerviosas, escriben novelas, albergan deseos y luchan contra sus miedos en mí. Mi rostro es la copia exacta del de mi abuelo materno; las manos las he heredado de la familia de mi padre; mi temperamento es el de algún antepasado materno. En momentos determinados, cuando me molesta algo o tengo que tomar una decisión repentina, probablemente pienso, hablo y actúo igual que habría pensado, hablado y actuado mi bisabuelo materno en su molino de Moravia hace 70 años.”
Condicionados por lo que ha muerto y no ha muerto. Mi año sabático se ha terminado y ahora lo voy digiriendo poco a poco. No he cambiado ni de religión, ni de valores, ni de personalidad. Ni siquiera de dieta o de hábitos. Hoy peso lo mismo que antes de iniciar mi viaje. Hablo, como y actúo como la persona que fui antes de haberme ido. Respondo a su mismo nombre y soy dueño de todas sus cosas. Sus amigos son los míos y mía es toda su familia. Trato de llevar adelante sus proyectos de vida y relato mis pasos en su blog.
Tal vez debería crear un nuevo blog o al menos cambiarle el título. Como en una película: “El regreso del viajero”, o el de una serie: “El viajero, segunda temporada”.

miércoles, 18 de julio de 2007

Rosebud

2 de julio. Como en Citizen Kane, todo termina donde empezó, al este de Gorizia y al sur de los Alpes. En Ljubljana el tiempo es indeciso y los pronósticos de los servicios meteorológicos de Eslovenia y de Alemania nos dan información contradictoria. Uno dice que lloverá en las montañas, y otro que hará buen tiempo. Nos limitamos a observar los cambios climáticos. Se ven nubes sobre las cumbres pero al final despeja. Y cuando despeja, ya es demasiado tarde para salir de casa, asi que con Gabriel nos dedicamos a comer, a matear, a ver y a escuchar noticias argentinas por internet.
Pasan tres dias de inactividad, salvo por la observación de nubes y el mantenimiento de las tradiciones: cocinar, comer, escuchar la rock&pop, matear, hacer planes y birrear con moderación. Al cuarto día, después del almuerzo, decidimos probar suerte por la colina de Smarna Gora. Gabriel carga el equipo de escalada y yo apenas los mapas. Es que la India me ha debilitado. Buscamos unas paredes fáciles de subir pero no las encontramos. Después de dos horas de caminata entre la ruta y el bosque, desistimos. Subimos a pie a una torre y bajamos por el bosque hasta la ruta a casa. Nada como una buena cena para recuperar energías.
Por internet busco ofertas de casas con terrenos a la venta y Gabriel piensa cómo montar su empresa de turismo. También intenta convencerme para que busque una chica eslava. Gran novedad, piensa comprarse un auto. Si es que no quema sus ahorros en más equipo de montaña.

Recuperando la identidad

29 de junio. Pasé el domingo en casa, experimentando recetas indias con algunos amigos como cobayos: Paola, Alessandra, Ros y Giuseppe. Temo haber exagerado un poco con las especias. El lunes dejo de ser un indocumentado. Tramito la carta d'identita', cambio mi domicilio, pido una nueva Bancomat, compro un nuevo celular con un nuevo numero de telefono que funcionará luego de un par de días. Paso por la oficina para saludar a los colegas y a leer los 1300 emails que se acumularon en la casilla de entrada. Compro varios tipos de queso y preparo pan al horno. Estoy de vuelta en mi universo gastronomico: fontina, bresaola, songino, rucola, nero d'Avola, tortellini, pizza quattro stagioni, carciofi y otras delicias. Aperitivo para despedir a una colega que quiere dedicarse al altruismo. No faltan mujeres atractivas. Con dos copas de vino supero mi consumo de alcohol de los últimos dos meses. En la metro escucho el familiar anuncio del proximo paro de transporte. En la estacion central no encuentran una conexion de tren que sin embargo existe. Aún me quedan unos días de vacaciones y extraño el traqueteo de un tren.

Il Ritorno

25 de junio. Hora de juntar las cosas e irse. Quedé con un taxista para que me lleve al aeropuerto a las 5 de la mañana pero no apareció. Por suerte encontré a otro que me llevó por el mismo precio y me quedé con suficientes rupias en los bolsillos para desayunar.
El impacto cultural al subirme al avión de British Airways fue mínimo. La comida y la mayor parte de los pasajeros eran indios, pero al menos pude saborear la primera copa de vino francés en meses. En Heathrow por fin me sentí de regreso. Lo más multicultural y moderno que he visto después de la metropolitana en Delhi.
En Milán me esperan temperaturas moderadas, los aperitivos al aire libre, y comida con sabor a casa. Todo me gusta. Hasta los mosquitos me caen simpáticos. Bueno, no exageremos.
Aperitivo con Paula, mi querida anfitriona, una querida pizza y una querida ducha. No duermo mucho. Amanece temprano y duermo con la ventana abierta.
La sensación de volver es ligeramente extraña. Pareciera que el tiempo no hubiese pasado, y sin embargo siento un hueco temporal. Me pregunto si al año sabático no me lo soñé.

viernes, 22 de junio de 2007

Luz verde para salir

21 de junio. Desayuno solo en el hotel. La pareja de argentinos se fue ayer, asi que esta vez no desayuno con mate y galletitas. Opto por te' verde, pan con manteca y miel y un libro de Rohinton Mistry. "A fine balance". Voluminoso pero de lectura rapida. Historias cruzadas en una gran ciudad de la India en 1975, durante el estado de emergencia declarado por Indira Ghandi despues de ser acusada de fraude electoral. Retrato de una India poco democratica.
Leo tristes historias de la India despues de escuchar las tristes historias que me contaron estos argentinos instalados en Barcelona. Viajaron por tierra desde Mejico a Buenos Aires. De todos los paises por los que pasaron, donde les hicieron mas problemas, ademas de los insistentes controles policiales y la falta de transporte publico en la Venezuela chavista, fue en Argentina. Los paraban a cada rato. Una vez el chofer del autobus les pasa el numero de sus asientos a los gendarmes y estos van directamente a buscarlos. Son los unicos con pinta de extranjeros. Ella viaja con pasaporte español. Los gendarmes les hacen bajar y les revisan todo. Nada grave, al final de cuentas.
La peor historia que me cuentan es la que pasaron un mes antes de irse a España. Estaban en Zarate. Ella con una amiga, tomando mate en frente de un parque. Nadie por la calle. Aparece un tipo armado y les pide que bajen la barranca con el. No se interesa por los bolsos ni les pide plata. La amiga se congela. Ella le dice que no, que no baja. Prefiere que la maten a que la violen. Finalmente el tipo opta por llevarse los bolsos y salir corriendo.
Los del otro lado del parque no salen a socorrerla. Tienen un acuerdo: no hacen denuncias, y los crimenes se cometen en otro lado. El padre de una amiga les ayuda a investigar y dan con el paradero del ladron/violador. Hacen la denuncia a la policia con todos los datos. A los tres meses, se enteran de que el caso se ha cerrado por falta de pruebas.
A la semana de irse, esta chica sufre un intento de robo a mano armada. Se escapa pedaleando su bici y el ladron no le dispara. No me extraña que hayan emigrado.
Pese a todo, me cuentan que quieren volver a Argentina a tantear si ahora da para volver.
Yo apenas me aseguro de poder salir de la India. Despues de almorzar voy al registro para extranjeros. Espero por una hora, hablo con una mineira que esta' trabajando en un laboratorio, con un ruso que espera que le extiendan una nueva visa y con un ingles vestido de pescador. Luz verde. Este sabado vuelvo a Italia.
A la vuelta en Majnu ka Tilla me encuentro con otra chica del hotel, una polaca de Wroclaw a la que tambien me cruce' en el Registro para Extranjeros. Me cuenta que se va a Ladakh. Le convido un poco de fruta seca de Ladakh, como para que vaya tomandole el gusto, y le paso datos utiles de donde parar y que' ver.
Me queda un dia para recorrer la ciudad. Apenas he visitado Bodh Vihar, la residencia, el bazar y el templo ladakhi. El padre de sTanzin trabaja en la secretaria. Me convida con te' que tomamos sentados en el cesped. Le cuento las buenas impresiones que me lleve' de Ladakh y de su gente. En el templo admiro los frescos sobre la vida de Siddharta mientras pasan unas charlas del Dalai Lama por los altoparlantes. Alguien le pregunta que' piensa sobre la posibilidad de un proximo cataclismo. El Dalai dice que no sabe. Que si saben de algun cataclismo en algun lugar, mejor que vayan a otra parte. Y si es universal, entonces no hay que preocuparse. No se puede hacer nada para escapar. Y se rie. Un amigo me pregunta de que' se rie el Dalai Lama. Se lo habra' recomendado el medico. O tal vez escucha cada mañana los chistes del negro Alvarez.

Majnu Ka Tilla

18 de junio. Las cosas podian salir mal, pero no salieron. El reloj me desperto' con su bip casi imperceptible a las 4:40. El dueño de la posada se levanto' a tiempo para llevarme al aeropuerto. El auto arranco'. Cuando llegamos, el aeropuerto de Leh todavia estaba cerrado. No me hicieron problemas por no tener ticket impreso. Ni por no tener mas que una copia del pasaporte, aunque me hicieron completar un formulario extra. El vuelo salio' a tiempo y pude ver los Himalaya dese tierra por ultima vez.
En Delhi me esperaba una mañana lluviosa y fresca. Ni por asomo los 40 graos que esperaba encontrar. La mochila llego' bien. El rickshaw a la embajada italiana me cobro' poco. En la embajada me dejaron entrar con mochla, aunque obviamente la tuve que dejar en la garita de seguridad. Me atendieron enseguida. No tuve que comprar un pasaporte nuevo. Me dan un documento de viaje gratis. Es todo lo que necesito para salir de la India, ademas del visto bueno de las autoridades locales. Sigo en taxi hasta Majnu ka Tilla, la colonia de refugiados tibetanos al norte de Delhi.
Calles estrechas que apenas dejan entrever el cielo. Gente sentada en la calle, conversando, rezando, canturrenado, esperando que alguien se interese en comprar algo. Un tibetano me pide que le compre algo asi' consigue pagar su ticket a Dharamsala. Hasta para mendigar al menos ofrecen algo a cambio. Busco donde hospedarme y donde comer. Desde mi cuarto se escuchan pajaros. Perfecto. En la caotica Delhi, doy con un lugar tranquilo. No se escucha el transito de la avenida a menos de 100 metros. Del otro lado hay un rio y espacios verdes. Se escucha musica ceremonial desde el templo.
Delhi me dejo' una mejor impresion esta vez. Pasamos por barrios residenciales con grandes jardines, veredas nuevas, menos suciedad, grandes palacios gobernamentales, transito razonable y poca gente caminando por la calle. Me recuerda a veces a San Pablo, pero con 12 millones de habitantes en vez de 19, con un par de milenios mas de historia en sus 7 ciudades. Puede que en 50 años sea una linda ciudad.

lunes, 18 de junio de 2007

Domingo en Leh


Con la parsimonia de siempre, Leh se despierta sin hacer mucho alboroto. Es domingo y muchos negocios estan cerrados, por mas que el bazar parezca bastante activo.
Compro pan kashmir en una panaderia cerca de un arbol sagrado plantado en el siglo XVI. Los pegan como chicles en las paredes de un horno circular hasta que se cocinen.
Me hospedo en la Zom Guesthouse, una posada familiar puesta a nuevo, con su tipica huerta, la abuela sentada al sol y el sendero de piedras que desemboica en una de las calles principales.
Compro especias de la zona, damascos (albaricoques) secos, te' y jabon de tsetalulu, un par de libros y una bolsa de dormir de pluma en oferta: 10% de lo que vale en Europa. Ok, ya cargo demasiado.
Almuerzo tibetano: thukpa, chowmein y kawa (sopa, noodles y te' de cardamomo y canela). Sigo con un lassi de damascos y un jugo de tsetalulu. A la noche, arreglo para cenar con Stanzin, el promotor de Ecological Footprint y un par de amigos suyos. Primera cerveza en meses, palak paneer con un par de roti para acompañar. Ok, tal vez estos nombres no les suenen a nada.
Uno de los amigos de Stanzin, Gygmet, lleva una camisa con la bandera cubana y la imagen del Che Guevara. No se' si es socialista (como si las etiquetas sirvieran de algo), pero le interesa mucho America Latina. Hasta me sorprende por todo lo que sabe. Hablamos de casi todo, de futbol a politica internacional. El viejo sabor de una cerveza con amigos.
Vuelvo por los senderos de piedra hasta la posada. No me quedan muchas horas de sueño.

Foto: aldea de Shara (cortesia de Rebecca S.)

El incio del fin


La vida de aldeano en Ladakh ha sido de las mejores experiencias que he tenido. Vida sencilla, familiar, alegre, calida, inocente, natural. Cantar y silvar por los campos, hacer pausas para beber te', caminar por las montañas intentando no perder el aliento, arropar a un chivito recien nacido, ayudar a preparar la cena y compartir todas las tareas domesicas. Y disfrutar de mucho tiempo libre sea solo o en buena compañia.
El sabado a la noche Gyaltsin preparo' una cena especial por mi despedida: un par de pizzas a la ladakhi: cocinan primero la masa como si fuera un chapati, le agregan la salsa de tomate, queso y verduras locales, albahaca y oregano. La mejor pizza que he probado en este pais.
Ultimo dia. Sylvan, el carpintero de Bristol, intenta con exito subir a una cima cercana. Vuelve casi sin oxigeno. Rebecca tuvo su dia de pastora, de la mañana a la noche subiendo y bajando la montaña con la mujer de Gyaltsin y un rebaño de chivos. Kath toma sol. Steve prueba suerte con el arco y flecha. Yo apenas preparo mis cosas y camino entre las casas. Despues de cenar, le doy la mochila de regalo a Lhamo para que cargue sus utiles escolares. Se despierta, la carga y la pasea de lado a lado de la casa. Me ofrece un pañuelo que regalan como forma de agradeciminento.
Ultimo desayuno en la aldea. 6 de la matina. Gyaltsin me prepara un porridge de tsampa con te', manteca y queso de dimo secado al sol. Rebecca se levanta para saludarme. Saludo a todos los que estan despiertos. Respiro el aire del valle y cargo mi mochila en el autobus a Leh.

Foto: casa de Tashi en Shara (cortesia de Rebecca S.)

martes, 12 de junio de 2007

Vida de aldea


8 de junio. Mi viaje se acerca a su fin pero no me preocupa. Despues de almorzar salimos hacia la aldea de Shara, a unos 60 km de Leh y a cerca de 4000 mts de altura. Ademas de los ingleses se nos suma Steve, un nipo-estadounidense con pinta de cowboy. Es cocinero en Hawai y tiene experiencia en granjas organicas.
De camino hacemos dos paradas. La primera para visitar el monasterio de Tiksey, con algunos frescos espeluznantes de demonios tibetanos. La segunda es para mojar los pies en el rio Indo. Hace calor. Las aguas del Indo son turbiamente azules y frias. Todo lo que necesitamos.
Media hora despues llegamos a la aldea de Shara. Una docena de casas en el valle que conduce al paso de Shara-la, a 4900 mts de altura. Nos alojamos en la casa de Gyaltsin, un simpatico ladakhi de 30 años, su mujer Yangchen, y sus hijos Tenzin, de 11 años, y Lhamo, de 7. Steve duerme primero en el techo de la casa y luego en una hamaca. Los ingleses en una pieza, nosotros en otra y Gyaltsin en la cocina.

11 de junio. Nuestras rutinas consisten en trabajar un par de horas por la mañana y tal vez un par de horas a la tarde. Regar las plantas cambiando el curso de los arroyos, plantar verdurar y preparar los canteros, ayudar a lavar el centeno y ver como lo tuestan y lo nuelen en el molino local. En la pausa tomamos te' con gente que no habla una palabra de ingles y con la que apenas nos cominicamos por gestos o silbando las canciones que ellos cantan.
El resto del dia lo dedicamos a comer, dormir la siesta, jugar a las cartas o al ajedrez, pasear por los campos, jugar y bromear con la gente local, aprender dos o tres palabras en ladakhi, tomar te' con cardamomo y canela o el tipico te' tibetano de manteca (muy bueno para acompañar el pan de centeno) y a practicar tiro al banco con arco y flecha.
La comida es bastante variada: un dia preparamos mokmok todos juntos, otro dia comemos thukpa (sopa de pasta con verduras y porotos), arroz con dal o con lassi de dimo (yak), o sopa con queso de dimo, o tsampa con manteca de dimo que tiene un ligero sabor a roquefort. Hoy vinimos a Leh a comprar provisiones. Pensamos preparar
una cena italiana para la familia.

Leh, Ladakh


6 de junio. Finalmente llegamos a la capital de Ladakh, a 3400 mts sobre el nivel del mar. Paisaje arido y montañoso, con dos cimas a la vista que superan al Aconcagua. Casas de dos plantas, de adobe, piedra y paja. Ventanas de madera trabajadas en estilo ladakhi. Poblacion mayormente ladakhi, una tribu etnica y religiosamente tibetana. Hay tambien bastantes kashmiri con sus comercios de pashminas, alfombras, artesanias, panaderias y barberias. Dos gompas o castillos/monasterio vigilan la ciudad.
La ciudad es bastante plana. Apenas sobresalen algunos lamasterios, una mezquita y el techo dorado del mercado principal. Cada casa tiene su huerta y la mayoria de las familias tiene cuartos en alquiler. Apenas empieza la temporada veraniega y todavia es bastante facil encontrar alojamiento.
Con Philip, el ingeniero de Kerala, esperamos sentados hasta que las mujeres decidan en que posada podemos parar. Seguimos todos juntos al menos por otra noche. Salimos a cenar todos salvo Philip, que tiene mal de altura. Si, cuesta respirar.
Leh es bastante oscura de noche. Hay pocas calles iluminadas y ninguna fabrica o complejo importante. Pocos autos, muchas estrellas. De vuelta a la posada con rebecca vemos una estrella fugaz. Exclamamos un Uaaaau! al unisono.

Al dia siguiente averiguamos para ir a una granja organica en una aldea a las afueras de Leh por medio de la organizacion Ecological Footprint (www.ladakhecologicalfootprint.com). Uno de los promotores, Tanzin, nos dice que hay una posibilidad de salir en grupo a una aldea mañana mismo. Por esa noche nos podemos alojar en su casa con media pension incluida.
A la tarde nos separamos para pasear por la ciudad y hacer compras: anteojos de sol y crema humectante. No hace falta nada mas.
Desde el castillo/monasterio contemplo la ciudad y el valle. En ningun otro lugar de la India me he sentido tan bien. Sera' que no tiene nada de indio salvo la administracion.
Camino por las casas quinta en el barrio Sankar. Me pierdo por los senderos de piedra. Una anciana me saluda en ladakhi y en ingles: Hello! Jule! What are you looking for? Me indica el camino a la casa quinta/posada y otra anciana en vestidos tradicionales, trenzas atadas en la punta y sombrero con orejeras, me indica la puerta de entrada. Es la madre de Tanzin. Nos sirve te' y mas tarde la cena. Su marido reza y hace girar su rueda de oracion continuamente. Hablo con la otra pareja que va a la aldea mañana, un carpintero y una trabajadora social de Bristol. Cenamos te' con leche de dimo (hembra del yak), arroz con verduras y dal de porotos verdes. Los ancianos no hablan mas que ladakhi pero no dejan de sonreir y atendernos. Tanzin nos cuenta cual es el programa para mañana, nos explica cuales son las actividades sociales en la aldea que promociona y sobre otras actividades que realiza su organizacion. Nos dice que su madre esta' preocupada porque mañana no vamos a almorzar con ella.

jueves, 7 de junio de 2007

Carnavalito en Sarchu


4 de junio. Contratar un jeep en la India es como jugar a la loteria. Nunca se sabe si lo que prometen tiene algo que ver con la realidad. En el caso de la agencia Antek de Manali, tuvimos todo lo que prometieron: un buen jeep con neumaticos casi nuevos, tres asientos para dos personas, un chofer que conoce el camino como la palma de su mano, electrolitos para el mal de altura, paradas en buenos restaurantes y excelente atencion.
Viajamos con dos parejas de indios, una de Kerala y la otra de Shimla. Ingenieros en computacion escapando del calor de las planicies.
Despues de pasar a una infinidad de camiones, jeeps y autos, llegamos al primer paso importante: Rohtang Pass. Ahi se ven enjambres de turistas indios arrojandose bolas de nieve, esquiando, paseando en yak o apenas tomando sol.
Despues de almorzar cruzamos el segundo importante a 16.500 pies de altura (no entiendo porque' no usan el sistema metrico) y a eso de las 4 de la tarde llegamos a nuestro campamento cerca de Sarchu. Una planicie rodeada de montañas. El paisaje me recuerda un poco a Mendoza, o a al NOA, o a Bolivia. A Rebecca le recuerda un poco a Arizona. Un rio que no se ve ni se oye pero se adivina al pie de unas barrancas. Hace frio. Buenas carpas blancas para dos personas. Sabanas limpias y frazadas extra. Comida deliciosa y amable atencion. Nuestros compañeros de viaje resultan muy simpaticos. Todo es perfecto.
A la noche la temperatura baja a -5. Estamos a mas de 4 mil metros de altura. Tengo ganas de ir al baño pero me cuesta salir de la carpa. Tomo coraje y no me arrepiento. La luna casi llena ilumina el campamento, el valle, las montañas. Vuelvo a la carpa silvando un carnavalito.

domingo, 3 de junio de 2007

Cuatro ojos ven mas que dos


Dicen que la ruta al Valle de Spiti, con sus fantasticos monasterios tibetanos a mas de 4 mil metros sobre el nivel del mar, no esta' muy transitable. Problemas de derrumbes y escasos trabajos de mantenimiento.
Dicen que volvamos a preguntar en un par de dias. Para cambiar ambiente, nos mudamos a Naggar. Dos dias de absoluta tranquilidad dedicados a comer, leer, caminar, charlar y dormir. De paso compramos guantes de angora para el frio que nos espera.
Dicen que se podria ir a Spiti, pero por otra ruta mucho mas al sur. O que podriamos aprovechar que todavia no hay tanta gente yendo a Ladakh, y viajar en uno o dos dias a Leh, la capital de esa region, a 3505 mts sobre el nivel del mar. Solo hay que prepararse para cruzar dos pasos a mas de 5 mil metros de altura.

Mientras tanto empiezo a conocer un poco a Rebecca, hasta ahora mi unica compañera de viaje en la India. Me gusta viajar solo, pero debo confesar que esta chica de Vancouver viene resultando una excelente compañia (y toco madera por las dudas). Sonrisa jovial, cara fresca y nada mas que aparente ingenuidad. Sabe cuidarse por si sola mas que bien.
No fuma. No bebe si no esta' en un ambiente que no conoce o entre amigos. No consume nada mas fuerte que un cafe' con leche. Y buen paladar no le falta. Chica sana, lo que se dice.
Acostumbrada a veranear en las montañas, no le tiene miedo a la altura ni a cargar su mochila prolijamente cargada. Es de facil andar y de facil convivencia.
Tampoco hemos tenido problemas para ponernos de acuerdo sobre lugares para comer y para dormir, sobre que' hacer y de que' hablar, sobre cuando hacer cosas juntos y cuando separarnos. Y viajar en duo es siempre una ventaja para dividir gastos, para buscar informaciones y por seguridad. Cuatro ojos ven mas que dos.
La unica cosa en la que no coincidimos es en los horarios para despertarnos. Yo me despierto al alba, y ella unas tres horas mas tarde. Pero mañana tendremos que coincidir en esto tambien. A las seis de la mañana salimos en jeep hacia Leh.

Foto: camino a Leh (cortesia de Rebecca S.)

jueves, 31 de mayo de 2007

You may forget Manali but not Vashisht

Mayo llega a su fin y apenas me queda un mes para terminar mi año sabatico. En el autobus de McLeod a Manali, la luna casi llena nos permite vislumbrar los valles y montañas, circulos de fuego y otras hogueras en sus laderas, a aquel chofer ligeramente beodo en un autobus vacio ya que nadie se animo' a subirse. Despues de haber cargado las mochilas en un autobus, descargado y vuelto a cargar una vez que confirmamos cual de todos los autobuses partia, nos pudimos relajar un poco en nuestros asientos e intentamos dormitar sin mucho exito.
A las seis de la matina llegamos a Manali. El sol ilumina las cumbres nevadas. Ventajas de no viajar solo, mi compañera de viaje saca su guia y sugiere que busquemos hospedaje en Vashisht, una aldea al final del valle de Kullu. Nos subimos a un rickshaw y al llegar encontramos a Chantal con una amiga. Nos separamos nuevamente para buscar cuartos disponibles. Ofertas no faltan. En un hotel atendido por nepaleses conseguimos una buena habitacion con linda vista. Recuperamos horas de sueño y despues de almorzar salimos a caminar por el bosque. Faltaba una copa de vino tinto para acompañar el paiaje, pero no se puede tener todo en la vida.
En Manali nos dicen que la ruta al Valle de Spiti todavia no esta' totalmente habilitada. Hay que esperar un par de dias. Que asi sea.
En el sendero de vuelta a Vashisht nos encontramos con una pintada: "Puedes olvidarte de Manali pero no de Vashisht". Cenamos comida tailandesa. El cocinero nepales nos dice que aprendio' a cocinar en tres lecciones. Y aprendio' bien.
Hace frio y hay luna llena. En la vieja Manali nos dicen que hay una fiesta, pero con Rebecca preferimos la tranquilidad de la aldea, la amabilidad del camarero de Goa, de unos abogados de Delhi, del gerente del cibercafe' y del resto de la gente que trabaja, vacaciona o vive por aqui.

martes, 29 de mayo de 2007

Encuentros y despedidas

Finalmente dejo McLeod. Desayuno con frutas y tsampa. Acompaño a Celine a comprar sobres y postales. Despacho otro paquete de libros por correo y me cuelgo hablando con Lisa, una italo-newyorkina. Me cruzo con un adolescente tibetano que lleva puesta mi remera de Rip Curl con la imagen de un kamikaze. Para decir la verdad, le queda mejor a el que a mi. Fue una buena donacion.
Gyaltso, el cocinero, desparecio' del mapa. La ultima vez lo vi paseando con su nueva chica coreana. Me dijo que pase a visitarlo. Pase' esta mañana y su local esta' vacio. Su hermano me dice que piensa mudarse a Corea. Que aproveche.
Marylin, la vendedora de tangkas, me desea buena suerte y me pasa direcciones utiles. Su amiga Anne se va para Tailandia pero piensa volver para visitar Ladakh.
Pasa, el ex monje y compañero de conversacion, me invita a comer y me da un remedio tibetano por si tengo problemas estomacales durante el viaje. Me agradece tantas veces por las clases de ingles que le he dado que me hace emocionar. Lo dejo con sus ex colegas de monasterio, de prision y de exilio.
En el restaurante Namsai hablo con Aung, un estudiante birmano, primer persona que conozco de ese pais.
En el cafe' Khana Nirvana escucho a artistas improvisados, que es dia de escenario libre para quien quiera recitar poemas o improvisar con la guitarra. A la hora de pagar me lo cruzo a Boris, aun en la lucha para componer frases en tibetano.
En el cibercafe' me atiende un tipo con una bandera tibetana cosida en la manga izquierda, justo como la mia. Veo a parte de la familia por la webcam y bajo a buscar mis cosas al monasterio.
Sale el sol. Hoy el Dalai Lama acaba de terminar de dar unas charlas. Me dicen que otras van empezar tal vez mañana. No le he visto pese a haber pasado tanto tiempo por aqui. Me lo cruzo a Len, con su barba y su sonrisa, a Pasa nuevamente, a caras que he visto mas de una vez y a la procesion de purpurados.
Almuerzo ravioli di zucca en Nick's, con un ucraniano sabelotodo y dos alemanas que no saben como sacarselo de encima. Compro pan para el viaje y la panadera de pelo corto me saluda con una sonrisa. Los musicales amigos del cibercafe' Lung-ta intentan afinar en ingles. En el restaurante homonimo, canto en voz baja, con un plato de udon y un libro de Krishnamurti. En la terraza, con los Himalaya al fondo, un par de japoneses practican capoeira. Da' para cantar en voz baja:

Quem é homem de bem não trai
O amor que lhe quer seu bem
Quem diz muito que vem não vai
E assim como não vai não vem
Quem de dentro de si não sai
Vai morrer sem amar ninguem
O dinheiro de quem não dá
É o trabalho de quem não tem
Capoeira que é bom não cai
Se um dia ele cair cai bem

sábado, 26 de mayo de 2007

Un buen dia

24 de mayo. Ya soy parte del paisaje. Saludo a la gente como si fueran mis vecinos. Un dia me despierto con viento de tormenta, que por suerte no me volo' los lienzos. Salgo del cuarto y meencuentro con un ternero berrando en la puerta de mi habitacion. Esd temprano. Los flacos de purpura se ponen a recitar mantras antes de la hora del desayuno.
En el pueblo como mi plato de tsampa (harina de centeno con manteca y leche), tomo mi taza de te' y me pongo en marcha hacia el templo. Paso por los controles de seguridad para escuchar las enseñanzas del Dalai Lama. Habla en tibetano, asi' que no entiendo un pomo. Me siento a observar a la gente, a los ancianos haciendo girar su rueda de oraciones, a los niños haciendo reverencias, a turistas con sus rosarios (malas) esperando la oportunidad de ver a Su Santidad, y al numeroso grupo de purpurados en viaje de estudios.
Entre el publico veo dos caras conocidas: Celine y Chantal, dos francesas que conoci en la Saharia Amla Farm. Acaban de llegar de Nepal. Viajan con Jose', un luso-frances de voz serena que vino para estudiar yoga y medicina ayurvedica. Arreglamos para vernos despues de almorzar y los dejo porque empieza mi clase de cocina. Finalmente aprendo la tecnica para hacer momos en sopa. Si tuviese una camara, les habria sacado una foto.
Paso el resto de la tarde con mis amigos franceses, hablando de lo que hicimos y de lo que vendra', intercambiando impresiones e informaciones utiles. Chantal me regala un paquete de te' organico y Jose' me dice que mi aura es rosada. Supuestamente es algo bueno.
Al caer la tarde voy a mi clase de conversacion con los estudiantes tibetanos. Len, un californiano que tambien participa como voluntario, se pregunta como encontrar quien les patrocine los estudios a algunos refugiados. Por otro lado, el mismo anda con problemas economicos. Parece como poner el carruaje delante de los bueyes. Pero la intencion es buena.
Al terminar la clase me cruzo con una canadiense. Segundo dia que me la encuentro en el mismo lugar. Le pregunto si me acompaña para cenar. Luz de candelas, aire fresco y luna en cuarto creciente. Nada como terminar bien un buen dia.

domingo, 20 de mayo de 2007

Regreso a McLeod

Mcleod Ganj ya es casi como mi segunda casa. El 12 de mayo volvi' a hospedarme en el monasterio de Tsechokling y festeje' el buen funcionamiento de mi tarjeta de debito con una fiebre consumista. Ya he despachado 15 kg de libros y casi 6 kg de ropa por correo. Prefiero andar mas liviano, asi que todo lo que no me sirve para este viaje va de vuelta a casa.
Visite' nuevamente al medico tibetano y me receto' otros 10 dias de tratamiento. Una vez que termine de consumir esas bolitas de hierbas prensadas con gustos espantosos, solo me queda seguir la dieta en la medida de lo posible. Eso de no poder tomar cafe' y helado no me entusiasma demasiado.
En la libreria tibetana busque' informaciones sobre el yoga de los sueños, un antiguo tipo de meditacion practicado en Tibet antes de la introduccion del budismo. Siempre he sido bastante vago para esas disciplinas, asi que la idea de meditar en sueños, sin guias y sin moverme de la cama, me resulta sumamente interesante. Y al parecer esta' hecha a mi medida. Apenas llego a la libreria me encuentro con un par de libros sobre el tema apilados en la mesa de la secretaria.
Llevarla a cabo no parece muy facil. Cada vez que hago la prueba, termino dormido como un tronco pasados 5 minutos.
Aparte de comer y dormir (o meditar durmiendo), encontre' un trabajo voluntario para ocupar las tardes: dar clases de ingles a refugiados tibetanos. Gente joven que cruzo' los Himalaya de diversas maneras. Unos escaparon cuando un monasterio fue clausurado por el gobierno chino. Caminaban en general de noche, para no ser desubiertos por los soldados chinos. Tardaron unos 26 dias y en la ultima semana casi no tenian que comer. Pero consiguieron llegar a Nepal. Un campesino decidio' dejar Tibet por falta de trabajo. Para un tibetano, es dificil tener acceso a buena educacion y a un trabajo estable. Con el nuevo tren a Lhasa, los nuevos inmigrantes chinos, con mejor educacion y sin restricciones etnicas, son una dura competencia. Campesino pero no tonto, se las arreglo' para llegar en auto hasta la frontera con Nepal burlando los controles oficiales. Ahora espera su pasaporte y mejorar de salud para emigrar a Australia.
Ayer fui a ver "Richard gere is my hero", una pelicula tibetana hecha con dos mangos y con buen sentido del humor. Lo mejor fue ver a la gente riendose cada vez que reconocia lugares o personas de McLeod Ganj.
Y los dias pasan, y sigo sin ganas de ir a Delhi a buscar mi nuevo pasaporte y de tramitar mi nueva visa. Disfruto como crecen mi panza y mi agenda de contactos. Ventajas de compartir la mesa durante cada comida.

sábado, 12 de mayo de 2007

El rey de Kullu


5 de mayo. Paseo por Katrain. Las casas son de madera intercalada con piedras, techos de lajas, estructura de 2 pisos con balcones de madera sin cerramientos, a veces tallados con motivos locales. Entre las terrazas de cultivo se destacan coniferas desde hasta 20 metros de altura a veces atacadas de enredaderas. A la tarde llueve por un par de horas pero el resto del dia se esta bien. La temperatura es muy agradable y a la noche refresca. Paso el dia leyendo y cocinando.

6 de mayo. Almuerzo en un autodenominado restaurante italiano. Los penne parecen gnocchi y el menu en italiano no coincide con la descripcion de los platos en ingles. Pido un plato y me traen otro. Le aviso al cocinero de los errores y el dueคo viene a tomar nota. Un amigo vicentino les paso' las resetas y el intenta coparlas como puede. Dice que su amigo veneto piena venir un dia a ayudarle y que mientras tanto le manda por correo semillas y especias italianas. En el jardin del restaurante cultiva oregano, tomillo, albahaca y calabacines.

7 de mayo. Despues de una gran descompostura, tal vez producida por usar leche ordeคada en la comida, pase' un par de dias sentado en el trono intentando sentirme como el Rey de Kullu. Pero para decir la verdad, pase' un dia de mierda.

8 de mayo. Me mudo a Naggar, unos 500 metros cuesta arriba, del otro lado del rio. Es mas turistico y tiene mejor vista del valle y de las cumbres nevadas. Incluye una galeria de arte de una familia rusa, los Roerich, con cuadros expresionistas de los Himalaya, la gente y aldeas locales. La aldea tambien parece un buen lugar para comprar pashminas y shawls de Kullu y de Kashmir.
El elemento que me alquila un cuarto me pide que no le diga a los otros inquilinos que yo pago la mitad que ellos y me pide prestada una birome para escribir el telefono de su novia. Es bajo, tiene ojos a lo Homer Simpson, espacio entre los pocos dientes saltones que les sirven para escupir mejor y se las arregla para ser bigamo.
Mi cuarto es tranquilo. Se escucha el murmullo de una cascada, cantos de pajaros y muy de vez en cuando el paso de algun vehiculo motorizado. Tiene una terraza perfecta para desayunar mirando la montaคa. Camino montaคa arriba hasta el pueblo de Rumsu. Me sorprende como es que los campesinos y pastores se construyen grandes casas de dos pisos son antena satelital. Bueno, los materiales para la construccion son locales, la mano de obra no cuesta nada y en cada familia cuentan con uno o varios telares para tejer sus shawls. Tambien abunda la cannabis, aunque no vi a nadie cosechandola. Bueno, tal vez no es la epoca.

9 de mayo. En el castillo, residencia del rey de Kullu hace 5 siglos, un director de Bollywood filma algun pastiche sobre los tibetanos. Se supone que estan en lhasa, aunque la arquitectura del castillo y su templo hindu no se asemejan en casi nada a la cultura y geografia tibetanas. No creo que a los productores les importe mucho.
Todavia no me siento demasiado bien pero empiezo a hartarme de mi dieta de enfermo.

10 de mayo. Voy a Manali y me encuentro para almorzar con una amiga de Barcelona. Me invita con unos bifecitos de cordero con verduras saltadas. Rompo con la dieta vegetariana y mi estomago al parecer me lo agradece. Manali es un buen lugar para partir hacia algun otro, sea a ladakh a traves del paso de Rhotang, al Valle de Spiti o a los mas cercanos valles de Kullu y de Parbati. Hay un mercado tibetano importante, una escuela nepalesa y una estacion de descarga de hordas de turistas extranjeros y locales.

11 de mayo. Despues de almorzar chowmein y momo de cordero en un humilde pero excelente restaurate tibetano, con luz de candelas y esperando que pase la lluvia, imnicio el regreso a McLeod. Disfruto de la parte mas abrupta del valle que no pude ver a la ida porque era de noche. Me recuerda al valle del Urubamba por lo verde y profundo.

Foto: Castillo de Naggar (cortesia de Rebecca S.)

lunes, 7 de mayo de 2007

En el valle de Kullu

4 de mayo. Llego a Kullu demasiado temprano, asi que hago tiempo sentado hasta el amanecer. En Kullu pregunto por una granja organica de la que no he recibido respuesta y me dicen que vaya a Katrain, una aldea rural unos 18 km al norte de Kullu. Veo un aviso que dice "The Tree House Cottage" y pregunto si tienen cuartos disponibles. Termino egociando por una casa con baño privado y cocina en una chacra con frutales bastante alejada de la ruta principal. Me convidan con te' y cerezas recien arrancadas. Arrojo la mochila y dormito hasta la hora del almuerzo. Hago compras en los mercaditos locales y preparo mi primer almuerzo desde que termine' el curso de cocina.
La aldea es muy apacible: casas con techos de lajas, muros de adobe, piedra y madera, construccines de dos pisos y modernas en algunos casos, muchas chacras en la que trabajan sobre todo mujeres, muchos frutales: cerezos, manzanos, perales y ciruelos, huertas de verduras (repollos y cebollines) y pocos animales.
Las montañas del valle apenas superan los 3 mil metros, pero en algunas partes del valle ya se ven las cumbres nevadas que despuntan los 5 y 6 mil metros.
A la noche la chacra es tan oscura que cuando apago las luces no consigo verme las manos. Camino por la aldea, termino mi libro sobre budismo y ciencia y me preparo un te' con leche recien ordeñada. Esto es vida...

El medico tibetano

3 de mayo. Me cuesta dejar McLeod. En poco tiempo he conocido a muchas personas interesantes: Ali, el kashmiri que da clases gratis para hacer collares; las españolas buscavidas; Marcel, el rasta aleman cada vez mas compenetrado con la causa tibetana; Thierry y sus documentales de conscientizacion politica; Viviana con su hija adoptiva y su experiencia como cocinera vegetariana en El Bolson, como enfermera en Londres y como maestra en una escuela Krishnamurti en la que no le pagaron las vacaciones; Soraya, la profesora de kundalini yoga que fue a una escuela vecina a la mia; una chica llamada Sequoya que financia proyectos en paises de desarrollo; el guitarrista Giorgos y su dieta frugal; y muchos otros cuyos nombres no recuerdo.

A la madrugada quedamos con Jose', el venezolano-canadiense, para visitar al medico tibetano. El Dr. Yeshu no habla una palabra de ingles pero a traves de su interprete me comunica que tengo un problemita cronico que ya ha afectado a varios miembros de mi familia. Nada grave, salvo que me ha quitado el cafe', los dulces y las bebidas frias de mi dieta. Me queda la pasta (sin vino)y el sempiterno te'. Espero que cuando vuelvaa McLeod, en 10 dias, cambie un poco de parecer.

Hora de dejar el monasterio. Desde ayer los tibetanos andan preocupados y ya han anunciado un toque de queda para que los refugiados no salgan solos a la noche. Las tensiones entre tibetanos e indios ha aumentado desde que ayer anoche unos taxistas se pelearon con un par de transeuntes tibetanos. Respetan la orden del Dalai Lama de no responder a las agresiones y mantener la doctrina de la no violencia, pero tambien toman sus precauciones.

Despacho 5 kg de libros por correo para aligerar peso, ceno un plato de lasagna con Marcel y me subo al autobus para Kullu.

lunes, 30 de abril de 2007

De vuelta en el mundo real

26 de abril. Despues de desayunar, limpiar y ordenar las barracas, nos enfrentamos con el mundo real. Con los otros ex-estudiantes nos ponemos de acuerdo para almorzar en McLeod en un buen restaurante para intercambiar impresiones y direcciones. Despues de almorzar consigo hospedarme en un lamasterio que tiene cuartos disponibles. A la noche veo un documental sobre los atentados del 11 de septiembre, como para recordar la dura realidad. Se arma un debate despues de la proyeccion con gente interesante que prosigue en la terraza de un restaurante, con un buen plato de comida tibetana de por medio. Poco despues de la medianoche el restaurante cierra y la discusion acaba. Me ducho e intento dormir pero no puedo. Tal vez un efecto de tantos dias de meditacion.

27 de abril. Me levanto temprano con los canticos de los monjes tibetanos. Voy a meditar al centro por una hora y a la salida, con otros meditadores, decidimos caminar hasta una cascada local. paramos en un par de cafes para desayunar y apenas dos seguimos subiendo la montaคa hasta Triund, a unos 3 mil metros de altura. Volvemos a tiempo para ver la segunda parte del documental.

28 de abril. Epero que abran el paso para ir a Leh, pero no tengo ningun apuro en irme. Me cruzo todo el tiempo con los colegas de meditacion y nos juntamos para hablar, comer, hacer compras, caminar, visitar atracciones turisticas e intercambiar informaciones sobre clases de musica, joyeria o yoga, sobre actividades de los refugiados tibetanos y sobre consultas al medico personal del Dalai Lama que parece que es increible: con solo tomar el pulso y analizar la orina a simple vista provee un diagnostico preciso y una cura apropiada y de bajo costo.

Vipassana

15-26 de abril: Termine' mi curso de comida tibetana y subi' con mi mochila desde McLeod hasta el vecino pueblo de Dharamkot, a ver si conseguia ingresar en el centro de meditacion Vipassana. El curso exige una dura disciplina moral y un compromiso a mantener 5 reglas mientras dure el curso: no mentir (facil de cumplir dado que apenas podemos hablar con el instructor), no robar, no tomar ningun tipo de toxicos (ni alcohol, ni cigarrillos, drogas o estimulantes), no cometer actos impuros (mala conducta sexual durante la vida cotidiana) y no dañar ninguna creatura viviente. Despues del curso, se agregan dos reglas: aprender a dar sin esperar nada a cambio y mostrar gratitud siempre que podamos. El curso es gratis porque se supone que uno vive como un monje: de la caridad de ex estudiantes. Asi uno no puede exigir nada como si fuera un consumidor o un cliente.

Las rutinas del centro son mas rigidas que las de una prision: no se puede hablar con otros estudiantes, se prohibe fumar y el consumo de cualquier estimulante, no se puede tener ningun tipo de contacto fisico con otras personas, hay areas separadas para hombres y mujeres, no se puede portar ningun simbolo religioso ni realizar ningun tipo de rito, se prohibe usar cualquier otra practica de meditacion o disciplina mental, no se puede leer o escribir, ni mucho menos escuchar musica, silbar o canturrear, la dieta es vegetariana y la cena es apenas una taza de te' con arroz u otro plato ligerisimo.

La primera noche se presenta la tecnica e inicia la prohibicion de hablar. El lugar es muy agradable: un bosque con vista a las montañas, silencioso a no ser por los gritos y cantos de aves y de monos.
A las 4 de la mañana suena la campana para despertarnos y a las 4:30 ya estamos en el hall de meditacion. Uno de mis compañeros de cuarto rompe el silencio y se lamenta apenas oye el primer llamado a meditar: Porca putana! Efectivamente, un italiano.

La primera tecnica parece sencilla pero no lo es: concentrarnos en nuestra respiracion. Al minuto la mente esta' viajando y en lo que uno mas piensa es en seguir durmiendo. Estar sentado con las piernas cruzadas por dos horas tampoco es lo mas facil. Las piernas se duermen, las articulaciones empiezan a doler y uno no ve la hora de que suene la campana. A las 6:30 termina la primera sesion y procedemos a desayunar una papilla y te' con leche. A las 8:30 reanudamos la meditacion, almorzamos a las 11, descanzamos otra vez hasta las 13:30, cenamos a las 17 y a las 18 retomamos la meditacion, a las 20 escuchamos un discurso sobre la tecnica y despues meditamos hasta las 21. A las 21:30 se apagan las luces.

El segundo dia uno enfrenta la primera noble verdad del budismo: el sufrimiento. Uno no sabe ya como sentarse para sentir menos dolor. En el tercer dia la concentracion se afina: debemos focalizar en las sensaciones en la diminuta zona que va desde el labio superior a las narinas. En el cuarto dia empezamos con la tecnica de Vipassana, de introspeccion y observacion de las sensaciones.

El objetivo es observar las sensaciones del cuerpo sin reaccionar ante ellas: no hay que rechazar el dolor ni apegarse al placer, tan solo observar lo que siente el cuerpo. Todas las miserias humanas surgen de esta conducta. Cuando uno aprende a no reaccionar, las acciones pasadas de aferrarse al mundo sensible se manifiestan como dolor y se disuelven dando lugar al fin del sufrimiento. Mientras tanto, uno intenta concentrarse en la tecnica para no llorar de dolor. Cuando uno lo logra, empieza a sentir vibraciones o algo asi como un flujo de energia por buena parte del cuerpo. Pero si uno se apega a estas sensaciones la concentracion se pierde. Toda sensacion debe considerarse pasajera y debe ser observada como si ocurriera en el cuerpo de otra persona. Parece imposible, pero no lo es.

Se supone que es la tecnica que enseคaba Buddha a sus discipulos, que se perdio' en la India unos 5 siglos mas tarde y solo sobrevivio' en Birmania. Fue reintroducida en la India hace unas pocas decadas de la mano de un hombre de negocios hindu' que vivia en Birmania. Sufria de una especie de migrañas que ningun medico conseguia curar, ni especialistas en Suiza o Estados Unidos tuvieron suerte, hasta que
dio' con un instructor de meditacion en su propio pais. Ahora a esta tecnica la usan para reformar la conducta de presos en varias carceles en la India, aparentemente con muy buenos resultados.


Pasan los dias y el silencio no se rompe a no ser por alguno que otro bostezo, eructo o flato (esta ultima una tecnica preliminar a la levitacion), el llanto de alguna chica que no aguanta mas el dolor, los saltos de los monos sobre el techo, los tambores de alguna celebracion hindu' en Dharamkot o los fuegos artificiales para conmemorar el aniversario de la independencia de Israel.

El decimo dia aprendemos otra tecnica de meditacion y se rompe la prohibicion de hablar. Finalmente conocemos los nombres de las personas con las que hemos convivido por lo que nos parece una eternidad.

viernes, 13 de abril de 2007

Primeras impresiones de los tibetanos

13 de abril. Acabo de terminar mi primer leccion de cocina tibetana: he aprendido a preparar thengthuk y thugpa. La base es la misma: verduras reahogadas, agua, especias ligeras (cardamomo, anis y canela) y pasta fresca. Todavia no me ha enseคado a preparar mi plato favorito, que es el momo de cordero: una especie de niคos envueltos rellenos de cordero con cebolla y verduras servidos en una sopa de verduras. La comida no es ni salada ni picante. Mi estomago lo agradece.
Finalmente encuentro un lugar realmente tranquilo desde que deje' la granja organica en Rajasthan. Los tibetanos me han causado una muy buena impresion. Para empezar, no estan a los gritos llamandome "venga amigo, pase a ver mi negocio!" como hacen casi todos los vendedores en la India. No se la pasan preguntando de donde uno viene, hacia donde uno va, en que hotel esta' hospedado y otra sarta de cuestiones personales. Los articulos a la venta ya incluyen el precio, asi que uno no tiene que regatear sin tener una idea de cuanto cuesta. Es mas, no se necesita regatear. Los precios son justos. Y si uno sale sin comprar nada, no insisten ni miran con mala cara.
Ademas no gritan. Son amables y pueden hablar del largo viaje que hicieron para escapar de Tibet, esquivando los disparos de los soldados chinos y sin probar comida por 6 dias con la misma tranquilidad con la que podrian hablar de futbol. Miento, cuando hablan de futbol se les nota un cierto entusiasmo. Y que hablen de futbol en vez de criquet ya me hace sentirlos como muchachos del barrio.
Por las calles de McLeod Ganj, la aldea con nombre de highlander donde el Dalai Lama reside y dicta charlas, se ofrecen cursos de cocina, masajes, yoga, lengua tibetana, meditacion, auto-ayuda, acupuntura, astrologia, musica y otras artes. Hay para entretenerse. Y si no es por los cursos, basta despertarse y observar a los picos nevados que araคan los 5000 metros de altura, o caminar por el bosque hasta una cascada cercana, o ver el cielo estrellado desde el balcon de mi departamento.
A la hora de la cena, veo un tibetano con sus vestimentas de monje sentado junto a otro tibetano con un polar Patagonia, jeans y una camara digital en la mano. En un restaurante autodenominado italiano, dos tibetanas en remera y jeans toman los pedidos de pizza napolitana y lasagna di melanzane.
La vestimenta tradicional tibetana rehuye de los colores chillones y calidos de los saris indios. Prefiere los tonos frios, mas acordes con el clima de alta montaคa.
Sus rostros tienen rasgos muy marcados. Se asemejan en algo a los bolivianos o peruanos de la sierra por los pomulos salientes, o veces a los chilotes por las mejillas a coloradas. Si tan solo tuviera mi camara de fotos para retratarlos....

Escape de Nueva Delhi

10 de abril. Para estafadores y ladrones, Nueva Delhi tambien es la capital de la India. En el Bank of Baroda obtuve un adelanto de efectivo a una mala tasa de cambio, previo pago de una comision equivalente al 1% del valor sacado. De vuelta en el hotel obtuve un descuento cuando les dije que en otro hotel del mismo nivel la tarifa es un 15% menor. Acto seguido, me venden un pasaje de autobus a Dharamsala al doble del precio ordinario.
En el autobus el rosario de lamentos es largo. Comparto la cabina con otro estafado, que pago' para tener una cabina completa y tuvo que dividirla. En otro asiento un hindu se queja de que estafan a sus propios conciudadanos: a los extranjeros los estafan por mucho, pero a los turistas domesticos no dejan de cobrarles un sobreprecio sin mayores explicaciones. Hablan mucho de karma y por otro lado son las personas menos honestas que he visto. No les importa si en la proxima vida reencarnan convertidos en cucarachas.

domingo, 8 de abril de 2007

Felices Pascuas!

7 de abril. Ya tenia todo listo para dejar Nueva Delhi hasta que di con un pequeño inconveniente: la tarjeta de emergencia que me mando' VISA no funciona. La pruebo para pagar el hotel y no funcionaba. La probe' para retirar efectivo en un banco y nada. La pruebo para comprar algo y nada. Rechazada por partida triple.
Perdida toda la mañana, llamo a VISA para que me resuelvan el problema. Ok, me dicen que ahora la puedo usar sin problemas. Vuelvo al hotel para pagar, pero nada. Supongo que tardara' unos minutos para actualizar el sistema. Almuerzo y pruebo otra vez. Nada....
Llamo otra vez a VISA y me dicen que es un error en la tarjeta y que el sistema no puede leer bien los datos. En ese caso, tengo que solicitar otra tarjeta. Y esperarla en Delhi?!!!! Cazzo....
La otra posibilidad es que me den un credito de emergencia. Perfecto, salvo que los bancos acaban de cerrar y no abren hasta el lunes.
Paciencia. La montaña me sigue esperando. Paso el fin de semana entre el hotel y el cibercafe'. Los 36 grados que hace a la tarde no me dan ganas de moverme demasiado.

jueves, 5 de abril de 2007

Lo bueno de lo malo y lo malo de lo bueno

5 de abril. Pasada casi una semana del maldito incidente en el tren, empiezo a sentirme bien y a pensar en positivo. Para empezar, ahora cargo apenas una mochila y ya no debo preocuparme ni dedicar tiempo a sacar fotos y a bajarlas a un CD. Estoy en la India, asi que es el lugar justo para practicar la doctrina del desprendimiento. Nada de aferrarse a las cosas materiales. De ahora en mas, lo que cuenta es aprovechar el momento y vivirlo con intensidad. Si es posible, en un lugar confortable, rodeado de algun paisaje espectacular y con un buen plato de comida sobre la mesa. Bien, confieso que no tengo mucha madera de budista.

De hinduista, tampoco, aunque entre las muchas escuelas hinduistas se pueden sacar buenas ideas. Ahora leo sobre el shaivismo en Cachemira, una escuela hindu del siglo X con muchas ideas que recuerdan a veces a Hegel, a veces a la fenomenologia. Me ha gustado el concepto de la diversidad como simbolo de la libertad. El espiritu es creativo y se manifiesta en una multiplicidad de formas. Sin diversidad, si todo fuera una ilusion y todos fueramos lo mismo, entonces no habria libertad. No me parece una proposicion compatible con el sistema de castas o con la condena de las viudas segun las leyes de Manu, de los cuales todavia quedan resabios (ver por ejemplo la pelicula 'Water'). Tampoco es compatible con el principio de igualdad sancionado en la constitucion india gracias al Dr. Ambedkar.
Otro punto interesante de esta escuela shaivista es la relacion entre doctrina y practica: el objetivo final es una experiencia de comunion con el espiritu universal, no tanto la pura discusion teorica o las practicas rituales desprovistas de significado. Estas ultimas me parecen las mas practicadas en la India: puras supersticiones mas o menos coloridas.
Actualmente tambien existe en la India un tipo de hinduismo intolerante, fundamentalista como dirian algunos, al parecer bastante activo en el campo politico. No olvidar que a Mahatma Gandhi lo asesino' un fanatico hindu' y que la nacion fundada por un pacifista es hoy una potencia nuclear. De las antiguas tradiciones, algunos hacen uso de la peor parte.

martes, 3 de abril de 2007

Yendo de la cama al living

3 de abril. Tengo que esperar para que me den un pasaporte nuevo y mientras tanto intento conseguir credito de alguna manera. Mi hermana-madre me ayuda y aconseja permanentemente y el resto de la familia me llama todas las noches para ver como estoy. No me puedo quejar. El resto del tiempo lo paso haciendo llamadas, comiendo, leyendo las noticias por la red o uno de los dos libros que todavia llevo conmigo, mirando peliculas que no habia visto, o documentales sobre los Tuareg o sobre la jungla del Congo.
Hoy almorce' con un grupo de italianos. Una ya ha pasado por la experiencia de ser robada en este pais. Un español sentado en otra mesa se lamentaba de como los indios nos estafan permanentemente aunque sea en pequeñas cantidades: se ensucian a veces por menos de 10 euro cents. En Nepal tuvo la misma experiencia y no se contuvo: termino' golpeando al chofer de un bus. Dice que a el lo estafaron y que encima fue el el que paso' la noche en una carcel de Khatmandu. Ahora tengo a otro tipo al lado, un venezolano que esta' por perder la visa a la India y busca desesperadamente soluciones. No estoy solo en la desgracia.
Espero que por medio de la oficina de mi empresa me puedan adelantar un poco de dinero para moverme por aqui hasta que me den mi nueva tarjeta. Si todo sale bien, ya el lunes que viene podre' estar al pie de los Himalaya.

lunes, 2 de abril de 2007

Noticias de un alma caritativa

Acabo de hace una donacion involuntaria a parte del pueblo indio:
camara de fotos con imagenes de este pais y del viejo mundo, las
cartas a los amigos y a la familia que no hice a tiempo de botar en el
correo, mi pasaporte y otros documentos para que se acuerden siempre
de mi, anteojos de sol que el reflejo es muy fuerte, un sombrero para
que puedan seguir trabajando bajo el sol abrasador, los anillos y
joyas que compre' para los amigos en Kashmir, como para que aprecien
el arte de una region ocupada militarmente por el ejercito indio,
mucha plata en terminos relativos, tal vez el sueldo de un año de un
indio de clase media o todo mi presupuesto para este viaje, el celular
que traje para llamar a mi familia, como para que puedan estar mas
comunicados, la victorinox con sus mil funciones practicas, hilo
dental, cepillo y pasta de dientes para que mantengan la dentadura
sana, y una birome para que escriban, si es que pertenecian a la mitad
del Estado de Bihar que tiene esa capacidad.
Vine a la India a buscar una experiencia diferente y con seguridad la
he tenido.
Lo importante es que en estos casos uno se da cuenta de las cosas
realmente importantes: la salud, la familia, los amigos y la propia
capacidad de lidar con estos pequeños percances de la vida.

El relato es el siguiente: apenas me subo al tren en Patna con destino a Darjeeling, coloco mi mochila grande sobre la litera, luego el bolso de mano, luego me subo a la litera, acomodo la mochila grande mientras el bolso de mano queda entre mis piernas. No senti' nada pero apenas me doy vuelta el bolso de mano habia desaparecido. El vagon esta' lleno de gente cuando no deberia haber tantas personas. al fin y al cabo, solo hay lugar para pasajeros con reserva. Grito 'Police! Police!" pero nadie se inmuta. Le aviso a un guardia pero tampoco se mueve. Me dice que baje y haga la denuncia en la oficina de la policia que hay en el primer anden. Bajo con mi mochila grande y hago la denuncia. Mientras tanto, mi tren parte. Me toman la denuncia pero no veo que nadie se mueva demasiado. Sera' la policia complice de los ladrones? Tengo que volver a Delhi para tramitar un nuevo pasaporte. Me prestan dinero para llamar por telefono: mi hermana-madre se encarga de bloquearme las tarjetas de credito y avisar al resto de la familia. Que' haria sin ella. Espero mi tren a Delhi en compañia de oficiales del ejercito. El que tengo a mi lado dormita. Yo mientras tanto mato mosquitos: 43, 44, 45 mosquitos. Hace calor. Compro una botella de agua y espero mi tren a Delhi hasta las 3.30 de la mañana. Sigo matando mosquitos: 88, 89, 90... Finalmente llega el tren y me subo. Me acuesto en la litera abrazado a mi gran mochila. Me saco las zapatillas, las meto en la mochila y la cierro con candado. Duermo con un ojo solo. Al dia siguiente una familia que viajaba cerca mio me convida para comer. 20 horas mas tarde llego a la estacion de Delhi. Busco un buen hotel, explico que me han robado todo y me dejan registrarme sin pagar. Como algo, me ducho, miro algo de television y me desplomo sobre la cama.

Por la senda de Buda


29 de marzo. Gautama era un tipo muy practico. Encontro' la iluminacion mientras meditaba bajo un arbol. Si hubiese meditado bajo el sol abrasador de la India, antes de la iluminacion habria entrado en estado de ignicion. Las temperaturas ya sobrepasan los 35 grados y debo apurar el paso hacia las montañas.
Despues de Sarnath, el lugar donde Gautama predico' su primer sermon, me dirigi' hacia Nalanda, la antigua universidad del S. VI y ya centro de conocimiento en la epoca de Buda. Es unos 5 siglos mas antigua que la Universidad de Bologna pero no puede jactarse de seguir activa. Fue destruida siete siglos mas tarde y hoy solo quedan sus ruinas. Los guardias supuestamente controlan que no haya saqueos pero no los noto muy eficientes. He visto niños que jugaban dentro de los viejos edificios golpeando ladrillos contra los muros y practicando otros actos de vandalismo. Un vecino de la zona me mostro' su coleccion de restos arqueologicos. Piedras talladas hace mil años guardadas en bolsitas de polietileno sin el menor cuidado.
Pase' rapidamente por Rajgit y termine' en Bodhgaya, gran centro de peregrinaje con nuevos templos de cada gran nacion budista: Camboya, Tailandia, Myanmar, Japon, Bhutan, Sikkim, etc. En esta pequeña aldea conviven turistas, monjes budistas y campesinos pauperrimos, campos sembrados y un paisaje casi desertico. Con la cantidad de mosquitos que he visto, no se' como hacen los monjes para meditar...

miércoles, 28 de marzo de 2007

Por las huellas de Gautama

27 de marzo. Mi estomago no anda demasiado bien asi que he empezado un regimen a base de sopa de pollo con arroz y verduras. Al parecer funciona. No se' si tiene bases en la medicina ayurvedica pero es lo que mas se parece a la sopa de la abuela.
Voy tras las huellas de Gautama y a la aldea donde predico' su primer sermon: Sarnath. No soy budista pero cuando voy al baño medito sobre el fluir de la vida y me siento en la via de la liberacion.
Volviendo a Sarnath, el templo que conmemora el primer sermon de don Siddhartha (Sid para los amigos) es de epoca moderna. Lo hizo un tipo de Sri Lanka para revitalizar el alicaido budismo en India. Incluye unos frescos sobre la vida de Sid pintados por un artista japones. Pero lo mas interesante es el templo jainista y el museo arqueologico. En este ultimo se expone el pilar con 4 leones del emperador Asoka, que fue adoptado como escudo nacional indio, buenas estatuas encontradas en la zona desde la epoca Maurya (S. III-II A.C.) hasta el declinio de la ciudad por el siglo XII cuando los musulmanes turquicos saquearon la ciudad. Los mismos que destruyeron la universidad de Nalanda porque no tenian un ejemplar del Coran en la biblioteca. Que' le hubiera costado a la Universidad conseguir uno...

domingo, 25 de marzo de 2007

De Khajuraho a Benares


23 de marzo. Khajuraho es pacifica, relativamente limpia, tiene veredas en las calles y vendedores irritantes a la caza de turistas. No he visto gente vomitando o haciendo sus necesidades en la calle como en Delhi o en Agra. Hasta barren las calles y tienen unas rutas arboladas a la salida de la ciudad con puestos mas cuidados. El turismo puede arruinar el encanto del lugar, pero Khajuraho me gusta tan turistica como es.
La cocina es bastante internacional. Gracias al consejo de mi amiga Laura S., almuerzo en un excelente restaurante italiano: Mediterraneo. Toco el cielo con las manos, o mejor dicho, con cuchara y tenedor.
Si los indios son poco confiables, sobre todo a la hora de los precios, aprovecho para confundirlos. Cada vez que me preguntan de que pais soy, de donde vengo y adonde voy, les doy una respuesta diferente. Pero no hay caso, insisten en hablar conmigo aun cuando no consiguen venderme nada.

24 de marzo. El largo tren nocturno entre Mahoba y Benares (o Varanasi) es interminable. Subo luego de una larga espera en la estacion de Mahoba, con cortes de luz frecuentes y en compañia de una pareja de franceses. El tren sale a las 00.45 y llega despues de las 11. Un taxista nepales me lleva al hotel que le indico pero no tienen mas cuartos. Consigo otro hotel cercano cerca del Ganges con un baño mas que decente, tranquilo y sin mosquitos. Presencio los festivales religiosos sobre el rio, me cuelgo hablando con una israeli y ceno en un buen restaurante.
No me parece una linda ciudad, pero tiene su encanto. Las calles cerca del Ganges sn un laberinto del cual solo consigo salir preguntando. Los turistas de bajo presupuesto son mayoria. Muchos usan vestimentas locales. Algunos vienen a practicar yoga, estudiar hindi, meditar o aprovechar los masajes que ofrecen por unas pocas rupias. Los restaurantes tienen buena onda y buena gastronomia. Buen lugar para extraviarse sin problemas.

Foto: en una aldea a las afueras de Khajuraho

De Orchha a Khajuraho


20 de marzo. Hago un horario solar. Al alba me despierto y ya toda Orchha, salvo algunos turistas, se encuentra en movimiento. Tomo unas tazas de te' y empiezo a caminar por los templos. Los santones a veces me saludan, otras simplemente se dirijen hacia al rio para sus abluciones matutinas. Luz del alba, una especie de ceibo florecido, vacas pastando, peregrinos de un lado para otro, ni un turista a la vista. Camino por los templos, entro en ellos sin control de ningun tipo. Al parecer el ticketero duerme. Camino entre los campos de centeno entre templo y templo. El sol sale catapultado al cenit y ya a las nueve esta' alto y radiante. O sea, hace calor. Lavo ropa y salgo a almorzar. Ya se ven turistas por todos lados. Duermo una siesta y salgo cuando baja el sol sobre los templos. A la noche siguen los canticos religiosos. Los cortes de luz nos dejan apreciar las estrellas y la medialuna. Como hasta decir basta. En un restaurante preparan moussaka de berenjenas y torta de chocolate. Nada autoctono, pero mi estomago lo agradece.

21 de marzo. Otra vez al alba para terminar la vuelta por los templos. Los ticketeros duermen dentro del palacio principal y el portero del hotel de lujo que ocupa un sector del palacio me sirve de guia y me abre las puertas de las salas pintadas. Cuando el ticketero se levanta, le pago la entrada. Recojo mis cosas en el hotel y voy a Khajuraho, a visitar los templos del siglo X con sus figuras altamente eroticas. Y que venden por la calle? Ejemplares del Kamasutra. No tengo con quien practicarlo, asi que me dedico a los placeres del estomago.

22 de marzo. Sigue la festividad hindu', asi que en los templos me cruzo con una romeria de fieles en saris multicolores. Extaño ver los contrastes: en las peliculas de Boliwood no se ve ni siquiera un beso y en la calle muchas mujeres se cubren sus rostros y las parejas apenas si se tocan, pero en los templos hay figuras que podrian ser consideradas XXX.
Cuando sube el sol llega la hora de comer y de dormir la siesta. A la tarde alquilo una bicicleta y me olvido de los templos. Me divierto mucho mas pedaleando por la campiña, a saludar campesinos y disfrutar del paisaje entre praderas y colinas.

Foto: portico de elefantes en Orchha

En el corazon de la India


19 de marzo. Por primera vez me subo a un tren en este pais. Hasta Gwalior, viajo sin problemas. Paso la mañana entre el fuerte mogul, las viejas deidades hindues labradas en la montaña y algunos palacios del 1600-1700, almuerzo con calma y tomo el segundo tren, esta vez a Jhansi. Tren local, gente local. Unico turista sentado sobre su mochila cerca de una puerta siempre abierta. Hace calor, pero el aire que entra alcanza para los 200 pasajeros de mi vagon. Lo bueno de viajar en tren es que no se escuchan bocinazos y suele ser mas rapido. Lo malo: bueno, demasiada gente.
En Jhansi temino mi Sprite de 2 lts y evito un nuevo viaje tan populoso. Visito el fuerte local y tomo un taxi a Orchha, sin otros pasajeros. Orchha es pequeña y tranquila. De mi hotel se ve uno de los palacios principales al caer la tarde. Pocas calles, pocos bocinazos, bastantes vacas, muchos templos y palacios y el resto son campos sembrados. Intento ver lo que como entre corte y corte de luz. El resto de la ciudad se prepara para un festival religioso al inicio de la primavera. Suena el nombre de Shiva por los altoparlantes y el mercado principal vende polvos coloridos. Unas mujeres esparcen agua de flores sobre los animales. Duermo mientras los mosquitos me lo permiten.

Taj Mahal, Taj Mahal....


17 de marzo. A la noche llego a Agra y me hospedo en el primer hotel razonable que encuentro cerca de la terminal. Empiezo a extrañar la granja. Como buena ciudad de la India, Agra es fea, sucia y ruidosa. Al menos como bien.

18 de marzo. Me levanto poco antes del Alba para ir al Taj Mahal. Canturreo la cancion homonima de Jorge Ben hasta que el rickshaw me deja en una de las entradas.
Lo primero que me impacto' fue el precio de la entrada. Los indios pagan 20 rupias; los turistas: 750. Un poco mas de 12 euros. Atravieso el segundo portal estilo mogul y ahi lo veo: imponente y blanco como Sacre Coer en Montmartre. El canal esta' seco, asi' que nada de fotos con reflejos. Bueno, siempre hay algun charquito a mano.
Si, es tan impresionante como dicen, y al alba parece escenografia pintada de una pelicula de los años '30. El problema fue a la salida. Del silencio del parque y los aromas florales a los bocinazos y pestilencias de siempre. Pase' rapidamente por el fuerte de Agra, almorce' y volvi' al hotel a refugiarme del ruido y del calor hasta que bajase el sol.
A la tarde fui a Shikandra a ver el bello pero descuidado mausoleo de Akbar, uno de los reyes mas iluminados de la India. Intento' fundar una nueva religion sincretista, pero su corte ignoro' sus innovaciones. Su nieto construiria el Taj Mahal, por amor a su fallecida princesa o por pura vanidad. Y luego los ingleses destronaron a los mogules y se llevaron casi todo lo que pudieron.

Foto: cortesia de Rebecca S.

De vuelta al mundo urbano

Despues de preparar el segundo kunapa, decidi que ya habia aprendido lo suficiente y que era hora de volver a la civilizacion. Los ultimos dos dias fueron tranquilos. Solamente quedabamos 4 huespedes. Binod nos animo' sacandonos a comer. La primera noche fuimos al palacio Samode en Jaipur. Cena con candelas en un patio interior, abundante variedad de platos no vegetarianos absolutamente deliciosos, musica en vivo y guia por las salas del palacio. Unos niños cantaban nuestros nombres (a cambio de una propina, obviamente). De postre, un plato de helado, tortas varias y pannacotta. Un te digestivo y vuelta a la granja. Eso es vida.
Para mi ultima noche salimos a comer a un puesto en la ruta con Binod, su familia y un par de sus empleados. Otra vez comimos como maharajas. A la vuelta Binod cambio' el repertorio musical. En vz de Abba, musica country y Mozart, pasamos a musica clasica de Assam, algo de Boliwood y otros ritmos mas autoctonos.
El sabado 17 me despedi' con calma de todo el mundo. Unos amigos de Binod me dieron un aventon hasta la estacion de Jaipur. Eran dos nuiños y un adulto, Hagwa, al que uno de los pequeños cargaba porque su mujer lo dejo' por el lechero. Me dijo que si pasaba por Patna lo podia contactar. Me dio su email: Hagwa_went_away_with_the_milkman@hotmail.com. Sospechando que no era el correcto, se lo pedi' nuevamente.
Solo otra vez. En a estracion espere' el omnibus a Agra. Empieza a hacer calor.

viernes, 23 de marzo de 2007

En Saharia Amla Farm

8 de marzo. A unos 22 km de Jaipur se encuentra la granja organica Saharia Amla del Sr. Binod. Se supone que puedo trabajar unas horas a cambio de casa y comida.
Apenas llego, me encuentro con dos huespedes con problemas estomacales. No parece una buena señal, pero la comida picante tiene sus efectos colaterales.
Me ofrecen te' y me indican donde hallar al Sr. Binod. Estaba trabajando en una parte de la granja con otros 8 huespedes y varios trabajadores locales. El primer dia no hago mucho, salvo comer, hablar con todo el mundo, beber te' y seguir hablando y comiendo.
La granja es tranquila. El principal producto es amla, un fruto parecido a la ciruela pero muy amargo, usado en la medicina ayurvedica. Tienen una piscina que se mantiene limpia gracias a las semillas de neem, otra planta medicinal. Examino las fuentes que hay cerca de la casa y para mi asombro no hay larvas de mosquito. Ahi me empiezo a interezar mas por la produccion organica.
El unico fertilizante que usan es el kunapa, un caldo de bacterias hecho con deshechos de las carnicerias, agua servida con detritos vegetales, bosta y orina de rumiantes. Se coloca en grandes tanques (de unos 100 litros calculo) y se entierran en fosas por uno o dos meses. La mezcla fermenta y se descompone en 5 elementos. Se usa en cantidades minimas, pulverizado sobre las plantas o vertido cerca de las raices.
El Sr. Binod es un tipo muy particular, al parecer muy practico. Ve lo que funciona y lo usa. Cuida bien de los huespedes, nos presenta a otros practicantes de metodos de agricultura no agresivos, organicos o como se llamen, nos explica sus metodos, nos pregunta nuestras opiniones y nos deja bastante tiempo libre para pasear por la granja, tomar te' en una pulperia local cerca de las vias del tren a la que bautizamos "The Railway Cafe", para pasear y disfruntar de la apasible vida campestre. Binod tambien cultiva te' organico en Assam. Lo he probado y es excelente. En una de esas me doy una vuelta para ver que' tal es.

Entre Jaipur y Amber


Jaipur es bastante menos ruidosa y mas caminable que Dehli. Visite' un par de palacios de la epoca mogul y me perdi' por las calles de la ciudad rosada. En un negocio me invitaron te', a almorzar y a llevarme a pasear a la noche. Muy amables hasta que me ofrecieron que llevase joyas a Europa por la modica suma de 10 mil euros. Le dije que lo pensaria y les responderia al dia siguiente.
Al dia siguiente me fui tranquilamente a Amber, a visitar la vieja capital de Rajasthan. Muy linda y muy turistica. La pase' mejor caminando por las calles de Amber, sin turistas a la vista. Un niño me hizo de guia por los templos hindues. Finalmente me mostro' la parte mas interesante de la ciudad segun su parecer: el establo de su casa y sus dos vacas. Lastima que son sagradas y no se comen.
Volvi' a Jaipur a caminar otra vez por las calles mas tranquilas de la ciudad. Gente tomando te', examinando tejidos en los emporios textiles, esculpiendo piedras y escupiendo (otra tradicion local).
Demasiada vida urbana. Al dia siguiente decidi' irme a una granja organica, bien lejos de los bocinazos y de las ofertas inescrupulosas.

Foto: Rebecca S.

lunes, 5 de marzo de 2007

De Srinagar a Jaipur

2 de febrero. La lluvia sobre el lago fue nieve en las montañas. Aun no se acaba el invierno. Finalmente amanece soleado y Ali me conduce a las montañas a 40 km de Srinagar. Visitamos unos viejos tenmplos hindues y cruzamos a unos campesinos gitanos por el camino. Dos niños, Akhtar y Gunmir, me guian por un sendero de tres horas hasta un puente de madera, apenas para aprovechar la tarde.

3 de febrero. Otra vez amanece con lluvia pero para despues del desayuno. Visitamos las mezquitas de la ciudad y los jardines mogules. En una cooperativa de artesanos me explican como se fabrican las alfombras y como apreciar la calidad de cada una. El secreto consiste en la cantidad de puntos por pulgada cuadrada. Cuantos mas puntos, mejor la calidad. Basta contarlos, como a los pixels de una fotografia.

4 de febrero. Dia de compras. Hice lo que no queria hacer: comprar regalos al principio del viaje. Lo bueno es que no pesan mucho y tengo una cosa menos de que' preocuparme. Quien sabe cuando volvere' a Kashmir, si es que vuelvo algun dia.

5 de febrero. Vuelo de vuelta a Delhi y me voy de la ciudad lo mas rapido posible. Me tomo un bus ejecutivo a Jaipur. En el camino nos cruzamos con vacas, perros, paseantes suicidas, camellos y otras alimañas. En un momento nos encontramos con un congestionamiento de camiones. No hay problema. Vamos de contramano por unas cuantas cuadras hasta que volvemos a nuestro carril. Al borde del camino tambien empiezo a vislumbrar, aunque sea de noche, a la India mas pobre, mas rural, mas sucia y aun asi sonriente.

Llueve en Srinagar

1 de marzo. Llueve. Dedico los primeros tres dias en el hotel-bote a comer y a dormir. Con Rafiq, el hijo de lio, hablamos un poco acerca de todo. El es el gerente de la familia, el que maneja el hotel, contrata excursiones a la montaña y exporta te'. Cita a Eqbal Ahmed en persa: que si hay un pariso sobre la tierra es aqui, es aqui, es aqui. Kashmir parece un lugar fantastico, salvo por los problemas politicos. Al parecer luego de la particion de la India les prometieron el derecho a la autodeterminacion pero se la terminaron dividiendo entre la India y Paquistan.
Rafiq me invita a que me sienta como en su casa. Su hijo de 6 años juega conmigo a al cricket (o al menos lo intentamos), su mujer me sirve te' verde con canela y cardamomo y galletitas de almendra. La comida consiste en verduras cocidas, queso de montaña con salsa y arroz. Lo que para ellos no es picante para mi lo es bastante. Lo mas picante que comen son unas verduras de hoja con chile que son nitroglicerina pura. Comen con la mano, apretando el arroz con las verduras y el queso formando unos bollos. Despues se chupan los dedos y se lavan las manos con agua sobre el plato en el que comen. Yo prefiero la cuchara y la servilleta.
A las 5 de la matina me despiertan las llamadas a rezar desde la mezquita mas cercana. Despues de la plegaria, vuelven a dormir hasta una hora mas razonable.
Yo ni me animo a salir de la cama antes de las 10. Permanezco bajo las 5 cubiertas de acrilico coreano, un toque nada autoctono en el barco de madera tallada.
Rafiq se queja de las influencias occidentales en la moda y en la musica. No le gustan los Rambo locales, la violencia en la television, la musica remixada, la perdida de los valores tradicionales. Ahora, tampoco reniega de la tecnologia y dista de ser un extremista. Dice que hay un Dios aunque no importa que religion se practique. Que no hay que generalizar que Estados Unidos tiene la culpa porque conoce estadounidenses que son excelentes personas. La culpa es de la codicia humana.
La lluvia me permite pasar mas tiempo con la familia y disfrutar de la paz entre el lago y las montañas. Buena decision despues de haber pasado una noche infernal en Delhi con los interminables bocinazos. Que en la India hay dos leyes de transito: manejar del lado izquierdo y tocar bocina a mas no poder. En el lago de Srinagar, apenas se oyen los remos...

En Kashmir

27 de febrero. Lo primero que hice despues de paser por Delhi es ver a donde escaprme. Mejor empezar por un lugar menos caluroso y pobre. Pregunte' por destinos al norte y me recomendaron Srinagar, al pie de los Himalaya. Que asi sea.
A la hora del almuerzo aterrize' en la capital de Cachemira. Llovizna. Tengo que llenar un formulario y buscar al tipo del hotel donde tengo reserva. Hay soldados por doquier. Un cartel dice que el año pasado hubo 850 victims fatales por atentados con granadas. Veo a un turista cargando sus esquies contento de probar la nieve sobre los Himalaya. Bueno, no debe ser tan malo.
Mi guia hasta el hotel es Ali, un viejo guia de montaña que supuestamente estuvo con Heinrich Harrer en el Nanga Parbat. Por lo que fuma, dudo que ahora lo podria hacer. Tiene 55 años y habla ingles bastante bien. Cuando le explico a donde quiero ir en el libro que tengo, me doy cuenta de que es analfabeto.

Namaste

26 de febrero. Despues de haber visto Babel en el avion y desayunado las 3 de la maniana, finalmente arrivo a Delhi. La primera pregunta es: y ahora que'. Es demasiado temprano para hacer cualquier cosa, asi que me decido por ir a un hotel y dormir. En el camino veo un poco de Nueva Dehli. La primera impresion es que es horrible. Compite con San Saaalvador para ser la capital mas fea en la que estuve. No se ve tanta pobreza y suciedad en la calle como me imginaba pero dista de ser el paraiso. De cualquier manera, a la tarde lasa ruinas mogules me convencen de que vale la pen pasar al menos un dia en la vieja Delhi.
A la hora del almuerzo me encuentro con un grupo de brasileños sentados en la mesa de al lado. Son dos musicos de un grupo de afroreggae y una trabajadora social carioca invitados por una ONG india, segun parece. Uno de los musicos pregunta si vale la pena ir al Taj Mahal, que al fin al cabo el vino a trabajar y no de paseo. Es que se entero' que son como 5 horas de viaje en el tren nocturno.

jueves, 22 de febrero de 2007

Ultimos preparativos para la India

18 de febrero. Me despido de Madrid, de Paloma, de mis amigos en esta ciudad, de los apenas nacidos como Pablito (el bebe de Luca y María José), del rey de los tallarines (un restaurante chino de mal aspecto pero de excelente cocina), del carnaval, del agradable invierno madrileño.

19 de febrero. Vuelvo a Milán a preparar la mochila. No he podido encontra quién me hospede. Pruebo suerte con mis colegas de oficina. Me ofrecen un cómodo sofá con cena incluída. Una buena ama de casa. Miramos una película de baile mientras ella se pone a planchar.

21 de febrero. Cambio de sofá. En casa de Akil y de Clo cenamos con una de las botellas de syrah español. El domingo que viene parto para Delhi y ya no me queda mucho para hacer: una cena y un almuerzo con amigos, una visita a mi prima Cristina en Tirano, guardar la valija, preparar la mochila y los documentos necesarios, anotar los contactos de un agroturismo en Jaipur, saludar y hacer el check-in en Malpensa. El lunes que viene amaneceré en el aeropuerto Indira Gandhi.

De Toledo a Madrid

10 de febrero. El sol nos invita a caminar, pero nos la tomamos con calma: desayunamos, damos unos pasos desde el Alcázar a la Catedral, juntamos coraje y pagamos los 6 euros de entrada, Recuerdo una pareja de españoles en Sarajevo quejándose por tener que pagar la entrada a una mezquita. Que las mezquitas, al igual que las iglesias, deberían ser gratis. Y que Dios pague para restaurarlas. Ya bastante que la iluminación es gratuita durante el día.
Tarde apacible. Apreciamos los santos de Theotokopoulos (El Greco para los amigos) y la vista de los alrededores desde la judería. Paloma, para variar, saca un par de fotos de tarjeta postal.
La elección para el almuerzo no fue la mejor. La de la cena en cambio nos salvó la noche. En la vinoteca Alfredo nos recibieron con una sonrisa, unas buenas copas de syrah Finca Antigua de Cuenca, pan casero y un par de tapas excelentes. Los detalles importan y mucho. La calidad del pan, la elección del vino y el programa para hacer la digestión: que vayamos al Círculo del Arte a bailar, como dentro de una iglesia y con la misma paz, en un bar de pueblo y en uno cubano a terminar la noche con flamenco fusion y otros ritmos.

11 de febrero. No dimos con la corona de Leovigildo pero en el Museo Santa Cruz encontramos bastante arte visigodo con buenas explicaciones. Llovizna y es domingo. Volvemos a Madrid con un par de botellas de syrah en la valija.

14 de febrero. No hace frío en Madrid. Paso a buscar mi visa para la India y almuerzo con Paloma cerca de su trabajo. A la tarde vamos a la muestra de Escher, fascinante para un pintor que no era matemático ni usaba computadoras.
Fátima, la coinquilina de mi amigo Jose, me ha prestado un libre del ecnomista Amartya Sen: “The argumentative India”. De cómo les gusta hablar a los indios y explayarse sobre casi todo: desde el discurso más largo en las Naciones Unidas (9 horas y media) hasta el más extenso canon clásico (unas 8 veces la Ilíada y la Odisea juntas), de incluir corrientes religiosas ateas, de haber invetado la numeración decimal, disertado sobre la gravedad un milenio antes de Newton o escrito un tratado de realismo político un milenio antes que Maquiavelo, o sobre la tolerancia religiosa y racionalidad de los empreadores Asoka (budista) y Akbar (musulmán), de la actual toleancia religiosa y de los menos tolerantes nacionalistas hindues.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Del nuevo al viejo mundo

4 de febrero. Paso de una ciudad donde se habla bastante castellano a otra en la que se escucha poco inglés: Madrid. Estoy de vuelta en el viejo mundo. Espacios compactos, una extensa red de transporte público, gente por todos los rincones a todas las horas, arte e historia a la vuelta de la esquina y por cierto, todo el encanto de un mundo más que imperfecto.
Paloma me espera en el aeropuerto. Cálida bienvenida. Alex me abre la puerta de su casa y continua durmiendo. Ya es mediodía pero al parecer se ha acostado a las 7 de la mañana. Dejo mis cosas y salgo a almorzar con Paloma en “Emma y Julia”. Nos recibe la moza patagónica que trabajaba en el Masaniello, el restaurante de enfrente. Comer, pasear, dormir.

7 de febrero. Me cuesta levantarme temprano. Sigo con jet lag. Llego a la embajada de la India poco antes del cierre para tramitar mi visa de turismo. Sólo tengo que esperar una semana. Salgo a almorzar y vuelvo a casa a dormir la siesta. Sigo con la rutina semanal: comer, pasear, dormir.

9 de febrero. A Toledo con Paloma. Nos subimos al AVE, acomodamos los abrigos y el equipaje, miramos por la ventana y al rato escuchamos por los altoparlantes: “Bienvenidos a Toledo”. Si será rápido.
Linda estación en estilo neomudéjar. Tomamos la ciudad por asalto, arrastrando la valija de Paloma al otro lado del Tajo. Esa manía que tienen las mujeres de cargar peso aunque sea por dos días. Prosigo con la rutina de siempre pero en otra ciudad: comer, pasear, dormir.

miércoles, 7 de febrero de 2007

It's (not) a free country

1 de febrero. Es cierto que se pueden conseguir buenas ofertas, pero en Estados Unidos hay que pagar por casi todo. Cerca de la Ocean Drive de Miami se pueden obtener bebidas gratis, pero se paga al menos un dolar por una hora de estacionamiento, 9 dolares por una copa de vino de la casa y 3 mil dolares por una entrada para el Super Bowl. Mejor caer con el termo y el mate.
Vimos unas chicas semidesnudas que al parecer no eran promotoras de ningun producto. Vimos viejos bailando con remeras multicolores. Vimos tipos con forma de ropero vestidos como rappers, de esos que se chocan los hombros como forma de saludo. Vimos a toda una galeria de personajes extravagantes, a veces acompanados de perros haciendo juego con la vestimenta.
Una avioneta paseaba un cartel que decia: "Super Bowl Champion is Jesus". Tal vez se referia a algun jugador cubano o dominicano. Le seguian otras avionetas promocionando productos o marcas mas reconocibles.
Mi hermana luchaba en el restaurante para que respetaran una promocion para almorzar. Tal vez porque Miami es parte de America Latina que algunas cosas no funcionan tan bien. Hay que estar atentos. No es dificil que uno entre por un precio y que en la cuenta figure otro, o que lo que uno compra en el supermercado este' vencido o que no tenga ni siquiera la fecha de elaboracion. Vimos basura tirada por la calle, personas bebiendo cerveza por la calle sin ocultar el envase (lo que no considero malo) y autos cruzandose adelante nuestro sin previo aviso.
A los precios expuestos para cada producto hay que agregarle los impuestos, generalmente no incluidos. Aun asi, se ven ofertas excelentes para un gran numero de bienes mayormente producidos en algun pais asiatico.